2 de abril de 2016

Nota para Brando - Buscando a César Aira - Proceso creativo

Mauro Libertella es periodista y escritor. Esta es la entrevista que le hice para escribir la nota de Buscando a César Aira para la revista Brando.



Mauro Libertella sobre César Aira:

En principio me gustaría saber si efectivamente leíste gran parte de la obra de Aira y qué pensás en relación a esa obra.
No leí gran parte de la obra de Aira. Debo haber leído unos 20, 25 libros suyos. Algo así como un 20 por ciento de lo que publicó: poco. Mas allá de lo que yo pueda pensar, la importancia de esa obra es ya innegable, fue un terremoto para la literatura argentina, creó algo así como una grieta entre los lectores, gente muy a favor y gente muy en contra, nadie indiferente. Personalmente, lo primero que leí de él fue La luz argentina, hoy un libro de culto entre otras cosas porque nunca lo reeditó y se elevó a la mítica categoría del inhallable. Esto habrá ocurrido a principios de los dosmil. No lo podía creer, me voló la cabeza. Entonces empecé a leerlo de un modo casi enfermizo, que me parece que es el modo (modo yonqui) en que sus libros entran al principio en nuestro torrente sanguíneo. Ese primer fanatismo, el incondicional, el puramente romántico, el utópico, no puede durar para siempre, y en algún momento esa primera lectura arrebatada se volvió, digamos, más criteriosa: a veces lo leía, a veces no, a veces me gustaba, a veces no. Por lo demás, ya se que nada lo va a sacar de ese pequeño panteón portátil en donde guardo a los escritores que alguna vez fueron y por eso siguen siendo muy importantes para mi.

Qué lugar tiene, o debería tener a tu criterio, la obra de Aira en la literatura argentina. Y también en la cultura popular. 
En la literatura argentina, su lugar es al mismo tiempo central y corrosivo, y es posible que nos lleve años y años reacomodar los efectos de ese movimiento de placas tectónicas. Ya hay al menos dos generaciones de escritores que escribieron bajo sus diferentes influjos (la primera camada, en los noventa, con Sergio Bizzio, Daniel Guebel y otros; la segunda, en los dosmil, con Felix Bruzzone, Ariel Idez y otros), y nada indica por ahora que su descendencia se vaya a interrumpir. Para que suceda eso, tiene que aparecer un escritor de su importancia literaria que proponga una linea de sentido distinta, que le dispute el centro intelectual de nuestra literatura, y al momento no ha aparecido. En cuanto a su importancia en la cultura popular, eso es un poco más difícil de percibir, por la sencilla razón de que la literatura argentina no es parte de la cultura popular a corto plazo. Es un movimiento restringido, insular y que se va colando en lo popular muy de a poco, con lentitud; los lectores de literatura son pocos, un libro de literatura argentina bueno no suele vender mas de ¿mil? ¿dos mil? ¿tres mil ejemplares? La cultura popular, me parece, se cuenta de a cientos de miles (un recital de La Renga o una película como Relatos salvajes, por ejemplo). Muy pocos escritores argentinos en la historia han roto ese cerco (Sabato, Borges, por ejemplo), y no creo que el de Aira vaya a ser ese caso.


Él tiene un perfil bajo y de súper producción, ¿es su carácter como persona/personaje público el que lo pone en un lugar casi de "culto" o es un rasgo en relación a la obra?
No se. Siempre hubo una lógica histérica en la literatura: todos quieren ver al tipo que se esconde o publica poco (Salinger, Pynchon, Rulfo, Harper Lee, etc...). Eso genera deseo. En ese sentido, es cierto que el perfil bajo de Aira (materializado sobre todo en que no da entrevistas para medio argentino y que no asiste a presentaciones o a eventos públicos) contribuye a la edificación de una figura de culto. Por otro lado, es un tipo que publica muchísimo. ¿Podríamos soportar una verbosidad tan demencial, alguien que además de publicar 4 o 5 libros por ahora además está hablando en todos los suplementos y revistas? Me parece que no. Ahora, yendo a lo que importa, que son los libros, obviamente es su literatura lo que lo puso en el lugar en el que está, cualquiera que sea ese lugar. El se movió bien e hizo el trabajo largo, el de fondo: busco antes a la institución literaria que al mercado. Nos llegó entonces antes la idea de que Aira era un escritor importante, que la proliferación total de sus libros, que sucedió hace unos diez años, cuando todas las editoriales, nuevas o antiguas, quieren publicar sus textos. Durante los años ochenta Aira intervenía fuerte en el debate literario, publicaba en revistas y se metía en quilombos. Esos fueron sus años de verdadera construcción profunda. Lo que estamos viendo ahora, me parece, es la estela que dejó ese trabajo verdaderamente intenso de años.

