9 de marzo de 2015

Ni a palos - Entrevista con Lucy Patané

Lucy Patané

Lucy Patané es música y productora. Guitarrista de Diego Frenkel, es también una de las siete integrantes de Las Taradas, banda que hoy se presenta junto a Kumbia Queers y Miss Bolivia para celebrar el Día Internacional de la Mujer en el Konex. Tiene además un dúo con Marina Fagés, con quien editó el álbum El Poder Oculto, y formó proyectos como El Tronador y La Cosa Mostra, con su actual compañera de Las Taradas, Paula Maffía. En el medio, acaba de terminar de grabar el disco nuevo de Los Rusos Hijos de Puta, y se hace tiempo para manejar su propia disquería. De los inicios hardcore, el trabajo en el under, los efectos de “tocar como un chabón” y los réditos del hacelo vos mismoconversamos en esta entrevista.

Cuando tocás pasa algo abajo del escenario con los hombres, que te reconocen y dicen cosas como “woo, toca como un chabón”. ¿Cómo fue crecer como una adolescente guitarrista?
Me pasó de todo. La timidez dentro de mi personalidad es algo que ocupa mucho lugar. Tenía mucho pánico cuando empecé a tocar, rogaba porque se suspendieran los actos en la escuela pero después lo hacía igual. Con Panda Tweak eso empeoró. Era una banda tipo ska-punk que después se convirtió en algo hardcore, era inevitable que todas las miradas estuvieran puestas sobre la guitarrista porque no había muchas mujeres en eso. Había miradas de observación y otras de juzgamiento, de “a ver cómo toca esta pibita”. Lo que pasó es que empecé a tocar muchísimo, a entrar en el ambiente y me empecé a relajar, a fortalecer la relación de mi cuerpo con la guitarra. Hubo un momento en que me hizo un click y comprendí que cuando me subo al escenario es cuando mejor me puedo expresar. Armé un equipo con mi guitarra, desarrollé una manera de tocar, y se generó una confianza con ella.
Abajo del escenario sí pasan otras cosas. Muchos chicos me han dicho esto de “qué bien que tocás, tocás como un chabón”. Generalmente es un comentario desde la buena onda, pero es muy extraño para mí que la vara con la que se mida la virtud sea con la de género. Después está el otro tipo de comentario que no es tan ingenuo y la verdad es que ya está, hay miles de bandas de chicas y músicas tocando en bandas, lo tienen que aceptar. Ojo que cuando yo voy a ver a una banda y veo una chica tocando por ahí sí le voy a prestar atención a cómo toca, porque la forma de ejecutar su instrumento es diferente, no es ni mejor ni peor, tiene una sensibilidad distinta. Hay algo de la sensibilidad que sí pasa por el género, el error es pensar si es mejor o peor. Hay algo también a resaltar, la mujer tiene que ocupar ciertos espacios. ¿Por qué hay pocas bateristas? Dudo que haya pocas mujeres con sentido rítmico, pero no se animan.

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