14 de agosto de 2017

Notas para Ohlalá de julio 2017



Francisco García Ibar, el adiestrador que lleva a los perros de vacaciones

Se lleva los perros de ciudad a conocer el campo y es ejemplo de una entrega de vida al amor canino

Conoció a Bomba a los cuatro años. Era antisocial y agresivo. Cuando lo veían venir, los perros de Belgrano se cruzaban de vereda. Un labrador enorme con reputación de problemático; ese fue el primer perro que paseó Francisco García Ibar y con el que más se encariñó. Entendió que su conducta le causaba sufrimiento, así que quiso aprender cómo ayudarlo. Después de dos años de estar con él, entró a la carrera de adiestrador de perros en la UBA y se dedicó a él.
Francisco nació en Zárate. Durante su infancia se pasó los veranos y los fines de semana en el campo de su abuelo. En esa casa había lagartos, un mono y, por supuesto, vacas, ovejas, caballos y una jauría. Fue ahí donde observó la diferencia de comportamiento entre sus perros, que en la semana estaban en el patio de la casa, ladrando a los desconocidos, y los sábados y domingos se ponían mansos con el resto de la manada.
A los 18 se mudó a Capital Federal a estudiar cine. Estaba mucho tiempo en Barrancas de Belgrano para no estar encerrado y ahí empezó a interactuar con los perros de la plaza. "Yo les tiraba la pelota y enseguida se enganchaban conmigo mientras sus dueños estaban quietos esperando que el perro se distrajera solo". Muchas de esas personas se enojaron con él porque sus mascotas se quedaban jugando con Francisco en lugar de acudir a sus llamados. Algunos, en cambio, le pidieron que las paseara. Empezó con un perro y luego se armó un grupo tan grande que tuvo que llamar a uno, dos, tres, hasta diez amigos. Hasta que llegó a haber 70 perros en recorridos simultáneos y diferentes por la ciudad.

UNA VIDA DE PERROS

El emprendimiento de paseador de perros iba bien hasta que, un día, la dueña de Bomba le dijo que se iba de vacaciones y le preguntó si se lo podía cuidar. Francisco le dijo que sí y se lo llevó al campo de su abuelo en tren, como hacía él todos los fines de semana. Al principio, el perro demostraba su hostilidad, hasta que las caminatas y los estímulos del campo lo aflojaron. "En la ciudad los perros no pueden tomar decisiones. Están con correa, los pasean, no pueden seguir su instinto". Esa fue la primera vez que Bomba tuvo un acercamiento amistoso con los demás, y finalmente pudo integrarse a la manada. "Él fue el caso más importante para mí, verlo socializar, recuperarse, dar lo mejor que podía como raza, significó mucho para mí". Una cosa llevó a la otra y hoy Francisco dirige una empresa que pasea perros durante la semana en la ciudad, tiene retiros de fines de semana en el campo, adiestramientos de todas las razas y la colonia de vacaciones durante el verano y el invierno.
"Mi vida es una vida de perros. Duermo con perros, como con ellos, mi ropa está llena de pelos, el olor ya no lo siento. Cuando me quedo en el campo, los perros que llevo de huéspedes son de departamento, están acostumbrados a dormir adentro, en un sillón o una cama, así que vivo rodeado. Y me encanta". Salvo los curiosos o los mimosos, los demás llegan a la noche cansados de las actividades y duermen hechos un bollito en todos lados de la casa. En Buenos Aires, Francisco tiene tres perros propios y solía tener un gato. "Amo los gatos, aunque estaba tanto con perros que se comportaba como uno más, salía a pasear con la manada. Ahora me pasa con Corchi, mi perrito, que se cree caballo".
Todo el día están juntos, en la ciudad, en el campo, en la camioneta. No tiene tiempo en soledad. Su plan para sumar amor a sus días de recién llegado a la ciudad se convirtió en toda una vida. Ahora, con 35 años, los perros que empezó a pasear hace 15 años ya están llegando a su fin de ciclo. Por ejemplo, así le pasó con Goy, un perro de una señora recién divorciada que se lo dejó por un mes mientras se mudaba de una casa con patio a un departamento chico, pero después renovó las vacaciones del perro una vez, dos veces, hasta que le pagó por jubilarlo como en un geriátrico en el campo. Un año y medio estuvo con Goy, hasta que murió. "Al principio, era muy difícil, quedaba afectado varios días, pero ahora intento tomarlo como un proceso natural. Igual, me rompe el corazón".

