23 de marzo de 2018

UNO.com.ar - Todo lo que tenés que saber sobre la VASECTOMÍA ✂ 💦

¿Qué es la vasectomía?
El Ministerio de Salud de la Nación lo define como un método anticonceptivo permanente para los varones que no quieran tener hijos o que toman la decisión de no tener más. Ojo: no protege contra las enfermedades de transmisión sexual.
¿Cómo se hace la vasectomía?
Es una cirugía simple donde se ligan o cortan los conductos que transportan los espermatozoides. Se puede hacer con anestesia local y sin internación. Es ambulatoria y a las pocas horas te dan el alta. Hay dos formas de hacerla: mediante dos pequeños cortes en la ingle o con una técnica sin bisturí.
Según la OMS, no hay ninguna condición médica que restrinja la posibilidad de elección de la vasectomía como método anticonceptivo.
¿Quién se la puede realizar y dónde?
Cualquier varón mayor de 18 años, según la Ley Nacional 26.130 de Anticoncepción Quirúrgica que fue sancionada en agosto de 2006.
Se necesita consentimiento de la persona y, aclara en su segundo artículo, que no se necesita consentimiento del cónyuge o conviviente ni autorización judicial, tanto para la ligadura de trompas de Falopio como para la vasectomía. Es una decisión personal del adulto.
Además, la ley obliga a todos los establecimientos de salud públicos o privados a realizarla gratis.
¿Se ve afectada la vida sexual?
No, una vez realizada la vasectomía el semen conserva su aspecto habitual pero no contiene espermatozoides.
La vasectomía no afecta los testículos, ni la producción de hormonas, por lo que tampoco afecta la capacidad de erección, ni interfiere en las relaciones sexuales ni en su goce.
¿Es efectivo?
Sí, rara vez falla la vasectomía, aunque tarda alrededor de tres meses o 20 eyaculaciones en ser efectiva, lo que suceda primero.
¿Es revertible?
Puede llegar a ser revertida pero después de una cirugía compleja y que no tiene tantas posibilidades de salir bien. De todas formas se puede realizar fertilización asistida en el caso de hombres que quieran revertir la medida.
¿Cuántos varones se hacen la vasectomía en relación con la ligadura de las mujeres?
Pocos. Según los datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación a los accedimos durante 2015 hubo 56 varones y durante 2016 hubo 97, aunque de varias provincias no hay datos registrados.
Los números de vasectomías comparados a ligaduras de trompas:
📅 2015:
Vasectomías 56
Ligaduras: 14.183
📆 2016:
Vasectomías 97
Ligaduras: 12.976
En primera persona
En internet se pueden leer opiniones y testimonios de varios hombres a favor y en contra.
Del muro de la escritora feminista Selva Almada surgió una primera experiencia de Javier Chiabrando, quien en privado, nos contó su experiencia: “Me hice la vasectomía en el 2007, a los 46 años, dos años después del nacimiento de mi segundo hijo. Primero decidimos que mi mujer se ligue las trompas pero como ella tuvo dos cesáreas y el postoperatorio hubiera sido largo decidimos que me operara yo. Entré a las 7 de la mañana a una clínica de Mar del Plata y salí a las 11, con dos cortes a los costados de los testículos. En lo estrictamente sexual es como si te sacaras una mochila de encima, porque a cierta edad que caiga un embarazo no deseado me da terror”.
En Twitter, Andrés tuiteó un hilo con su experiencia. Quiso hacerse una vasectomía porque había tomado la decisión de que su pareja no sufriera la carga hormonal de tomar pastillas.
“Entonces pedí una cita con el urólogo en un sanatorio privado. Me dijo que era un tipo joven y que a esta edad iba a querer coger sin parar pero que después iba a sentar cabeza, tener una familia y ahí me iba a arrepentir. Me dijo que a él le pasó y que ahora tiene dos hijos. Sacó las fotos de su billetera y me dijo ‘que se cuide ella, que es la que debe tener un embarazo’. No me hice el procedimiento y lamento que no me haya tocado un profesional más empático”.
Link: https://w.uno.com.ar/sexo/todo-lo-que-tenes-que-saber-sobre-la-vasectomia--03222018_SkZfS7qb9M

Rolling Stone - Febrero 2018


Rolling Stone - Febrero 2018


12 de marzo de 2018

LatFem: #8M histórico: la marea verde contra el ajuste, por el aborto


“Somos tantas, miles, ¿cuántas seremos en todo el país? ¿cuántas tras las fronteras, en el mundo?”, decía Liliana Daunes ni bien agarraba el micrófono, y la marea verde respondía con gritos, sonidos de tribus y cantos estrellas de la tarde. El #8M fue histórico, por lo masivo, la cantidad de jóvenxs, pero sobre todo por su carácter político y sindical. Las cúpulas obreras descubrieron al feminismo, que no puede ser tal sin el campo popular. Un día antes los sindicatos llamaron a una conferencia de prensa con un hit bien aprendido “La cumbia de la unidad, la bailan las trabajadoras/ la derecha no la baila, porque es una explotadora”. Frente a las cámaras las referentes de la CGT, las dos CTA, CTEP, la Corriente Federal, CCC, Barrios de Pie y el Frente por Milagro Sala, lograron unir en una convocatoria y en una marcha lo que ningún hombre pudo en varios años. Y ayer, ante más de medio millón de mujeres, lesbianas, trans y travestis, el documento que se leyó fue interrumpido en varias ocasiones con un reclamo que parece interno, que parece directo a las cúpulas masculinas: ¡paro general! ¡paro general!

A las 15 el centro de Buenos Aires ya estaba tomado por chicas, señoras, adolescentes, treintañeras, todas las edades, todos los colores, todas con los pañuelos verdes de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. A las 16 ya casi no se podía circular entre el Congreso y la Plaza de Mayo, todo estaba ocupado por columnas y más columnas. A las 17 las diagonales Sur y Norte rebalsaban de gente para entrar en Avenida de Mayo pero no había fluidez. Sin nada más que hacer, se hacía fiesta, cantos desde megáfonos que se iban repitiendo como ecos; porque lo que las pibas tomaron también ayer fue la palabra. La bandera de arrastre quedó perdida a la mitad de recorrido, nunca llegó hasta la plaza del Congreso. La marea humana no avanzaba, no había lugar, todo era mujeres, lesbianas, travestis y trans. Y también varones, que al parecer no pudieron correrse del foco de atención ni un día.

