15 de diciembre de 2007

Una escuela muy especial

El CPEM 29 es la única escuela en la provincia que tiene un aula para chicos sordos. El proyecto de integración lo crearon los padres junto a la Asociación de Sordos.

Los chicos cuentan cómo es estudiar la secundaria junto a oyentes y compartir los recreos y las actividades físicas con ellos sin intérprete de lengua de señas.

Neuquén> Imaginar no poder escuchar tu propia voz, la de tu amigo, la de tu mamá, la del profesor, la música, el himno, el acto escolar es para los niños algo muy difícil de llevar, pero en la adolescencia los chicos sufren otras necesidades más allá de su sordera: como la de estar aislados en las escuelas especiales sin poder integrarse al mundo de los oyentes, de la vida cotidiana ‘normal’.
El CPEM 29 es la única escuela común de nivel medio que tiene un aula para chicos sordos o hipoacúsicos con profesores oyentes y un intérprete que transfiere lo que el docente dice en lenguaje de señas y viceversa.
Gracias a un proyecto que realizaron los 15 padres de los chicos que asisten a esta escuela, con la Asociación de Sordos y la Dirección de Educación Especial, el Consejo de Educación lo aprobó y financió en el CPEM 29 para que aquellos chicos con imposibilidades auditivas puedan integrarse a los oyentes en un ámbito común a ellos.
“Si bien adentro del aula están con la profesora, el intérprete y el preceptor, en el resto de las actividades como el recreo, las salidas y los actos lo hacen solos, sin intérprete”, manifestó la directora de la escuela, Adriana Medela.
Además, Tamara, de 18 años, explicó que hay muchas personas dentro de la escuela “que por ahí no saben la lengua de señas pero tratan de hacer gestos para comunicarse con nosotros de alguna manera”, según tradujo la intérprete.
“Cuando ella era más chica fue a una escuela común, con chicos oyentes, era la única sorda. Se sentía muy sola era muy difícil poder aprender, aprobar las materias. Tanto ella como su mamá estaban preocupadas”, contó la intérprete según lo que Tamara dijo a través de sus manos.
A partir de ahí la cambiaron a la escuela especial Nº 3 con todos chicos sordos y se sintió mejor porque ahí se enseñaba en lengua de señas, no se necesitaba el interprete porque el profesor enseñaba en esa lengua. No había oyentes, eran todos sordos o hipoacúsicos, eran todos iguales.
“Al principio me sentía muy mal cuando estaba con oyentes y no tenía intérprete, pero ahora me siento mejor desde que estoy en el CPEM 29. En un principio fue difícil pero ahora no tengo ningún problema. Me gusta mucho estar acá y espero que más sordos se sumen al curso”, expresó.
Los chicos que están a la mañana cursan un cuarto año, están iniciando su ciclo superior. Van a hacer quinto y sexto año porque su plan educativo contempla seis años, no en el sentido técnico de las secundarias normales, sino por los diferentes tiempos que los chicos manejan.
El ciclo superior tiene la orientación estético-expresiva: artes visuales, computación, diseño, porque vemos una gran facilidad de ellos para este tipo trabajo.
A la tarde viene un segundo grupo más reducido que viene a un segundo año polivalente, es decir que como aula hay un grupo de dos chicos que hacen primer año y tres están en segundo.

Estudios
Los chicos que cursan a la mañana están en cuarto año, iniciando su ciclo superior, tienen entre 16 y 21 años. “Van a hacer quinto y sexto año porque su plan educativo contempla seis años, no en el sentido técnico de las secundarias normales, sino por los diferentes tiempos que los chicos manejan”, indicó la directora.
El ciclo superior tiene la orientación estético-expresiva: artes visuales, computación, diseño, porque tienen una gran facilidad para este tipo trabajo.
Medela afirmó que hay otro turno a la tarde: “Viene un segundo grupo más reducido que viene a un segundo año polivalente, es decir que como aula hay un grupo de dos chicos que hacen primer año y tres están en segundo”.

Los chicos
Los once adolescentes que asisten a la mañana son jóvenes muy despiertos, con ansias de crecer y profesionalizarse. Todos se comunican de manera muy fluida entre ellos, y dicen estar felices de poder pertenecer a esa escuela.
“En el aula estamos separados porque a los chicos oyentes les dan mucho material escrito, muchas fotocopias para leer y nosotros tenemos otros tiempos. Nos gusta que en el aula estemos solos los sordos y en la escuela con los oyentes. Nos esforzamos mucho para poder leer cada vez mejor, para entender palabras nuevas”, explicó una de las chicas.
En los espacios comunes, los chicos actúan con una naturalidad sorprendente, tanto oyentes como sordos se entremezclan y demuestran una verdadera integración.
“Nosotros compartimos, participamos y conocemos a todos los compañeros oyentes además estamos juntos en educación física y los recreos. Nos gusta conversar con ellos”, manifestó una de las alumnas, Silvina.
A veces sienten un poquito de diferencia, pero no es grave. El primer año fue el más difícil, hubo problemas, a veces se pelaron con los chicos oyentes, estaban celosos, había grupos que se enfrentaban, sobre todo por obtener la atención de las chicas muy lindas del curso.
La directora, contó que los demás chicos tienen un respecto excepcional por los sordos. El 19 de septiembre se celebró el día nacional del sordo y los chicos hicieron una obra de teatro a la que asisten todos los alumnos oyentes que lo deseen: “el silencio y el respeto con el cual participaron fue maravilloso”, manifestó Medela.

El futuro
Todos se entusiasman al hablar del futuro, quieren estudiar o trabajar, pero saben que las dos cosas les puede resultar difíciles. Luis quiere obtener un título para trabajar como profesor de señas a otros chicos sordos. Claudio quiere ser contador. Tamara quiere ser modelo, también secretaria. Los demás piensan en la universidad, pero dan un paso a la vez.
Primero buscan que más chicos sordos se animen a ir a la escuela junto a ellos, ninguno quiere que esta iniciativa se pierda cuando egresen. Les gustaría ser cada vez más.


RECUADRO
La modalidad
Las intérpretes se reúnen previamente a la clase con cada una de las docentes para trabajar juntas en los contenidos y la forma indicada de expresársela a los chicos. “Van adecuando las actividades y los conceptos al lenguaje de seña, porque no sólo es movimientos de manos, es gesto visual con todo el cuerpo, y la gramática es distinta al lenguaje común, por eso algunos tienen dificultades con la escritura porque si quieren hacer una traducción de lo que reciben por lenguaje de señas a la escritura de papel les cuesta porque los tiempos verbales son distintos”, indicó Medela.
Es una escuela pública con todas sus características. Los docentes son de enseñanza común, las intérpretes son profesores de sordo que solamente hacen la interpretación de alumno a docente y viceversa. El preceptor conoce el lenguaje de señas para poder transmitirle a la institución cualquier problemática de los alumnos.
La directora explicó el funcionamiento institucional: “Al inicio del proyecto tuvimos varios meses con una capacitación interna a la cual concurrimos en forma voluntaria. Hay docentes que se están capacitando en forma privada, individual, pero hay muchos que nunca estudiaron el lenguaje pero al estar tanto tiempo en contacto con los chicos lograron comprender algunas señas”.
La maestra de historia indicó que en los recreos o en los espacios comunes los chicos les enseñan las señas a los oyentes, porque los demás tienen interés, curiosidad en aprender, en comunicarse.


mi primer nota firmada en el diario La Manaña Neuquén del domingo 4 de noviembre del 2007