Rímini se sienta metódicamente ante el libro, con dos resaltadores en la mano, la pluma y la máquina de escribir al lado. Todos los días, de manera frenética, Rímini traduce. Como el personaje de El pasado de Alan Pauls, hubo muchos protagonistas en la historia de la literatura con este oficio tan misterioso. Desde City Bell, Eric Schierloh creó una editorial casi obligado: si no hacía los libros él mismo, el esfuerzo de años de traducciones iban a quedar sólo en su computadora.
Así, en 2011 nació Barba de Abejas, pero se gestó mucho antes. La semilla fue la beca del Fondo Nacional de las Artes que Eric ganó en 2006 para traducir la poesía de Herman Melville, la cual no pudo publicar inmediatamente. Sin embargo, el impulso de traducir siguió con un diario de 1860 del mismo autor (inédito en español) y con obras de Henry Thoreau, Theodore Enslin, Richard Brautigan, D.H. Lawrence y David Meltzer, entre otros.
En 2008, la editorial Bajo la luna publicó su traducción de los poemas de Melville, Lejos de tierra, pero como el material se seguía acumulando decidió arremangarse y hacer los libros él mismo. “Lo que yo quería era que el material circulara, darle salida para que tuviera sentido seguir adelante”, se justifica Eric, y, con la añadidura de ese trabajo, llegaría la oportunidad de darle espacio a nuevos traductores.
Los dibujos que vemos en cada uno de los bellos libros de la editorial se hacen en el taller que tiene en su casa; se imprime, se encuaderna y se hace el arte ahí. “Todo libro nace como un boceto dibujado”, dice Eric. Un proceso artesanal y cuidado al que le da la misma importancia que al texto en sí mismo. La primera tirada de cada edición es de 50 ejemplares y luego bajo demanda, un método muy utilizado por las editoriales independientes por lo económico y amigable para el medio ambiente.
El cariño por el detalle de los libros de Barba de Abejas está expresado en la confección a mano, el papel ahuesado de ochenta gramos, la viñeta de título con ilustración coloreada a mano y el doble papel de guarda. En las ediciones en tapa dura, la cubierta es de un cartón gris pintado a mano con acrílico.
¿Esnobismo o romanticismo? “Me quedo con el romanticismo, claro. El esnobismo implica afectación o imitación, y en Barba de Abejas no hay nada de eso”, afirma Eric. Lo que sí hay son colecciones: Poesía bilingüe, Poesía contemporánea, En viaje, Ilustrados, Ficción y Fetiche.
Fetiche lo integra sólo el libro Por favor planta este libro, de Richard Brautigan, compuesto por ocho poemas/sobres bilingües que contienen semillas de árboles, flores y hortalizas; dos retratos (uno en blanco y negro y otro a la acuarela) y un librito arbóreo que escribió Eric: Los días del fresno.
La columna vertebral de Barba de Abejas es la colección de Poesía bilingüe. Schierloh traduce de una forma muy cuidadosa. “Si es poesía primero lo hago a un cuaderno y después lo paso y corrijo en la pantalla. La primera versión siempre es rápida y pésima, tengo que corregirlo lento, volver sobre él, darle sentido a la corrección de a poco, por capas, embelleciendo todo lo feo que hice al principio con dedicación”, explica.
Los planes para agosto incluyen la edición de Lejos de tierra, la primera traducción de la poesía de Herman Melville y Autobiografía de uno que bosteza del gran Gerónimo el Apache; y para lo que queda del año se esperan tres libros de la colección Poesía contemporánea: Calendario de siembra de Jonás Gómez, Deserción en Chongjin de Carlos Ríos y uno del propio Eric, Frío en las regiones equinocciales.
Los libros de Barba de Abejas se pueden encontrar en librerías de Capital, La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza, y algunos van a Chile. O hablar con su dedicado editor y juntarse para la entrega de los ejemplares. Libros tan bellos que bien pueden regalarse o exhibirse destacados en los estantes de una biblioteca. Así es Barba de Abejas, una editorial de catálogo que crece de a poco, con paciencia de artesano.