10 de julio de 2011

La clase de pibe que no te canta sobre estrellas

Supongo que a todos nos pasa. Yo me recontra cebo con determinados placeres. Descubro algo, simple, típico, clásico o no, todo lo contrario, una bizarreada bestial pero que pum, me impactó, me voló la peluca y no puedo parar. Así soy con algunas personas, con alguna música, con algunas películas, con alguna voz o una letra cautivadora. Me tiene que calar hondo, que no sé muy bien qué significa eso pero que se me hace que se te mete en el subconsciente y lo tenés ahí como pelotita de pim-pom en el bocho, haciéndote imposible olvidar que estás obsesionado.
Tal vez un mes, dos meses. A veces llegué a estar así un año, todos los días escuchando el mismo disco. Insoportable.
Y así, en el afán de compartir –no suelo ser tan generosa- y en el hermoso marco de este 2011 lleno re lanzamientos rockeros internacionales de las grandes bandas, me voy a cualquier otra cosa.
Sensibilería que nos gusta a los sensibles. Poesía inglesa de calidad directo desde la calle industrial de algún lugar de por ahí. Retórica dura y directa, con lindas analogías. Poesía de este siglo, bah.

¿Y qué mejor que la voz de Alex Turner? Nada.

la nota completa y videos acá