¿QUÉ ES LA MANADA?

Durante los meses de verano, Francisco organiza una colonia perruna en su campo de Zárate, con caminatas, actividades y hasta un tanque australiano, una gran pileta canina, donde los perros saltan como niños al agua.
En la web: @lamanada / www.lamanadacan.com .


Sexo: ¡sí a la autogestión!

La soltería es una etapa genial para el autodescubrimiento y la diversión. Hacete cargo de tu libido y no la dejes en stand by.

asaron más de seis meses desde que cortaron. Desde entonces, pocas personas te llamaron la atención y tuviste algún encuentro, sí, pero a la hora del balance, contás más desencuentros que buenas historias. O a veces no hace falta estar soltera para sentir que el deseo está en una especie de terapia intensiva. La solución no es divina: es actitud.
 
Foto: Lucas Engel. Producción de Lucha Ramos.
Estar un rato solas -solteras o no- también puede ser una oportunidad para cultivar la intimidad con nosotras mismas. A la noche, cuando llegamos a casa, después de laburar o ir al gym, cocinar y mirar una serie, también podemos crear el espacio para descubrir algo nuevo. Somos un misterio y lo que nos excita es una incógnita hasta para nosotras mismas. Pero hay algo seguro: el deseo que no se alimenta es deseo que se muere. Y para mantenerlo vital, hay que dedicarle tiempo y perseverancia. Aventurarse en lo desconocido, jugar, explorar nuevas opciones. No pienses adónde podés llegar, dejá que la libido te lleve.

1. PONELE ACTITUD

Entrar en el modo deseante es la clave para arrancar. Encontrá tu propio ritmo de descubrimiento, pero lanzate, no necesitás a nadie más. Prestale atención a tu cuerpo. Podés empezar mirándote desnuda frente al espejo y abriendo ese portal de sensaciones que es tu piel. Recorrerte con la crema de todos los días o con un aceite nuevo, de algún aroma rico. Y cuando estés ahí, tomá conciencia de tu mano mientras te mirás frente al espejo. Vos misma podés mantener viva tu piel y eso ya es toda una revelación.

2. APRETÁ EL CORAZÓN

Lo más valioso de usar las aplicaciones de citas no son las citas en sí -que pueden funcionar o no- sino ese descubrimiento hermoso para la autoestima que traen consigo: si apretás el corazón en lugar de la cruz, hay altísimas probabilidades de obtener reciprocidad. ¿Por qué? Les gustás a muchas más personas de las que creías.
Y a partir de ahí se produce algo bien interesante: un curso gratuito de coqueteo con desconocidos. Esa energía atrevida y sexy queda en vos, reciclala, llevala a otro lugar; sonreíle un rato más a alguien en la oficina, sostené la mirada en la calle, dejate mirar por una chica en el subte, alimentate de tu propia seducción.
La actitud también pasa por ahí: por ponerte un lindo vestido a pesar del frío o cambiar las zapas por unos buenos tacos para ir a trabajar. ¿Y qué tal si cambiás el color del labial o debajo del jean volvés a usar esa lencería especial? Aunque suene superficial, activar tu modo de verte exteriormente también empieza a cambiar una fibra más interna, de conectarte con las sensaciones y la posibilidad de sentirte deseada por otros.

3. DATE PLACER

La masturbación puede convertirse en un momento preciado e íntimo. El primer paso es conocerte: tené un espejo cerca, mirá cómo sos y cómo reaccionás ante tu propio tacto. Para empezar, usá algún gel íntimo y dejá que el estímulo haga su parte. El orgasmo a veces se hace desear, pero es un reflejo del cuerpo; si no perdés la paciencia y le dedicás tiempo, va a llegar.
Es importante saber que el deseo es una construcción. Si estás desconectada de vos misma, si no conocés qué te gusta o no sabés cómo darte un orgasmo a vos misma, la responsabilidad de que otro te lo dé es enorme. Y muy difícil. Si la libido solo está puesta en eso una vez cada tanto, cuando tenés un encuentro fortuito con alguien, es muy probable que la presión y los nervios de lo nuevo no te dejen disfrutar de la mejor manera.
Encontrá el momento para experimentar qué se siente cuando te estimulás de formas en las que no lo hiciste antes. Por ahí es el riesgo de algún lugar prohibido, por ahí es el chat caliente con un desconocido, las fotos anónimas del sexting, un nuevo vibrador o alguna película. Si una está en actitud de búsqueda, siempre encuentra.

