Neuquén > “Esto no es una conquista salarial, es algo mucho más grande. Siento que es nuestro aporte a la clase obrera, es nuestro granito de arena para recuperar la esperanza de los trabajadores de que se pueden cambiar las cosas. Me siento más responsable ahora que cuando comenzó la lucha con Zanon, despertamos a jóvenes a lo político”, reflexionó Raúl Godoy, el primer dirigente de los obreros sin patrones.
Al pasar los días desde el miércoles pasado, cuando
“Cuando abrimos el portón ese primero de octubre de 2001 teníamos miedo pero nos mandamos. Sólo queríamos trabajar, teníamos familias que alimentar. Nunca imaginamos que íbamos a llegar hasta acá”, expresó Reinaldo Giménez, obrero que ingresó a Zanon en 1991.
En el 2001, cuando el país vivía la peor crisis económica de su historia, las industrias cerraban sus puertas dejando afuera a miles de trabajadores y se generó un movimiento de resistencia de recuperación de las fábricas del cual Zanon es un caso emblemático a nivel nacional.
“En ese momento la clase media rompía a martillazos los bancos por sus ahorros y nosotros estábamos con miedo de plantarnos ante la patronal. La alternativa era hacer lo que hicimos o morir en la ruta por un plan social”, explicó Godoy.
En mayo de ese año, la empresa debía tres meses de salarios y los trabajadores comenzaron con un paro que duró 34 días. La provincia otorgó subsidios millonarios para pagar los salarios pero en septiembre la patronal suspendió al personal.
“Después de eso todos los jerárquicos se fueron de la empresa, quedamos sólo nosotros detrás de los portones, solos, y la fábrica vacía”, explicó Giménez. El 31 de octubre de 2001
“Con la primera camada de sindicalistas, que eran simples compañeros, caminamos todo esto, si nos caemos ahora será un efecto dominó. Somos concientes de que a los gobernantes y a los empresarios esto no les gusta”, añadió.
nota publicada el 16/08/09 en el diario La Mañana de Neuquén. Para verla clickeá acá.