12 de octubre de 2010

Paren al mundo que me bajo acá

Todo se detuvo. La expectativa, la ansiedad y los deseos de un mundo, o mi mundo, están atentos y latentes a ese punto de La Mina San José.
Ojalá pase el milagro más grande que se puede pedir, que los 33 salgan sanos y salvos.
Sólo pensar en el calvario que deben haber vivido en ese encierro, sepultados vivos, en la oscuridad, sin alimento, sin ver el mundo. Es terrible.
Mis más preciados compañeros viajaron a cubrir la nota del año. Aquí les dejo sus trabajos perfectos. Cristian escribe y Fabían fotografía.
Además, les recomiendo la lectura en El País.