31 de julio de 2018

Viva - Nota de tapa - Generación F


https://www.clarin.com/viva/piensan-pibas-feministas_0_H1Al1wCmX.html

Quiénes son y cómo piensan las "pibas feministas"


El miércoles 13 de junio hacía frío. Sin embargo, permanecían las cuatro en las inmediaciones del Congreso: brillantina verde en la cara, las uñas pintadas del mismo color y el pañuelo de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Del megáfono que sostenía Zoe se escuchaba una canción: “Ahora que estamos juntas/ ahora que si nos ven/ abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer”. Saltaban, se abrazaban, lloraban de emoción. Ese día no se conocían aún, pero estuvieron las cuatro muy cerca, durmiendo en la calle con mantas, rodeadas de sus compañeras de clases (alguna, hasta con su mamá) en la esquina de Rivadavia y Callao, durante la vigilia a la espera de la media sanción en Diputados de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Hubo un antes y un después de esa noche para ellas, pero hacía tiempo que engrosaban las filas del nuevo feminismo en el país: el que emerge desde las escuelas.
Zoe Bargach Mitre, Giuliana Larroca Avigliano, Nina Reches y Bianca Melman van a la secundaria en la Ciudad de Buenos Aires. Tienen entre 15 y 17 años. Todas están organizadas dentro de sus instituciones en comisiones de género, espacios de contención para mujeres, o en los centros de estudiantes. Su ídola es una chica como ellas: Ofelia Fernández. La joven de 18 años que, siendo presidenta del centro de estudiantes del Carlos Pellegrini, enfrentó en televisión nacional a periodistas que le triplicaban la edad, como Eduardo Feinmann y Carlos Monti (Pamela a la tarde). Semanas atrás, habló en las reuniones informativas del plenario de comisiones de Diputados a favor del aborto y su discurso se viralizó en las redes. “En la calle la paraban las chicas y le decían ‘Te amo, quiero que seas mi presidenta’, y ¡es una piba como nosotras!”, les cuenta Giuliana a las demás, que asienten y confirman.
Cómo me hice piba feminista. Después de la sesión de fotos para Viva, hablan sobre series. Se recomiendan El cuento de la criada, esa historia apocalíptica sobre una sociedad patriarcal, que reprime a las mujeres. Sin pausa, pasan a confesar cuál fue ese momento en que se dieron cuenta de que no es lo mismo ser hombre que ser mujer.

“Si yo no creyera que los varones pueden cambiar, no tendria sentido esta lucha. creo en ellos: ojala se abrieran y hablaran mas con nosotras para saber lo que sentimos.” 
Zoe Bargach Mitre
Para Zoe fue a los 13 años. Una tarde que salió con una amiga a sacarse fotos contra una pared de su barrio, en La Boca. Mientras jugaban con el celular, un auto se frenó en doble fila: eso les llamó la atención. “Nos dimos cuenta de que el tipo se estaba masturbando viéndonos. Nos asustamos tanto que corrimos hasta nuestras casas. Sentimos vergüenza. ¡Sí, nosotras, en vez de él! Hoy reaccionaría diferente, quizás le patearía la puerta, por lo menos”, cuenta la alumna de la Manuel Belgrano.
En el caso de Nina Reches, su primer recuerdo de incomodidad sucedió en segundo grado. Un compañero le hacía la vida imposible: la maltrataba, la perseguía. La maestra le dijo que era porque él gustaba de ella. ¿Cómo? Eso la descolocó. Recién años después logró entender que el error era relacionar el amor con el acoso. A Bianca Melman, del Colegio de la Ciudad, la marcó el femicidio de Lola Chomnalez. Giuliana Larroca Avigliano, por su parte, recuerda que todo comenzó cuando se presentó como candidata para el Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires. En dos días, seis chicas se le acercaron para avisarle que habían vivido situaciones de abuso sexual por parte de uno de sus compañeros de lista. Para colmo, no era cualquier compañero: era su novio. Esas horas fueron de mucha angustia para ella. No era un caso aislado que podía cuestionarlo; eran seis que marcaban un comportamiento imposible de obviar. Tomó una gran decisión: renunció a su postulación. Desde entonces, su convicción es “siempre creerle a las pibas”, frase que se repite entre las demás como una bandera de poder e identidad. Y sí, además terminó con esa relación amorosa. Su vida había cambiado para siempre.