Si en las anteriores marchas los femicidios y las violencias fueron el reclamo principal, este #8M tuvo dos ejes centrales: contra los despidos y el ajuste del gobierno de Mauricio Macri, y por el aborto legal, seguro y gratuito. No fue un capricho ni una politización orquestada en alguna oficina, en las asambleas feministas que se dieron en el galpón de la mutual Sentimiento, al lado de las vías del tren Urquiza, las despedidas, las trabajadoras en conflicto, llegaban desesperadas a dar su testimonio. Las trabajadoras del Hospital Posadas, del INTI, del Ministerio de Hacienda, de la Casa del Moneda, de Pepsico, las tercerizadas de Latam, las docentes, las trabajadoras de la economía popular, todas afectadas por el ajuste salvaje que lleva adelante el gobierno, que precariza la vida de las mujeres. En las asambleas recibieron un abrazo feminista y un espacio de contención y se evidenciaron como la cara del ajuste. Ahí, en las asambleas -que fueron como movilizaciones en sí mismas por la cantidad de gente que hubo-, cuando se discutió quién iba a ir al escenario las manos alzadas en voto hacia ellas fue muy superior a la propuesta tradicional, la de representación de organizaciones. Hay una urgencia y tiene nombre.

Pero ayer en la calle, las cuadras y cuadras de mujeres le pusieron color a una lucha histórica: verde. Mostraron que la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito es unánime en los feminismos organizados. También en los grupos estudiantiles de 15, 16, 17 años que llegaban por oleadas, donde la reivindicación por la Educación Sexual Integral va de la mano del derecho a la autonomía sobre nuestros cuerpos. Como contracara a esto también se notó la ausencia del pañuelo verde en las columnas del campo popular sobre 9 de Julio. En los bases, en los barrios, la discusión no parece estar saldada. La fuerza del pañuelazo el 19F, la presentación histórica por séptima vez del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo con 71 firmas evidencia un momento donde la sociedad está dispuesta a dar el debate, situación que no se le escapa al gobierno. Si fuera oportunismo del gobierno, el movimiento por el derecho al aborto lo va a aprovechar. Pero la sensación de que “es el momento” descansa en el acumulado del feminismo en su reclamo más permanente. Muy claro lo dijo Brenda Austin, una de las diputadas radicales firmantes del proyecto, “no es momento de creencias personales o religiosas, se debate la salud pública”. Y desde el escenario quedó firme: los feminismos sabemos muy bien que el terreno cultural ganado fue en base a la militancia de las mujeres y la presión de la Campaña Nacional por el Aborto Legal. Por eso, la marea feminista marchó hacia el Congreso, en el sentido contrario de lo habitual. Que sepan los legisladores que la presión del movimiento de mujeres no disminuirá.

Marea obrera
En la avenida 9 de julio concentró la columna sindical. Las trabajadoras unidas en un hecho histórico. Las mujeres lograron que las centrales obreras convoquen al paro y salieran a la calle. Eso se notó. Las banderas tuvieron un protagonismo que no se había visto en otras movilizaciones feministas. Es el correlato directo del escenario que planteó el 21F, donde sólo se usó la palabra “Paro” junto al Mujeres. El espacio político se fue ganando a fuerza de alianzas y asambleas feministas. Vanesa Siley, diputada nacional y Secretaria General de SITRAJU, contó que en el #8M del 2017 intentaron marchar todas juntas en unidad pero no lo lograron, entonces este año llegaron a las Asambleas Feministas con ese objetivo. “Queremos traducir esta unidad de acción en muchas más, no sólo para esta marcha”, dijo días atrás en la conferencia que dieron en el Monumento al Trabajo, porque cree que “está en manos de las mujeres salvar al movimiento obrero organizado, por la necesidad de reconstruir su legitimidad y por la transformación que el trabajo ha tenido en los últimos años, donde la principal afectada es la mujer”.

En la calle, la 9 de Julio era una postal de las viejas huelgas general que ya no se hacen. Mamás adolescentes, abuelas jóvenes, bebés en brazos, banderas, resistencia y el dolor certero de que somos las mujeres las que sufrimos el ajuste en la medida más poderosa, doblegándonos a la informalidad y la flexibilidad laboral, al doble de trabajo sin ser remunerado. Al final de la noche, el documento fue leído y retumbaba por los parlantes de la plaza de los dos Congresos. Ahí se enumeraron los reclamos, que exigen mayor representatividad de la mujer en las cúpulas sindicales y paridad en la representación gremial, el rechazo de plano las reformas laborales de cualquier tipo impulsadas por el gobierno de Macri, la derogación de la reforma previsional que afecta principalmente a las amas de casa y trabajadoras domésticas informales.

Cobertura
Frente al escenario, Liliana Daunes leyó el documento -que se acordó durante dos meses de asambleas semanales- junto a Nora Cortiñas y Lita Boitano, Madres de Plaza de Mayo, y la histórica militante lesbo-feminista Ilse Fuskova. Frente a ellas un centenar de cámaras las enfocaban y transmitían en vivo para todos los canales de televisión, arriba los drones se movían como moscardones y filmaban la multitud de pañuelos verdes.

A un año de un represión y persecución, cacería de feministas post marcha #8M, esta vez el contexto social y la abrumadora masividad no dio espacio para la provocación institucional. El ánimo de la calle era otro. Se escuchó el hit del verano que tiene como protagonista al presidente y que salió, como él, de la cancha del club Boca Juniors, con mini pogos frente al escenario. Allí Daunes pidió una renovación en los cantos, para que el cancionero no ofenda a nuestras compañeras, que no son las madres del presidente. Y luego de la desconcentración, al llegar a la luz de la tv, todos los canales seguían pasando las imágenes de la marcha, debatiendo el feminismo en la mesa familiar.

Las imágenes se replican por el mundo: España y Uruguay con manifestaciones multitudinarias, lo mismo Francia, Estados Unidos. En Brasil las mujeres tomaron la redacción del diario “O globo”. La insurrección llegó al mundo.

Un tramo de la discusión ya fue ganada: salir a la calle produce resultados, ahora es tiempo de que el Congreso le dé al movimiento feminista el saldo legislativo que necesita para fortalecerse. Necesitamos una ley de interrupción voluntaria del embarazo, la fabricación pública de Misoprostol y Mifepristona y que la ANMAT los reconozca como medicamentos obstétricos y ginecológicos. Las mujeres somos las sujetas políticas que han rechazado durante años. La calle parece decir “¿Así que me subestimaste? Mirá lo que puedo hacer”. El que no escucha es necio, varón y patriarcal.

