
Andacollo (Enviados Especiales) > Un pueblo fracturado. Un lugar donde se presenta el dilema de tener una sola fuente de trabajo frente al fantasma de la contaminación. A unos 460 kilómetros de la capital neuquina, entre la altura y la belleza de la Cordillera del Viento, se esconde el valle donde se erige Andacollo. Un pueblo pequeño, que entre el árido paisaje del norte, sufre una división que asoma como irreconciliable.
La causa es la Andacollo Mineral Gold, una empresa chilena que explota los recursos naturales que tiene el pueblo: gran cantidad de agua de deshielo, tanto del río Neuquén como en los diferentes arroyos, con el objeto de extraer del suelo el mineral más valioso del sistema financiero mundial: el oro.
La minera emplea a 200 personas de las 3.500 que viven en Andacollo. Es la principal fuente de trabajo y la causa de su origen como pueblo. Hasta mediados de la década del ’90, esos cerros eran explotados por la Corporación Minera del Neuquén (Cormine), un emprendimiento provincial, que fue privatizado y subsidiado por el Gobierno de la época para que se instale la minera de capitales mayoritariamente chilenos.
La minera produce alrededor de 40 millones de pesos anuales. Los 10 gramos de oro valen 500 pesos y extraen cerca de 60 kilos de oro mensuales.
La gente que no trabaja en Andacollo Mineral Gold ni vive directamente de ella está en contra de la continuidad de su producción. La razón no es ideológica ni política; dicen que es práctica y ambiental.
La empresa muele toneladas de rocas de las montañas por día en el molino y, con agua del canal Primavera, hace una pasta en él, a la que le agregan sustancias químicas peligrosas, oxalatos. Cuando hacen la pasta separan un concentrado que es el oro más puro y finalmente queda un sedimento que la empresa llama concentrado. De toda esa pasta, un 9 por ciento es útil, oro que se manda a Chile donde se termina de separar, lo demás se desecha en los piletones de relave.
Javier Caettano, ex concejal y candidato a intendente por el Movimiento Unidad Neuquino, agrupación vecinal que se asoció a UNE en las elecciones pasadas, lucha hace años por la erradicación de la empresa, y explicó por qué: “Ese desecho queda ahí, en la montaña, con todos esos metales peligrosos y las toneladas de agua que quedan ahí inútiles, sin un proceso de repotabilización”.
El agua
Las familias que viven en la misma ladera de la montaña donde está instalada la planta de tratamiento de la minera sufren las consecuencias: al no llegar las cañerías de la red hasta allí, varias familias deberían consumir el agua que viene del arroyo Huaraco, para uso personal, higiénico y riego, pero no pueden hacerlo por temor a la contaminación.
La empresa bombea gran parte del agua que viene de ese arroyo destinado a los vecinos y lo lleva hasta la planta de tratamiento, la cual luego de realizar todo su proceso productivo, larga los desechos por sus desagües que vuelven al canal. Esa agua, con los residuos tóxicos, llega a las viviendas ladera abajo y termina de depositarse en el río Neuquén. La toma del EPAS en el río, que bombea a todo el pueblo, está a escasos metros de la desembocadura del arroyo Huaraco.
Cattaneo explicó: “Nosotros vemos tres ejes de impacto ambiental: por un lado, lo geográfico; la fauna y la flora, la modificación de los arroyos y, por último, el manejo de los suelos”.
“El impacto ambiental que se ve a simple vista es superficial, lo que no se ve es más peligroso, como el arrastre de minerales”, manifestó el ex concejal y agregó: “Con los movimientos de suelo se ponen a disposición de la lluvia minerales que no están naturalmente disponibles, como el arsénico o el cadmio, pero por las lluvias se producen arrastres hacia los arroyos Torrón y Huaraco, que llevan todos los sedimentos de la ladera de la montaña donde está la mayor cantidad de bocas de mina al canal de consumo de las casas aledañas, y luego al río Neuquén”.
Las familias que viven a metros de la planta de tratamiento no pueden cultivar porque las plantas se les mueren, no pueden tomar el agua y es por eso que ante la primera queja que le acercaron a la empresa, ésta reaccionó rápidamente y tomó la decisión de enviarles bidones de agua mineral a cada una de las familias cercanas, sin tener la orden judicial que los obligue a hacerlo.
Cattaneo informó que se tomaron muestras de esos arroyos y arrojaron datos alarmantes: “Esa agua tiene mayores cantidades de metales de lo normal, casi al límite del consumo humano, y lo peor es que unos metros más abajo está la toma de agua del EPAS. El agua que consume la comunidad de Andacollo es esa. Los filtros que tienen son orgánicos y por lo tanto no eliminan estos minerales”.