4. HACÉ QUE EL CUERPO MANDE

Si nadie te toca y vos tampoco lo hacés, la piel se entumece. Como esa escena de Antes del atardecer, cuando él le dice a ella: "Siento que si alguien se atreviera a tocarme, me disolvería en moléculas". Y si no te gusta nadie, podés mover tu cuerpo y hacer que la energía del movimiento te recorra y entre en contacto con otros cuerpos: entrá a esa clase de tango, de jazz o de swing y bailá con alguien. O hacé papelones de desincronización frente al espejo en la clase de reggaetón. Sin exigencias ni prejuicios; el movimiento es un motor para habilitar ese espacio de roce con los otros, que pueden estimularnos más de lo que pensábamos.

5. MIRÁ PORNO PARA CHICAS

Todas alguna vez miramos porno. Pero quizá no todas sepamos que hay cosas muy hermosas dando vueltas en la web. Y que está todo en el teléfono y a un googleo de distancia.
Existe una corriente de porno ético o porno feminista que es muy interesante. No tiene que ser cutre, con iluminación horrible y movimientos bruscos. Chusmeá el porno de Erika Lutz o de Vex Ashley, o ese que protagoniza la actriz argentina María Riot; hacen films bellos y muy excitantes, en los que el placer de la mujer está en primer plano, los cuerpos son más reales y todos la están pasando bien. Esas imágenes probablemente te despierten sensaciones que después podés aprovechar... sola o con otros.

6. ACCESORIZATE

Una linda ropa interior de encaje o una de algodón que te haga sentir sensual. Un pantalón nuevo que sea suave al tacto, el perfume ese que descubriste, el movimiento sutil y erótico frente al espejo. Todo eso suma. Pero la vibración de un sex toy es irremplazable. Abajo el pudor; hay sex shops atendidos por mujeres o podés comprarlo por Internet: podés mirar en www.erotiquepink.com y elegir el que más se adapte a lo que te gusta. Aparte, cada vez vienen con diseños más lindos y ergonómicos, para que tu ratoneo se active. ¿Cómo? Buceá en las escenas más hot de tu propio historial erótico, fantasear con alguien nuevo, mirar alguna película. O lo que tengas ganas.

7. SALÍ AL ENCUENTRO

Muchas veces, entre nuestra lista de contactos hay encuentros esperándonos. Elegí a esa persona que tenés ahí, que te parece interesante pero con la que nunca hablaste. ¿Qué pasaría si un día abrieras el chat y dijeras "hola"? No sabés lo que puede pasar, y probablemente te sorprenda. Generá el momento, divertite con lo que no sabías que podías hacer. Una charla inocente o un hot chat, lo que surja, va a provocarte, vas a sentir deseo. Y ahí estás vos, haciéndote cargo de eso. Esa es la autogestión que vale: no una autosuficiente y todopoderosa, sino una consciente y alineada con cómo queremos sentirnos con nosotras mismas.

OMGYES, UN TUTORIAL HOT

Si el placer al masturbarte no es el mismo que en un encuentro con alguien, es simplemente porque son dos cosas muy diferentes. El autoplacer tiene su técnica y tiene su encanto. En EE. UU., unos científicos hicieron una serie de videos tomando como base un estudio del placer femenino y los agruparon en una plataforma online, que se llama OMGYes y enseña formas de llegar al orgasmo por estimulación propia. Nadie nos enseñó a masturbarnos, y tampoco nos contamos entre amigas qué tipo de estimulación es la que nos sirve. Por eso, acá se reúnen testimonios de mujeres y miles de herramientas para ponerse en acción. Pensemos en cómo los hombres se tocan a pesar de tener pareja; es algo con ellos mismos, con su cuerpo y sus fantasías. Es hora de que nos hagamos cargo de que tenemos las nuestras, y que hay un mundo por descubrir en el placer en solitario. La primera temporada completa de videos cuesta $399 .