Link: http://latfem.org/8m-historico/

Rolling Stone: Por qué paramos: seis voces acerca del #8M

Por qué paramos: seis voces acerca del #8M

Marina Glezer, Marilina Bertoldi, Naomi Preizler y otras artistas explican por qué el Día Internacional de la Mujer volvió a ser una jornada de lucha

La Agenda: Ni repollos ni cigüeñas

por ROMINA ZANELLATO
Entrás al feminismo argentino cuando el pañuelo verde cuelga de tu cuello por primera vez y estás sobre Avenida de Mayo, rodeada de otras mujeres con pancartas, con sus cuerpos semi desnudos, que hablan, piden, reclaman lo mismo que vos y lo que todavía no se te ocurrió. Todxs aquellxs que militamos los feminismos tenemos esa insignia de la lucha organizada que nació en un Encuentro Federal de Mujeres, en la edición XIX en Mendoza en 2004. El mío me lo regaló una compañera en la primera marcha del #8M convocada por Ni Una Menos y desde ese día lo llevo anudado en la mochila, como disparador del debate callejero, como elemento empatizador con desconocidxs.
Cerca del vino y las montañas, al grito indio de las mujeres, lesbianas, trans y travestis feministas se creó ese pañuelo que une a todxs en un reclamo que cruzó la barrera de los años: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Ahí se decidió crear la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Al año siguiente más de 70 organizaciones feministas la formalizaron y presentaron el primer proyecto en 2007; luego lo hicieron seis veces más. Ese mismo proyecto se discutió en comisiones en dos oportunidades y ahora, sí, al fin, parece que llegará al recinto del Congreso de la Nación.
¿Qué pasó desde el 2004 hasta hoy? La organización. Hubo 13 encuentros y hubo el Ni Una Menos en la calle; el primer Paro de Mujeres; un movimiento multitudinario conformándose como sujeto político. Primero fue un reclamo primitivo: basta de femicidios, basta de matarnos. Ahora es: somos dueñas de nuestros cuerpos, maternamos por elección.
Así, en febrero de 2018, en el predio lindante a las vías del tren Urquiza, en la estación Federico Lacroze, todos los viernes la Asamblea Feminista que organiza el Paro de Mujeres del #8M discute y celebra el momento histórico de la lucha. Nunca hubo tanta participación. Nunca pasó lo que el 19 de febrero pasado, cuando miles de cuerpos con la insignia verde se acercaron al Congreso convocados por la Campaña.
Frente al ojo todopoderoso de las redes sociales, el hashtag #AbortoLegalYa llegó a ser trending topic con 78.000 tuits en pocas horas. La televisión no esperó para apoderarse del asunto, como si no hubiera historia detrás, como si no hubiera un movimiento de lucha. Así, pudimos ver el clásico modus operandi del patriarcado (o de los medios hegemónicos, o de la derecha, o acaso no es todo lo mismo): el borramiento total de la organización, de la historia. Aislaron el reclamo y le dieron un nuevo nacimiento, más marketinero, despojado de la política de la calle, la marcha, los gritos. No hablo de Jorge Rial en Intrusos, que convocó a una buena selección de feministas, humoristas y periodistas, muchas de ellas voces de ingreso al movimiento para adolescentes y jóvenes militantes, sino de los debates nocturnos, en las mesas redondas o rectangulares de la tevé, donde seis, siete sesudos varones hablan del derecho a la vida de un embrión y no de la vida de la mujer. Varones que desconocen los datos y las legislaciones, que omiten el pañuelo de nuestra historia. Es ahí donde el famoso patriarcado rechaza a las mujeres militantes, lucha contra la organización, en esos espacios que no cede y usa para negar y distorsionar.
Aquellas que entramos de a poco al movimiento, que no fundamos nada, recordamos algunas fechas como un tesoro emancipador. El 8 de marzo de 2017 fue una tarde despejada y calurosa en Buenos Aires. La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito iba adelante en una marcha que precedió al primer paro de mujeres. Ese día, a fuerza de instalar el tema en el almuerzo y de pegar un aviso en la pared, logré que mis compañeras de oficina se retiraran del trabajo a las 14. Fui al centro con esa victoria en el corazón. Salí del subte y escuché todos esos cantos, los abrazos, las tetas, las banderas, las agrupaciones, las adolescentes, lxs hijxs, las putas, las abuelas y ahí, delante de todo, la Campaña. Nunca había visto una marea verde así, la marea feminista, tan grande y feliz. Estar vivas, ser sujeto de derecho, ejercer la política, gozar por convicción, moverse por la otra, para la otra, hacer historia juntas.
Catalina ClueEl emblemático pañuelo verde está por cumplir 14 años
Ni bien amaneció este viernes con las tapas de Clarín y La Nación del título “El gobierno da vía libre para la discusión del aborto en el Congreso”, los grupos religiosos y más conservadores del país comenzaron a bombardear a mails las casillas de lxs diputadxs: la presión subterránea e invisible de estos grupos corporativos. Ellxs no sienten nada de eso que sentimos las miles de mujeres en la calle. Por ahora desconocen el consenso de 500 mujeres en un galpón al lado de las vías; no ven el Paro de Mujeres, niegan las 70 mil que se movilizaron hasta Chaco en el último Encuentro Nacional de Mujeres, el que llegó a su edición 32°. Subestiman el poder político de las 500.000 que salieron a la calle en cada Ni Una Menos.
Ese día, en la Estación Lacroze, la cuarta asamblea definió que el próximo jueves, el 8 de marzo, la movilización irá desde Plaza de Mayo al Congreso a las 17.30 y que una de las tres consignas será “por el aborto legal, seguro y gratuito”. Conformadas en comisiones, algunas estaban allá concretando esto mientras otras estaban en la ronda más grande discutiendo el documento que se leerá en el escenario; otras pensaban en la seguridad y acá, en la más fluida, se pensó la comunicación del Paro de Mujeres. Participar en las asambleas feministas es adentrarse a un mundo de pasiones desconocidas para quien solo lo lee por redes sociales. Ahí se disputa el cuerpo: las gordas, las putas, las abolicionistas, las biologicistas, las lesbianas, las trans, las obreras, las despedidas, las políticas, todas. Todo el año nos preparamos para dar ese cara a cara feminista, para ganar una posición. Es una lucha cuerpo a cuerpo. Es la construcción política a la luz de la tarde, como ya no se ve en ningún lado. Todos los sectores unidos, todas declamando a los gritos bajo una luz de celular. Sin embargo, esos cuerpos llegan todos a un acuerdo. La grieta desaparece en un solo reclamo: el aborto tiene que ser legal ya para todos los cuerpos gestantes. “Siiiii, yo no soy mujer, aborto legal ya para todos los cuerpos gestantes”, grita desaforadx una persona desde el fondo de la rueda.
No nació de un repollo televisivo, ni es discutible desde cuándo tiene entidad. El aborto es legal en Argentina desde 1921 para algunas causales como violación. Sin embargo, no se garantiza ese derecho y tanto los médicos como el sistema judicial persiguen a quienes quieren ejercerlo. Después de la conformación de la Campaña con miembras de distintas organizaciones feministas, en 2007 se presentó el primer proyecto de ley para legalizar el libre derecho al aborto. La última vez fue en el 2016, por séptima vez, donde se aplicaron algunos cambios al proyecto: dice personas con capacidad de gestar; se sacó el artículo de objeción de conciencia porque se considera que un médicx del sistema público debe garantizar la práctica o no debe trabajar en él; y, de acuerdo a legislación comparada con otros países, se amplió el plazo hasta la semana 14 para realizar la interrupción voluntaria del embarazo.
Tu opinión no es un argumento, dicen los científicos. Así que hablemos de datos: hay gente que discute que el embrión es una persona y que tiene derecho a la vida, aunque la legislación internacional diga lo contrario. El Ministerio de Salud de la Nación en 2015 presentó el Protocolo ILE para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo donde dice que ese año “en la Argentina se realizan entre 370 y 522 mil interrupciones de embarazos”. Ahí mismo dice que en 2013, el 50% de las muertes por “embarazo terminado en aborto” fueron mujeres de 15 a 29 años. Es decir, atenti: las mujeres abortamos dentro o fuera de la ley. Las mujeres morimos por hacerlo en la clandestinidad.
Al mismo tiempo la red feminista de socorristas creció em todas las provincias. ¿Qué son las socorristas? Voluntarias que te ayudan y te acompañan a abortar con Misoprostol, un remedio que se vende en farmacias y que tiene un impacto mucho menos traumático en el cuerpo de la mujer que otros métodos. Es momento de hablar: ¿cuántas mujeres conocés que hayan abortado con Misoprostol? Muchas, sin lugar a duda, aunque no se diga, aunque se calle.
La legislación avanzó; la organización feminista y la presión de las jóvenes también. No se puede anular una realidad: las mujeres abortamos. No se puede abandonar la salud pública: no se puede suspender los planes de Educación Sexual Integral (ESI), no se puede discontinuar el trabajo de salud pública sexual y reproductiva. El Estado no puede negar derechos, el Estado no puede permitir que se mueran mujeres, el Estado no puede callar a una población.
Si el debate del aborto llega al Congreso el 8 de marzo, día del Paro de Mujeres, día de confluencia de todos los feminismos, donde las grietas se anudan con un lienzo verde, donde miles de mujeres abrazarán un reclamo histórico, ese día lxs diputadxs deberán dejar de lado sus creencias personales para oír el reclamo de un sector de la población al cual se le negó un derecho. Deberán oír el grito de años de historia, de lucha, de calle feminista. Si no están a la altura de la historia con su voto, seremos nosotras -una vez más, las mujeres- quienes la hagamos. No hay secretos: hay lucha y organización. Hay un movimiento.