Vos hace poco publicaste por la Editorial Diego Portales una serie de entrevistas a los grandes escritores vivos latinoamericanos. ¿Quisiste entrevistarlo a él o lo dejaste afuera?
Quise y me dijo que no. Varias veces traté de entrevistarlo, a veces para medios locales y a veces para medios extranjeros. Siempre me dijo, de modo amable y elusivo, que no. ¿Por que insisto en pedirle una entrevista a alguien que se que no quiere dar entrevistas? Es raro. Es como si hubiéramos asumidos que todos los escritores quieren hablar y contestar preguntas, porque muchas veces las entrevistas son extensiones de su obra (caso Piglia, caso Gombrowicz y muchos más). En Aira no funciona así. Ya entendí: no quiere que lo entreviste. Lo curioso es que sus entrevistas son muy buenas, no es alguien que se desenvuelva mal. Pero siempre hay que recordar que es un hombre esencialmente tímido, y que posiblemente no se sienta cómodo hablando con alguien a quien no conoce. A veces hay que pensar en la opción más sencilla, muchas veces ahí está la clave de algo que parecía muy complicado.

Sostengo que Aira es un autor de culto porque creo que responde a ciertas características: lo conoce sólo un grupo de la sociedad, en este caso los lectores que leen más de la media, y porque despierta cierto fanatismo, tanto de amor como de odio. ¿Por qué creés que ocurre esto? ¿Qué plantea él en su obra para generar una ruptura de estas características.


Por qué creés que hay una corriente de escritores que escriben como una reacción ante el estilo Aira. ¿Realmente creés que es el realismo vs el antirrealismo el motivo?
Me parece natural y sano que muchos escritores escriban contra Aira. Es como un virus que entró en el cuerpo de la literatura argentina: tiene que haber defensas que traten de amortiguar la incidencia de ese virus. Es casi físico. Por otro lado, no creo que el “caso Aira” y sus detractores se pueda pensar con categoría antiguas como realismo vs antirrealismo, literatura social vs surrealismo, etc. Sobre todo porque los textos de César Aira no son programáticos en ese aspecto, no se restringen a una idea de literatura y la explotan una y otra vez. Son libros mestizos, híbridos, difíciles de capturar con las categoría de mediados del siglo XX. Lo que sí, generan siempre algo del orden casi de lo salvaje. Me acuerdo que una revista en los noventa había titulado una nota sobre Aira asi: “¿genio o boludo?” Ese tipo de pasiones despiertan sus libros, y eso es algo que solamente podemos festejar. Me encantaría que haya más escritores que generen algo tan extremo, si se quiere algo incluso tan crispado. Pero es mucho pedir.


Por último, ¿Por qué creés que le va tan bien en el extranjero cuando en Argentina es casi un desconocido fuera del mundillo literario?
Lo de que le va tan bien en el extranjero es cierto pero es también equívoco: está muy traducido, lo reseñan en los mejores suplementos del mundo, lo leen escritores de todos lados y está siendo ya postulado para premios tremendos. Pero si salís a la calle de cualquier ciudad del mundo y le preguntás al primero que pasa quién es César Aira, no va a tener ni idea. Lo mismo que acá. Los mundillos literarios son iguales en todos lados: un ghetto que a veces es mas pequeño y a veces es más amplio, pero un ghetto al fin. Pensemos en un escritor que creemos que es realmente conocido. No se...Michel Houellebecq, Umberto Eco, Philip Roth, Murakami, etc etc. Cualquiera de estos notables y notorios hombres de letras puede venir a Buenos Aires, una ciudad históricamente lectora, y caminar veinte cuadras por una peatonal y nadie los va a reconocer. Lo mismo pasa con Aira en Nueva York, aunque lo haya reseñado Patti Smith a doble página en el New york times. Ser desconocidos fuera del mundillo literario es algo que le sucede a todos los escritores del mundo.