Nina Reches tiene 17 años y vive en Florida, Buenos Aires. /Ariel Grinberg
Nina Reches tiene 17 años y vive en Florida, Buenos Aires. /Ariel Grinberg
Mujeres empoderadas. Luego Giuliana decidió crear un encuentro con otras mujeres de su edad, usando su casa. De ese germen de 20 chicas en el comedor del departamento de su papá, nació “Mujeres Empoderadas”, una organización de contención dentro del colegio que no se enmarca en un partido o corriente política. “Un grupo feminista de debate”, lo define; “uno de nuestros objetivos es contener a la víctima”. De aquellas 20 a las 300 que marcharon en el #8M hubo acciones y complicaciones dentro de la escuela. Un grupo de ellas se capacitó en la Defensoría del Pueblo, con el objetivo de asesorar a víctimas de abuso y para dar talleres a los alumnos más chicos sobre educación sexual.
Otras organizaron charlas, y otras más armaron “Patrullas anti acoso” para las fiestas. Allí las “patrulleras” usan cintas flúo de identificación en los brazos, visibles en la oscuridad de la celebración, como si de capitanas de un partido de fútbol se tratara, para señalar que están ahí para contener a quienes se sientan en situaciones abusivas. Además, tienen una lista de denunciados por abuso, acoso o violación, por la cual a esos chicos no los dejan pasar. “Igualmente, como ya estamos más concientizados, no suele haber muchas situaciones, pero nunca viene mal la prevención. Estamos para cuidarnos entre nosotras”, dice Giuliana.
Recibieron una fuerte crítica de padres, madres y de los directivos. El caso del Nacional de Buenos Aires siempre es particular por las características del alumnado, que tiene una tradición muy grande de participación ciudadana y política. “Hay mucha gente que nos repudia porque cree que nuestros métodos para con los abusadores son demasiado fuertes, y lo que no entienden es que no buscamos castigar a los pibes sino proteger a las pibas”, dice Giuliana.
2015: año clave. Esta nueva generación conoció al feminismo en el 2015 cuando surgió #NiUnaMenos y los femicidios estaban en agenda pública. La primera marcha las impactó, aunque no asistieron. En la escuela no encontraron la contención necesaria, por eso se formaron a sí mismas con lecturas y debates entre amigas. Entienden que lo logrado por la generación de sus madres es una liana que reciben y ellas deben continuar, para entregarla más adelante a las que vengan después. “Algo que nosotras tenemos que perseguir es terminar con la naturalización que tienen las mujeres –sobre todo las generaciones de nuestras madres y abuelas– de las relaciones abusivas que les imponen los hombres”, dice Nina. Y agrega: “Con los escraches también pasa. Mis viejos me critican mucho eso: ‘Ay, no tienen que escracharlo porque le cagan la vida’. Está bien, pero si los adultos no nos dan herramientas para enfrentar eso, no nos toman las denuncias, algo hay que hacer, algún tipo de justicia tiene que haber, y es parte de la sororidad (solidaridad entre mujeres) alertarnos entre nosotras”.