Link: http://laagenda.buenosaires.gob.ar/post/171378289750/ni-repollos-ni-cig%C3%BCe%C3%B1as

UNO: La lucha por el aborto legal viene hace años. Estos fueron los momentos clave 💪

El gobierno de Macri le dio vía libre a sus legisladores nacionales para debatir el proyecto para legalizar el aborto 👆
Al parecer no alcanzan la cantidad de votos para aprobarlo pero sería la primera vez, después de tantos años de lucha de los movimientos feministas, que se debata en el Congreso 📅
La lucha de los movimientos de mujeres lleva años. Acá van un par de momentos clave:
2004. En el XIX Encuentro Nacional de Mujeres que se hizo en Mendoza se decide crear la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Ahí nace el pañuelo verde.
2005. Más de 70 organizaciones feministas se juntan y lanzan la Campaña.
2007. Presentan el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo de la Campaña. Lo presentan siete veces más, la última en el 2016.


2015. El Ministerio de Salud de la Nación presenta el protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo donde dice que ese año "en la Argentina se realizan entre 370 y 522 mil interrupciones de embarazos".
Ahí mismo dice que en 2013, el 50% de las muertes por “embarazo terminado en aborto” fueron mujeres de 15 a 29 años.
2016. La Campaña presenta por séptima vez el proyecto de ley con algunos cambios que fueron debatidos durante dos años. Los puntos más importantes que se cambiaron son estos:
1) En vez de definirlas como mujeres, el proyecto dice que tienen derecho al aborto las personas con capacidad de gestar.
2) Sacaron el artículo de objeción de conciencia, que le permitía a un médico la posibilidad de negarse a hacer un aborto. “Consideramos que si un efector de salud se niega a hacer un aborto no debería estar en el sistema público de salud porque es una práctica fundamental que tiene que estar garantizada”, dijo a UNO Celeste Mac Dougall, una de las referentes dentro de la Campaña.
3) Extendieron a 14 semanas la posibilidad de la interrupción del embarazo de acuerdo a la legislación comparada con otros estados que lo implementan.

2018. El 19 de febrero se realiza un tuitazo bajo la consigna #AbortoLegal que tuvo miles de retuits en pocas horas y una marcha multitudinaria frente al Congreso. Victoria Donda dijo que iba a impulsar una sesión extraordinaria para debatir el proyecto de ley el 8 de marzo.
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto se quedó en ese momento sin stock de pañuelos verdes y definió en Cabildo que el 6 de marzo van a presentar el proyecto de ley por octava vez.
Parece que se va habilitar el debate en el Congreso. El #8M varias diputadas opositoras esperan llevar el proyecto.
“Tenemos expectativas de que se debata y se sancione. Para nosotras no tiene que ver con escenarios políticos más o menos favorables, tiene que ver con construir un consenso. En tal caso nosotras decimos que ya es tarde, nos debemos un montón de años de derecho, nos deben un montón de mujeres muertas. Hace años debería haberse debatido esto”, dice Celeste.
Link: https://w.uno.com.ar/la-lucha-por-el-aborto-legal-viene-hace-anos-conoce-los-momentos-clave-quenos-llevaron-al-debate-02232018_HJx6VbeCwG

