21 de noviembre de 2013

Revista Ohlalá: Comer sin harinas, ¿vale la pena?




Mojar el pancito en el tuco de los ravioles de tu abuela. Ese pedacito de torta que compartís en un té con amigas. La pizza salvadora que te trae el delivery los viernes a la noche o esas empanadas tradicionales con amigos. Y sí, casi siempre están las harinas metidas en nuestras costumbres y encuentros sociales. Pero eso que parecía incuestionable está siendo confrontado por cada vez más personas que eligen vivir de una manera diferente: sin harinas .
Los motivos son varios. Están quienes dejan de comerlas para bajar de peso, quienes lo hacen como una filosofía de vida y quienes no tienen otra opción. El factor común en todas las historias es que sí, se puede. Si bien es normal encontrar gente que no consume determinado grupo de alimentos -los vegetarianos, por ejemplo-, la eliminación de las harinas en la dieta parecía algo imposible de realizar. Por el contrario, cada vez son más los que se animan a probar primero por un tiempo, con metas a corto plazo y objetivos específicos, y que luego lo toman como un estilo de vida.

Nota para Ohlalá de noviembre.