La referencia es al arsénico, uno de los minerales más conocidos por su toxicidad. Está probado el riesgo de cáncer en poblaciones de Chile, Argentina, y Taiwán donde los niveles en agua son elevados. En tanto el cadmio puede acumularse en el cuerpo humano, especialmente en el riñón, pues su eliminación es muy lenta y provoca afecciones renales, alteraciones óseas y fallos del aparato reproductor. No puede descartarse que actúe como carcinógeno.
“Es un impacto sin sentido, porque en un par de años, la empresa no va a tener mucho más oro que sacar y no va a haber quedado ningún beneficio y muchos residuos tóxicos en nuestro suelo”, finalizó Cattaneo.
A favor
Pero el pueblo tiene una voz a favor de la empresa, de los trabajadores que viven de ella y de la actividad minera. Es Víctor Soler, técnico minero y geógrafo matemático, quien vive en Andacollo hace 25 años y explicó que la contaminación que ‘los otros’ denuncian no es tal.
“No hay impacto ambiental. No se descubrió ningún tóxico en el agua. Es detergente, que es aceite de pino, son materiales orgánicos que le pueden transmitir un mal olor o un mal sabor. Obviamente no es agua para tomar, no es apto para el consumo humano, pero tampoco es un tóxico peligroso en el sentido de que no hay animales muertos”, manifestó Soler.
Además, ejemplificó: “Si uno le echa aceite o lavandina a una planta se le va secar, pero no es tóxico, ahora esto no significa que yo lo esté recomendando para uso humano”.
Soler calificó de “fundamentalistas ecológicos” a aquellos que no quieren la empresa en Andacollo. “Imagínate si todos los trabajadores estuvieran en la plaza reclamándole trabajo ¿qué hacemos? ¿Los ponemos a trabajar en el municipio?, no hay forma de absorberlo, ni cómo pagar. Ojalá se duplicara la capacidad de producción de la mina para que se duplique la mano de obra. Hay que preguntarles a esos 200 muchachos que no tenían un destino y ahora tienen un trabajo y un salario”.
La fractura en la sociedad de Andacollo es tan visible como la que protagoniza el cerro, con sus bocas de mina por doquier, sus caminos, su planta de lavado y el estruendo constante que se escucha en el desierto por el ruido que las máquinas producen al triturar la piedra.
Su inicio
El ex gobernador Jorge Sobisch firmó el 3 de agosto de 2001 un convenio con Minera Gold Andacollo en el cual el Estado neuquino se comprometió con asistencia financiera a subsidiar la tasa de interés de un préstamo del Banco Nación por 2,1 millones de pesos y a suministrarle energía a un precio preferencial, entre otros apoyos. La empresa por su parte se comprometió a tomar mano de obra local y a instalar una planta de fundición en Andacollo.
“LA GENTE NO PUEDE HACER UN ANÁLISIS CRÍTICO”
Javier Cattaneo, ex concejal y candidato a intendente por el UNE: “La necesidad de trabajo y alimentación hace que prioricen el establecimiento de la minera y un sueldo antes de hacer un análisis más complejo.El pueblo está muy dividido. Una cosa es el sentido común y otra el buen sentido. El sentido común está movilizado por los medios masivos, que es el sentido común de los intereses dominantes. La gente que no tiene acceso a la educación no puede hacer un análisis crítico. Minas es el departamento de la provincia que mayor índice de analfabetismo tiene, un 20 por ciento. En la provincia baja mucho, tiene el 5 por ciento, uno de los índice más bajos, pero esta zona tiene el más alto. ¿La gente qué puede ver? No es culpa de ella, tiene que ver con los procesos sociales y políticos que se dieron. La gente está acostumbrada a ver cómo lleva el pan a su casa y la conciencia humana necesita educación, y si no se educan no tienen conciencia. Los que no ven estas cosas son víctimas también”.
“PREFIERO EL BUEN MANEJODEL CIANURO A LA IGNORANCIA”Víctor Soler, técnico minero: “La ignorancia es un elemento que hay que destacar en esto. Cuando uno desconoce algo, le teme. Todos los miedos vienen de la mano de la ignorancia. Es el peor azote. Prefiero el manejo adecuado de cianuro a la ignorancia, es más peligrosa.Con respecto a los accidentes, son mucho más peligrosos los jóvenes que manejan a altísima velocidad en estado de ebriedad por el pueblo que si en la empresa sucediera un accidente. La fantasía del cianuro es una mentira, no funciona así, no es que se esté arrojando cianuro a baldes en los jardines maternales de la zona. En Estados Unidos funcionan enormes yacimientos con cianuro extrayendo oro y jamás tuvieron problemas.Lo cierto es que lo que puso en marcha la minería a gran escala en Andacollo fue la Gold. No importa quién lo haga, lo importante es que se haga y si les toca a estos capitales hacerlo en buenahora, la gente está trabajando y tiene su salario”.
La nota original salió en La Mañana de Neuquén, link acá.