Indie Hoy: La lucha es hoy #07: Cómo es el Paro Internacional de Mujeres

Alerta, alerta, alerta que camina/ La lucha feminista por América Latina. /Se cuidan, se cuidan Se cuidan los machistas /América Latina va a ser toda feminista.
El canto coral de chicas, de calor de grito, cuerpo y calle feminista parece que gana potencia y llega a todos lados, a algunos como un murmullo que no se calla, a otros con fuerza nueva que habla. Le llegó a Jorge Rial el otro día, nuevo e impensado aliado de nosotras, las pibas que luchamos por los derechos de las mujeres, lesbianas, trans y travestis; nosotras las que queremos justicia social; las que queremos terminar con el sistema machista que nos condiciona, nos apresa en mandatos y violencias cotidianas. Ahora estamos preparando la voz, ensayando lo que será un nuevo Paro Internacional de Mujeres.
Lo que empezó como un movimiento que reclamó al Estado políticas públicas para parar los femicidios, que le exigió al hombre que dejara de matarnos, ahora se convirtió en mucho más que eso, porque mientras vamos hablando entre nosotras van tomando voz las opresiones, las necesidades, lo que naturalizamos durante tantos años y ya, algunas de nosotras, no soportamos más.
¿Por qué marchamos el #8M? Es el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y desde hace dos años el colectivo #NiUnaMenos impulsa un proceso de asambleas abiertas, horizontales y colaborativas para que las mujeres e identidades disidentes de todos los sectores nos unamos y organicemos un paro a al sistema machista. Cada año los reclamos cambian, porque vamos aprendiendo y porque la situación se modifica.
Todos los viernes hasta el jueves 8 de marzo, día del paro, nos juntamos en CABA en la Mutual Sentimiento, en las redes del @colectivoNUM es decir en Ni Una Menos, van a poder ver la cantidad de mujeres que se fueron acercando a este proceso. No necesitás estar en ninguna organización, sólo acercate a Lacroze 4171 y escuchá, participá. Ahí se debate el feminismo como movimiento plural y político, ahí están los feminismos expuestos y dialogando.
¿Por qué paramos?
1) Contra los femicidios y travesticidios, contra la violencia sexual y económica, contra el Estado represivo.
2) Contra el ajuste. Contra la reforma previsional y la reforma laboral.
3) Por el aborto legal, seguro y gratuito.
El primer punto de las consignas de este año se refiere a que en los primeros 15 días de este año hubo 13 femicidios de acuerdo con lo que publicó Mumalá, y que las mujeres entre 18 y 25 años son las más vulnerables a la violencia machista: en 2016 más de la mitad de las mujeres asesinadas en la Ciudad de Buenos Aires en 2016 eran pibas: tenían menos de 30 años. A eso se le suma la escalada de travesticidios en el país y la persecución policial en la última marcha del #8M, entre otras cosas.
El ajuste nos afecta más a las mujeres. El último informe del Foro Económico Mundial acerca de la equidad de género indica que en la Argentina los salarios de las mujeres son un 30% menores que el de los varones. Las últimas reformas previsional y la inminente laboral nos afecta de manera directa.
Entonces, ¿te vas a quedar sin participar en el reclamo de tus derechos? Hay más de 50 países articulándose en la Internacional Feminista para parar este #8M, hay asambleas en todas las provincias, hay debates profundos sobre la nueva mujer. Podés ver la agenda en este enlace.


Foto: Ni Una Menos / Ximena Talento

Si el feminismo llegó a la tele y el canto es cada vez más elevado, la discusión hay que darla en todos lados. No hay que alimentar al troll, hay que explicarle a la abuela que el “muerte al macho” es una figura representativa de cierto tipo de opresión, no un llamamiento al asesinato de los varones; hay que debatir acerca de qué es el amor romántico, si a cada una de nosotras nos gustan las rosas, los chocolates, pagar la cena o si de verdad eso se trata de mandatos más arraigados al “ser mujer”, a que una se completa con un tipo o, para facundoaraniarla, que la realización es a través de la maternidad; etc. Pero también hay otro tipo de debates: las trabajadoras sexuales que reclaman por derechos laborales, las abolicionistas que están en contra de reconocer la prostitución como un trabajo; el rol de la mujer en los cargos jerárquicos, los derechos sindicales, etc.
El feminismo es una lucha por la justicia social. Es, además, una forma de ver la vida deseada. Hay feminismos para cada persona y hay discusiones que se dan hace siglos. Este es un momento histórico, la verdadera revolución. Hay que leer, hay que acompañar, hay que enterarse, hay que participar. La calle la tomamos todas juntas. Nos vemos el 8 de marzo. #NosotrasParamos #NiUnaMenos.

Link: http://www.indiehoy.com/apuntes/la-lucha-hoy-07-paro-internacional-mujeres/

8 de febrero de 2018

La Cosa Cine: Bruno Motoneta - febrero 2018


7 de febrero de 2018

Ohlalá: sección Maker: "Fusionamos nuestro negocio"


Link: http://www.revistaohlala.com/2091256-consejos-para-asociarte-con-una-amiga

Rolling Stone: El Growler se impone como envase de birra


Ohlala: Sección Creativa



UNO: 5 raperas argentinas que la rompen y tenés que escuchar


La escena de la música urbana o el hip hop en Argentina no para de crecer y de cambiar 🤘

El rap parece ser el futuro y las mujeres están en cada género, abriéndose el camino a fuerza de trabajo, rima y flow 💪

En los 90 empezó Actitud María Marta y dejó el camino abierto: las mujeres rapean. Ahora, el colectivo Malas Lenguas sacó un disco que se llama “Rap sin género”.

Hay raperas que trabajan su estilo más old school como Irina Do Om, está La Joaqui, aquella rubia que llegó a la Batalla de los Gallos en 2014 y 2015 con la improvisación y ahora estalla YouTube con sus videos más trap, y está Tink, que partició en 2016 en la versión argentina de la competencia de freestyle más importante del mundo.

Para que no te pierdas más lo que pasa en el género, UNO hizo un top 5 de las raperas y traperas que tenés que escuchar.

Cazzu

Cazzu tiene casi 2 millones de plays en el video Killa y 100 mil followers en Instagram. Su estilo es el trap. “Siempre digo que yo soy cantante y rapeo como artilugio, porque sé cómo hacerlo; pero no improvisado, sino escrito”, nos dice.

La jujeña trata de ocupar espacios vacíos en la música argentina, le interesa el reggaetón, usa el rap, y hace trap. La escena la convierte a su favor. “El mensaje es siempre la reivindicación de la mujer, hacer las paces entre todos. Mi método es hacer estos géneros tal cual como los haría un hombre, pero desde la postura de una mujer”. Y hace el ejemplo: el que está con diez chicas es un capo, si una chica está con diez hombres también tiene que ser valorada de la misma manera. Es como una gangsta feminista 💪

Dakillah

Modelo 2000, Dakillah se acercó al rap por primera vez en 2012 cuando conoció unos chicos en una plaza que rimaban. Empezó a juntarse con ellos, de tanto escucharlos y practicar, le empezó a salir. “Ahí mostré las canciones por primera vez porque rapear en una plaza ya es regalar el momento a que cualquiera que pase se frene a escuchar”, nos cuenta.

Su video NumberOne tiene 3 millones y medio de reproducciones. En la escena trap los videos son más importantes que las grabaciones. La imagen y la estética es casi tan importante como la música. En Instagram tiene 200 mil followers.

