28 de abril de 2015

LosInrocks - #SellosIndependientes: Lofi Records y BYM Recodrs


“¿Para qué pagar por hacer algo que podemos hacer nosotros?”. Con esa pregunta autogestiva nació Lo-fi Records, sello cordobés que prefirió grabar a su primera banda, Ultrasuave, de manera casera y no pagar más un estudio de grabación. “A partir de ese entonces, y aún ahora, el objetivo es editar música casi a como dé lugar, pero sobre todo con convicción”, explica el director Caleb Martínez.
Lo-Fi Records cuenta con un catálogo de bandas experimentales comprometidas con la honestidad del formato canción, de sonidos que se enmarcan en estilos como dream pop, shoegaze y kraut rock. En el sello se pueden escuchar los discos deFonez, Ultrasuave, Tres D, Martínez, Clochard, Blasto Fluss y MCTP. Además, ya editaron cinco compilados con bandas  propias y de sellos amigos como Vagina Records o Volante Records.
El origen de Lo-fi Records se remonta al año 95, cuando los tres Ultrasuave entraron al estudio, pagaron y se fueron con la decisión de no hacerlo más de esa forma. “Fueron a grabar uno de sus primeros cassettes a un estudio profesional y ahí se dieron cuenta de que no estaban ni cerca del sonido que buscaban”, cuenta Caleb, quien heredó el sello a medida que los chicos de la banda fueron creciendo en edad y enfocándose cada vez más en grabar.
Caleb recuerda que uno de los Ultrasuave dijo algo que marcó el futuro del sello, toda una declaración de principios: “Estábamos tan convencidos de lo que hacíamos que si venían los de Creation Records o Sub Pop a ofrecernos algo les íbamos a decir que no”. A partir de ahí, cada banda que se sumó a Lo-fi y que grabó bajo su sello fue con la convicción de hacer las cosas de una manera personal y única.
Ultrasuave fue la primera banda del catálogo; después se recaudó dinero para editarBlasto Fluss  (“Un EP lleno de máquinas, ruidos y cosas que poco tenían que ver con el primer disco del sello”), y luego se fue dando una selección natural de bandas que se iban acercando y que tenían un sonido que dialogaba con el catálogo. “Nos interesa esa cuestión del verdadero espíritu independiente que poco y nada tiene que ver con esa triste y agotada etiqueta llamada Indie”, sostiene Caleb. Y luego, sentencia que en las bandas de Lo-fi Records “hay una honestidad que no he visto en casi ninguna de las otras bandas de Córdoba, que están más preocupados por detalles profesionales, olvidándose que al final solo te quedan las canciones, y eso es lo que más importa”.
Los discos de Lo-fi Records se editan de manera física en CD y digital, se consiguen en ferias independientes, algunas tiendas y en su bandcamp, donde se puede escuchar todo el catálogo.

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Skype emula el tono de llamada y envía una conexión trasandina que recibe Juan Pablo Rodríguez desde Santiago de Chile. “Muy bien acá, llegó el otoño y refrescó, muy puntual”, dice uno de los cuatro miembros del sello BYM Records, en sintonía meteorológica perfecta de un lado y del otro de la cordillera.
BYM Records es una máquina compuesta por pequeñas piezas artesanales, puestas una por una con amor, dedicación y una fuerte convicción personal que arman un engranaje de música psicodélica, rock, punk y garage que llegó a todo el mundo.
Somos pocos y, como hacemos las cosas de acuerdo a lo que pensamos, a veces el crecimiento es lento pero sostenido”, dice Juan Pablo, integrante de la bandaFÖLLAKZOID, una de las pioneras del sello.
La historia de BYM se remonta a 2007, cuando los integrantes de cinco bandas se conocieron en el único bar que pasaba la música que ellos escuchaban y hacían. Con el objetivo de ahorrar energía en un trabajo grupal y poder impulsarse mejor entre todos nació BYM Records, como un colectivo de bandas. Las primeras ediciones deVuélvete loca y FÖLLAKZOID salieron en 2009 y de a poco se fueron sumando más músicos que compartían una visión: “Creemos en que hay que salir a la calle, dejar un rato la computadora; creemos en el DIY pero a lo grande”.
La marca del sello parece ser la convicción y la perseverancia en el objetivo compartido. No hay atajos posibles. Hay una única forma de lograr la “internacionalidad” que quieren: con trabajo.
Todo partió como un inconformismo de las cosas que se hacían en Chile. Nuestro primer objetivo fue llamar la atención dentro del país, darle cabida a una escena que no tenía representación en ningún lugar, no nos trataban bien, no había espacio. Y luego vino el objetivo de que todo el mundo conozca la verdad que hay en uno y en su país. Uno tiene la confianza de que lo que está haciendo es lo correcto; ahora queremos internacionalizar el sello lo más posible. Creemos que lo estamos logrando, si es que no  lo estamos haciendo ya”, cuenta Juan Pablo.
En Chile reina el pop en la escena independiente y se los conoce en el extranjero por artistas como Javiera Mena, Gepe, etc. Pero BYM quieren hacer las cosas diferente, no dejarse llevar por lo que denominan relaciones laborales perversas. “Nosotros no pretendemos llegar a la prensa para vender algo porque consideramos que la música no es un producto, no es algo que se tenga que vender. La música está ahí, si la querés encontrar la vas a buscar. Queremos dar a conocer lo que estamos haciendo, pero desde la honestidad del rock, de hacer lo que uno sabe y ama hacer. Nuestra parte es poner la música ahí, al alcance. Salir a venderla es antinatural”, dice.
Sin embargo, cada vez tienen más repercusión en los Estados Unidos y en Europa, donde Juan Pablo ve que algunos periodistas se acercan y se comunican con ellos interesados en el contenido, en la música.
El catálogo de BYM tiene bandas que le escapan a la clasificación fácil. Entre ellas está la argentina Nairobi y la chilena The Ganjas, que vino a Buenos Aires en varias oportunidades. “Lo ideal es escuchar algo que nunca escuché antes en mi vida –cosa que no suele ocurrir. Después buscamos que las bandas tengan un sonido particular, que no caigan en lugares comunes; que sean atrevidos, mantengan la concordancia con el sello, una forma de tocar particular, que haya un riesgo en la propuesta”.
Algo que ayudó a la internacionalización es una decisión que tomó Nes, el ingeniero del sonido del sello, que a partir de 2010-2011 quiso hacer todos los discos en vinilo, antes del boom que se dio del formato en el mundo. Para eso importó una máquina a Chile y empezaron a hacerlos ahí.
Tanto en los Estados Unidos, Europa o en Chile funciona igual. Nosotros vamos y tocamos, la gente se acerca porque sabe que tenemos un sello, se interesa por la música y nos pide trabajar juntos en pequeñas escalas, después va creciendo poco a poco. Es como ir a llevar tus discos a una disquería de la ciudad, pero se lo mandamos a un agente de otro país. Es eso pero en una escala mundial”, concluye.
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