Eleonor Faur –socióloga y doctora en Ciencias Sociales, especialista en género y juventud– señala que las chicas están muy movilizadas. “Están revisando y deconstruyendo realidades que han vivido siempre sin acompañamiento ni comprensión más profunda de lo que les pasa, porque los adultos y las escuela no necesariamente las escuchan y las guían en discernir qué es violencia, qué es abuso. A la vez hay una demanda dirigida a los chicos para que sean radicalmente diferentes de la noche a la mañana sin generar mecanismos para educar hacia una nueva masculinidad. A los varones los estamos criando de la misma manera que hace décadas. Las escuelas están ausentes en la provisión de educación sexual; los docentes no saben cómo abordarlo. Hay que generar un cambio cultural que incida en los adultos y su relación con los más chicos.”
Zoe Bargach Mitre tiene 15 años y vive en La Boca. /Ariel Grinberg
Zoe Bargach Mitre tiene 15 años y vive en La Boca. /Ariel Grinberg
¿Y qué pasa con los varones? “Me cuesta mucho confiar en un hombre heterosexual y no pensar ‘Hmm, este pibe puede haber abusado’. Sé que no son todos así, pero está esa posibilidad porque lo tienen muy incorporado dentro de su accionar”, dice Zoe, 15 años, y las demás asienten. “Como feminista que soy –y ojo, no una feminista radical, aunque me digan feminazi los que no entienden–, me tengo que hacer una autocrítica porque no sé por qué pienso esto. Si yo no creyera que los varones pueden cambiar, no tendría sentido esta lucha que llevamos adelante. Sí creo en ellos, ojalá se abrieran y hablaran más con nosotras para saber qué sentimos.” Reconocen que hay algunos que se involucran en la discusión social que ellas llevan adelante, pero hay otros que creen que no los interpela. En el Nacional de Buenos Aires hay un grupo que se llama “Varones en Deconstrucción”, que también lo conforman algunas mujeres, “porque sin nosotras ¿qué van a deconstruir? El chabón que no comparte el flash queda atrás, afuera. Hay muchos así. Pero chicas, también”, cuenta Giuliana.
Los escraches que las chicas hacen desde sus cuentas de Instagram cuando viven una situación que definen como abusiva, señalan a chicos con nombre y apellido. Esta dinámica de difusión se acercó peligrosamente a la persecución, lo cual generó graves tensiones con los varones. Los padres y madres del Nacional de Buenos Aires tienen un grupo de Facebook donde debaten qué hacer ante las denuncias de abuso a sus hijos o compañeros de ellos. En un posteo del 15 de mayo, un padre relata la angustia que descubrió en su hijo y la contradicción que vivía su hija, que reconocía como victimario a ciertos compañeros, pero a la vez ellos mismos solían ser sus amigos. “Es imperioso que estos chicos que fueron señalados por otras chicas sean contenidos, protegidos y acompañados para revisar en profundidad qué es lo que pasó, sin invalidar el motor y el movimiento de las mujeres a hablar”, escribió.
La grieta entre chicas y chicos. Miriam Maidana, psicoanalista y docente de la UBA, señala que el papel de las adolescentes en la cuarta ola del feminismo es fundamental porque el debate lo originaron ellas mismas. “Sin embargo, en el ámbito psicológico no es tan ideal. El tema de los escraches a los novios o compañeros es delicado. Hay mucha efervescencia en relación con cosas que antes se naturalizaban y que ahora se definen como abusos. Tengo ciertas reservas porque esto genera un movimiento donde hay que tener en cuenta lo que se viene: parte del colegio se pone a favor y otra en contra, se rompen amistades”, explica Maidana. El papel de las redes es esencial. “Instagram es muy importante en esto porque es ahí donde cuentan lo que les pasa y enseguida sale un colectivo de chicas de su edad a hablar sobre el tema. Lo que nadie se da cuenta es que va a traer una contrarreacción: la masculinidad se ve amenazada. Hay que tener cuidado con eso”, advierte.
Para la profesional, es clave el sustento técnico de los adultos, capacitar a los docentes y a los jóvenes para que entiendan la diferencia entre acoso, abuso y violación, términos que a veces se usan indistintamente.