Sobre el rol de la mujer en la escena rapera, Dakillah dice: “El espacio para las mujeres es el mismo que el de los hombres. Siempre y cuando le pongas la misma garra que el otro, que practiques, que pongas presencia en todos lados, ya es ese el espacio que tenés”.

Kris Alaniz

Kris Alaniz es una MC y beatmaker que nació en Buenos Aires pero vivió en Catamarca, Salta, Tucumán y Córdoba hasta llegar a La Plata. Tiene dos discos Conexión natural (2013) y Vagabunda Original (2017). Además, es la productora de Malas Lenguas, el primer compilado de rap argentino con 17 mujeres haciendo rap. Es una gran rapera con una carrera y estilo más clásico al hip hop original. Vale la pena escucharla acá

¥OHA

“Tú me estás mirando como un trofeo / Pero soy la venus Diosa de museo / Este es mi cuerpo y hago lo que quiero / Yo soy la Jalea que buscaba Homero”, canta Johanna Braña. En el video se la ve a ella delante de su crew en el barrio San Cristóbal. Con una lírica de conciencia, sin prejuicio y contra el machismo. ¥OHA le dijo a UNO: “Siempre me llamó y me convocó la lírica del rap, eso de poder decir y deschavar, de poner en palabras cosas que por lo general no se dicen y que tienen que ver con lo social y una realidad que no es la más fácil de vivir”. Con su impronta feminista, Johanna hace muy poco empezó a hacer su música y ya se presentó en varias fiestas de la ciudad, y tienen tres videos. Jalea es el hit 🎤

Valessa

Valessa es de Isidro Casanova, de chica siempre cantó y tomó clases pero en la adolescencia lo dejó. Después de cortar una relación, a los 18 años, empezó a escribir de vuelta sus primeras letras que fueron rap. Ella se define como una cantante que rapea y en su música hay hip hop, soul y funk. “En todos los géneros de música hay muchos hombres, dependés de los productores. Recién ahora se nos están abriendo las puertas porque las mujeres que estamos en esta escena somos comprometidas y nunca bajamos los brazos”, dice Valessa.


Link: https://w.uno.com.ar/musica/5-raperas-argentinas-que-la-rompen-y-tenes-que-escuchar-12262017_SJMIvfNx7f

Revista Brando: Cambio climático: qué descubrieron nuestros científicos



Se desprende un iceberg de la antártida del tamaño de algún país europeo. Se publican informes en el que científicos dicen que en menos de 100 años el mundo va a ser agua y desierto. El invierno es una sucesión de lluvias tropicales y efímeras olas polares. Donald Trump dice que el cambio climático es una estafa. El presidente de Francia le contesta con un troleo de su campaña: "Make the earth great again". La comunidad científica se escandaliza con el portazo de Estados Unidos al Acuerdo de París. La ONU intenta que todos sus países miembros -menos Nicaragua y Siria- trabajen unidos en el compromiso de revertir lo posible y adaptarse a lo ya irreversible del cambio climático. Mientras tanto, acá, en Argentina, hay equipos coordinados entre las universidades nacionales, el INTA, y el Conicet que estudian los gases de efecto invernadero que emite una vaca, una planta de maíz, de soja, un bosque en la cordillera, una persona en sus consumos cotidianos, la basura.

Aunque Argentina tiene una influencia casi anecdótica en el panorama mundial -emite el 0,08% de los gases de efecto invernadero del mundo-, cada país de la ONU se comprometió a tomar medidas para reducir la emisión de gases y aplicar políticas para remediar los daños ya ocasionados en el ambiente. El acta que la Argentina firmó en el Acuerdo de París, y luego ratificó por ley, es para evitar que aumente más de dos grados la temperatura media global en relación con la era preindustrial. Si bien Estados Unidos y China, juntos, emiten el 40% de los gases de efecto invernadero que generan el aumento de la temperatura sobre la Tierra, se espera que todos los países sostengan el compromiso por igual.

Los datos duros son que el 0,08% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) emitidos por Argentina se divide de la siguiente manera: el 53% proviene del sector de energía, el 39% lo emite el sector de agricultura, ganadería y otros usos de la tierra, el 4% los usos de producto y procesos industriales y el 4% restante de los gases liberados a la atmósfera provienen de los residuos.

El 53% del sector de energía está compuesto casi en partes iguales por tres subsectores: la producción de electricidad, combustible, refinación del petróleo; el transporte terrestre por carretera; y el uso de la energía en las casas, en las industrias, en los comercios, entre otros. De acá queda claro algo: el consumo de energía en el hogar es altísimo y la huella de carbono individual colabora de manera sobresaliente en la emisión de los gases.

El dato sobresaliente, sin embargo, es el 39% del sector agroganadero. Los números revelan que la matriz productiva del país, es decir, las vacas o una plantación de maíz o soja, contamina en porcentajes similares al sector energético. El sector más contaminante está en la ganadería con el 20,7%, mayormente con metano, dióxido de carbono y óxido de nitrógeno, casi en partes iguales. Estos números son los que presentó el país ante la ONU en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero 2017.

Si lo obvio es que el transporte, la industria química y la obtención de energía es lo que más libera gases a la atmósfera, que las vacas, el maíz y la tierra le compitan de cerca es un dato que puede sorprender a novatos en el tema pero no a la comunidad científica argentina. Porque hay recursos académicos para estudiarlo y propuestas para mitigarlo: en eso están muchos hombres y mujeres en los pasillos de las universidades locales.

Amigarse con el óxido nitroso
No bien pasás el molinete de ingreso al predio de la Facultad de Agronomía por avenida de los Constituyentes, entrás como en una cápsula espacio-temporal en el corazón de la Capital Federal. Si no fuera porque la línea de trenes Urquiza la atraviesa de punta a punta -y reproduce el típico ruido de ciudad- es posible creer que se está en el campo en alguna localidad de la provincia de Buenos Aires.

Entre árboles altísimos y predios de pastizales está el edificio del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (Ifeva), donde trabaja el doctor en Ciencias agropecuarias, Gervasio Piñeiro. Desde su oficina, que da al patio de un jardín de infantes, explica que su equipo de investigación trabaja en diseñar sistemas agropecuarios sustentables con el menor impacto posible o con efectos positivos en el ambiente sobre la base de un balance de los servicios ecosistémicos en cada caso.

"Hoy nadie le paga al productor por evitar la emisión de gases de efecto invernadero. Entonces no hace nada, ni lo piensa. Nosotros, acá, planeamos estrategias que mejoren los servicios ecosistémicos para todos", dice. Y el ejemplo en lo que están trabajando es contundente: hicieron una red de medición de óxido nitroso en campos de cultivo de soja lindantes a suelos vírgenes en varias localidades, desde Balcarce hasta Salta. Ahí se detectó que los cultivos emiten más óxido nitroso que los sistemas naturales y que tienen dos picos de emisión: cuando se está por cosechar y en la primavera, cuando está recién sembrado. "El resto del tiempo la soja emite igual que un pastizal".

La propuesta de su equipo de investigación es que se plante un cultivo de servicio antes de que se coseche la soja. Es decir, antes de que se muera la soja, que un "yuyo" capte el óxido nitroso y lo mantenga en el suelo para que le aumente la materia orgánica de la tierra. ¿Por qué es bueno capturarlo? Porque el nitrógeno es abono. "Es muy caro fertilizar, al productor no le conviene perderlo. La forma de hacerlo sería poner plantas de servicio para que tomen los óxidos de nitrógeno y alimenten la tierra. A ellos les conviene capturarlo porque si lo pierden después lo tienen que comprar y reponer mediante fertilizantes. Entonces les recomendamos a los productores que siembren cultivos de servicio: para disminuir la emisión de gases, para aumentar la materia orgánica y también para que baje la napa y no se les inunde el campo".

Esto ya lo están implementando con algunos productores y asociaciones. En la teoría está demostrado que de esta forma se libera menos óxido nitroso a la atmósfera, por lo que se genera menos efecto invernadero. Pero ahora, el productor necesita más que ese motivo para implementarlo, por ejemplo, incentivos estatales para desarrollarlo o certificaciones comerciales de que ese producto es responsable con la emisión de gases.

Si eso no se da, como mínimo necesita que le cueste lo mismo porque no va a cambiar su forma de trabajar si no obtiene un rédito económico de eso. "Si producimos un sistema que funciona bárbaro, pero la semilla del cultivo de servicio vale US$ 130, el productor no la va a aplicar porque no le sirve. Entonces ahí, con ellos, sabemos que la semilla que necesitan tiene que valer US$ 30. Entonces tenemos que hacer los experimentos en los campos, reunirnos con los productores, analizar el desempeño de lo propuesto, y también ir a la semilleras, trabajar con las empresas para producir un producto que se pueda vender a ese precio", señala Piñeiro.

En la misma línea, desde el Instituto de Clima y Agua, la doctora Gabriela Posse lidera una investigación sobre la medición de los gases en relación con los distintos fertilizantes que se usan en la tierra. En los principales cultivos donde se hacen los experimentos es en maíz y en trigo. Ahí miden la pérdida de amonio y óxido nitroso cuando se compara un fertilizante alternativo con uno comercial. En la llanura pampeana se investiga soja, maíz y trigo; en el norte, la caña de azúcar.

Si bien trabaja en un organismo diferente del de Piñeiro, la científica articula con él algunas de sus investigaciones y llega a conclusiones similares: "Hay que hacer rotaciones en los campos. Cada productor hace lo que quiere y esas cosas no contribuyen a capturar gases. El suelo tiene mucha capacidad para capturar, pero hay que manejarlo bien para que ocurra". Con su equipo está estudiando para detectar inhibidores de volatización que protejan el nitrógeno con el objetivo de que no se pierda.

La comida de la vaca
Del total de la torta de emisiones de gases de efecto invernadero producidos en el país, el porcentaje más alto se lo llevan las vacas. La singularidad es que el ganado tiene una elevada calidad contaminante porque libera metano a la atmósfera. Mientras que las otras actividades suelen colaborar con gases nitrosos o de carbono.

El doctor en Física e investigador del Conicet, José Ignacio Gere, es uno de los pocos que se especializa en la medición del metano que liberan las vacas en su proceso digestivo. Cuando los rumiantes digieren la celulosa de las pasturas utilizan bacterias y protozoarios que dan como resultado carbono, metano, calor y otros ácidos grasos. En la mezcla de gases del rumen, el dióxido de carbono participa con el 65% y el metano con el 27% aproximadamente. El problema es que una molécula de metano tiene una potencialidad contaminante 20 veces superior a la de dióxido de carbono, con lo cual el impacto es más significativo.

Una vaca con 500 kg de peso puede producir entre 200-450 litros de metano por día. En Argentina, en 2016, se supo que había un stock de 53 millones de cabezas de ganado bovino. Las cuentas ganan ceros rápidamente.

Desde la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Geré está creando mejoras metodológicas para la medición de la contaminación vacuna: lamentablemente la falta de datos, y sus costos, suelen dificultar su trabajo. Mientras tanto en el campo, en su experimentación, descubrió que se puede reducir el 20% de la emisión de metano de una vaca. ¿Cómo? Si se alimenta con pasturas de alta calidad. El metano liberado por la vaca es una pérdida para ella, es una fracción de energía que el animal no pudo aprovechar. Para esto, Gere trabajó con científicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) de Uruguay: compararon cuánto metano emitió una vaca si comía pastura de baja calidad o de alta calidad, y los resultados, que aún no fueron publicados en las revistas científicas, demostraron que la emisión de metano fue un 14% inferior en aquellos animales que consumieron la pastura de alta calidad. "Está testeado que hay pasturas con mayor digestibilidad, y que cuando la vaca come eso emite menos metano. Si tiene mucha fibra es menos digerible para el animal", dice Gere,

Resta comprobar si esto, además, se traduce en una mejora productiva de leche o en carne de mejor calidad. Esto sería clave para la aplicación de estas estrategias por parte de los productores porque brindaría ganancia en su producto. El científico señala lo mismo que sus colegas: para que las propuestas sean llevadas a cabo con éxito tiene que haber cooperación entre la academia científica, los productores, el mercado y el Estado.

No tapar el bosque
Para llegar a la oficina de Amy Austin en Agronomía hay que atravesar varios pasillos y doblar en algunos laberintos. Rodeada de carpetas, la doctora en Biología habla con su castellano enrevesado, a pesar de los 20 años que hace que vive acá. Es estadounidense y en 2015 ganó el premio de L'Oréal Por las Mujeres en la Ciencia por sus investigaciones en la Patagonia sobre la interacción de las plantas y el suelo en el ciclo del carbono del bosque.

Su premisa, a pesar de ser sencilla, no se la había planteado nadie con tanto rigor: ¿plantar bosques donde no los hay naturalmente ayuda al ambiente? ¿Se puede hacer en todos lados, con cualquier especie?

Amy parte de la base de que nadie quiere reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, entonces la idea de plantar un bosque -porque un árbol fija el carbono, lo secuestra y lo captura para que no esté en la atmósfera- resulta atractiva. Ella estudió casos de plantaciones de pinos Ponderosa en la localidad neuquina de Meliquina, para determinar si la modificación de ese ambiente natural y la plantación de una especie extranjera daban un balance positivo de carbono.

Lo que obtuvo es que los bosques jóvenes efectivamente secuestran carbono, pero muchas veces para que una plantación crezca en un espacio no natural para la especie, se aplican una serie de medidas potencialmente contaminantes como llevar riego, fertilizantes, adaptar el terreno. "Cuando hacés la cuenta de la energía que requiere, el balance no es tan positivo".

Además, hay otros problemas que deben tenerse en cuenta: cuando los árboles se hacen adultos, el bosque ya no secuestra la misma cantidad de carbono, y el riesgo de incendio en la montaña es latente, si se prende fuego se libera todo el carbono. Y si plantás un bosque en un lugar de nieve, o la especie es oscura, la reflexión de luminosidad a la atmósfera también cambia la temperatura. El resultado es que hay que proteger los ecosistemas naturales o, si se plantan bosques en zonas de pastizales o estepa, valorar todo lo que implica llevarlo a cabo.

"La Patagonia tiene un contraste de lugares vírgenes, ideales para investigar, y otros con impacto de contaminación muy grande para la poca gente que hay -dice Amy-. Si comparás la estepa con un bosque plantado de pino es tremenda la diferencia. El impacto no es tanto entre un bosque nativo y un bosque plantado, sino cuando convertís un sistema que es pastizal o matorral en la plantación de un bosque de pino. Ahí es enorme la transformación del ambiente".

Por qué Donald no tiene razón
La comunidad científica y la diplomacia internacional dieron por terminada la discusión sobre la existencia del cambio climático hace unos años y ya estaban debatiendo las posibles soluciones cuando Donald Trump pegó el portazo al Acuerdo de París.

Los motivos que dio para su decisión fueron los que pusieron al desnudo sus verdaderas razones: salvar al mundo implica perder dinero y la potencia mundial no está dispuesta a hacerlo. En el ring está el sistema de producción capitalista versus el medio ambiente.

Hagamos un rewind en el casete: en 2017, la historia política y diplomática sobre el cambio climático tuvo un punto de quiebre. El 1° de junio pasado, Trump anunció la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París, lo que no solo rompió con un acuerdo internacional inaudito en la historia universal, sino que abonó la teoría negacionista sobre el calentamiento global. El retroceso político y social que significa este anuncio trajo como coletazo una rápida reacción de Francia, donde el recién electo Emmanuel Macron invitó a todos los investigadores estadounidenses a continuar sus trabajos en Europa: "Van a encontrar aquí una segunda patria".

La comunidad científica del mundo se alborotó. En principio porque si hace dos años 195 países miembros de las Naciones Unidas firmaron un marco de cooperación internacional para limitar el aumento de la temperatura media mundial y limitar el cambio climático, la existencia del cambio climático, su gravedad y la responsabilidad humana parecen una polémica saldada. Algo que quedó demostrado cuando ningún otro país se sumó a la falsa retirada de Trump.

El argumento del presidente de Estados Unidos es que el Acuerdo de París debilita la economía norteamericana y les da ventajas a China o la India. Que decidió retirar a su país del acuerdo para defender a los trabajadores de Youngstown, Detroit y Pittsburgh. Que nadie lo votó en Francia.

El Acuerdo de París no es vinculante. El compromiso de todos los firmantes es fortalecer la respuesta global a la amenaza del cambio climático manteniendo el aumento de la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados con respecto de los niveles preindustriales. Para eso, cada país presentó sus compromisos y sus aportes. Argentina también lo hizo y ratificó sus objetivos para llegar a 2020 con una temperatura mundial por debajo de 1,5 grados.

En su momento, Barack Obama presentó compromisos moderados. Ofreció reducir las emisiones entre un 26% y 28% para 2025 respecto de los niveles de 2005. Las medidas que implementó ya fueron frenadas por Trump.

¿Cuál es la situación del mundo? En marzo, The New York Times afirmó que China consume la misma cantidad de carbón que el resto del mundo en conjunto. La quema de carbón, esencial para las industrias de energía, acero y cemento en el país, genera enormes cantidades de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero.

Lo cierto es que Estados Unidos y China, juntos, emiten el 40% de los gases de efecto invernadero que generan el aumento de la temperatura sobre la Tierra.

La discusión es que Trump no pretende disminuir el uso de carbono en la industria energética, porque eso implicaría debilitarse económicamente ante China, que está creciendo a grandes pasos -y emitiendo enormes cantidades de gases-. Sin embargo, los países en vías de desarrollo plantean que es tiempo de que Estados Unidos, el histórico contaminante del mundo, tome las riendas para cambiar su sistema a energías sustentables.

Lo que se discute de fondo es el sistema de producción y organización capitalista mundial. La obtención de energía casi de manera exclusiva y dependiente de los restos fósiles, la obtención de alimentos mediante violentos (para el ambiente) sistemas agrícolas y ganaderos y, por último, el uso de los residuos.

En el medio de todo eso, ¿cuán rápido se calienta el mundo y cuán rápido crecen los mares? El 10 de julio pasado un bloque de hielo de 5.800 kilómetros cuadrados se desprendió de la Antártida, que se reduce en tamaño cada vez más rápido. En 2013, China vivió una crisis de contaminación atmosférica por la cual limitó el uso del carbón en los tres mayores centros de población del país y planea plantar un cordón verde para limpiar el aire. Las tormentas son cada vez más fuertes y más frecuentes, lo mismo que las sequías, más intensas y más extensas. La mitad de la población mundial vive a 80 kilómetros de alguna costa. El informe más reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de Estados Unidos proyectó un aumento global del nivel del mar entre menos de 30 centímetros y casi un metro para 2100.

Mientras más se investiga, más apocalíptico parece todo. En las publicaciones prestigiosas del mundo como la New York Mag o The Atlantic, hay un debate sobre si el planeta está condenado a una distopía a lo Mad Max o hay posibilidades de remediar el impacto. En ambos casos se concluye que la gente no está alarmada lo suficiente en relación con el cambio climático.

Pero ¿existe una solución? No parece que hubiera una única manera y que, más bien, la forma de enfrentar esto sería sobre la base de tres ejes: mitigación de los gases de efecto invernadero, generar planes de adaptación para los cambios irreversibles -como mayores inundaciones o lluvias- y estimular la resiliencia de los ecosistemas -que logren resistir una modificación natural para volver a su estadio natural-.

La forma para llevar a cabo esas tres acciones está clarísima: mediante acuerdos internacionales de cooperación como, por ejemplo, el Acuerdo de París. Pero ¿qué pasa si el líder mundial, y segundo en emisión de efecto invernadero, se va y rompe su compromiso?

Link: http://www.lanacion.com.ar/2100814-cambio-climatico-que-descubrieron-nuestros-cientificos