Símbolo. Bianca Melman y el gesto-emblema de la igualdad entre el hombre y la mujer. /Ariel Grinberg
Símbolo. Bianca Melman y el gesto-emblema de la igualdad entre el hombre y la mujer. /Ariel Grinberg
Pensarse a sí mismo como alguien que abusó de otra persona es algo muy difícil para los jóvenes, y ellas lo reconocen. La discusión por el consentimiento en una relación sexual les llegó mucho después de que las chicas se organizaran. Para Bianca, cuando empiezan a replantearse estas cosas, “hay una renuncia de privilegios que para los hombres es algo muy fuerte. Se me ocurre un par de casos de pibes con mucho miedo a que se los demonice, a que les hiciéramos escraches. Viven con ese miedo a quedar excluidos, a vivir un vacío. Una autocrítica para nosotras: pensarlos a ellos como monstruos. Tenemos que entender que ellos son producto de una cultura machista, que es donde estamos todos”.
Falta verdadera educación sexual. En ninguna de las cuatro escuelas se cumple completamente la Ley de Educación Sexual Integral (ESI). Sólo se da una hora cátedra, o una charla por año donde, según cuentan las chicas, se enfocan en la prevención de embarazos no deseados y la anticoncepción. “Tenemos charlas, pero jamás sobre el placer, sobre la sexualidad, y ni hablar de tratar temas como la homosexualidad o una sexualidad más basada en lo afectivo. Son encuentros aislados, no transversales a nuestra cotidianidad”, dice Bianca sobre el colegio privado al que va. En el caso del Nacional de Buenos Aires, Giuliana y un grupo de chicas de Mujeres Empoderadas dieron cursos en primer año para hablar sobre abuso y consentimiento. “Les decíamos esas palabras y se asustaban; no sabían lo que era, nadie hablaba de eso. Ahora ellos están re metidos en el tema.” La licenciada Maidana asegura que la frescura del movimiento estudiantil en el feminismo se da porque los hombres son parte, están ahí. Por ejemplo, algunos se ponen polleras si hay que reclamar un código de vestimenta, y deben ser parte de lo que se discute en los colegios. “Parece que el consentimiento nunca tuvo relevancia en la historia argentina: ¿por qué nunca fue un tema público? El debate es qué se puede y qué no se puede hacer en una relación, y esa discusión la tienen que dar los jóvenes: qué es lo que van a permitir y qué no.”
¿Y vos, qué sos? Las etiquetas cruzan de un lado al otro de la mesa. Bisexualidad, lesbianismo, pansexualidad. Pero ellas prefieren no definirse. “Me choca mucho tener que encasillarme”, dice Zoe, y señala la diferencia con otras generaciones. Su mamá, que es moderna y de mente abierta, mientras tomaban un café le preguntó si le gustaban las chicas: “Yo nunca me había puesto a pensar en eso, sólo sé que me pasan cosas con las personas”. Bianca agrega: “Me pasa lo mismo: no tengo la necesidad de definirme ante nadie”. Insisten: se diferencian de la generación de sus abuelas porque en su agenda no se trata de luchar por el amor libre, al estilo del feminismo de los ‘60 y los ’70. Esta nueva camada habla del sexo como de una demanda de placer natural. Nina, por ejemplo, dice que haber estado con una chica, donde los roles de género desaparecen porque hay igualdad, le hizo cambiar la forma de estar con un varón.
¿Y cómo se produce esa apertura a nuevas sexualidades?
Giuliana: Una vez, hablando con mi papá y su novia, les decía: “Yo sé que a las personas nos gustan las personas, ¿pero por qué a mí nunca me atrajo ninguna chica?” Era re inocente, estaba en primer año, pero lo tenía en la cabeza. ¿Por qué no me pasa? Y fue hasta que me saqué el tabú, porque por ahí lo tenés muy bien en la teoría, pero permitirte estar con una mujer, y permitírtelo a vos misma cuesta una banda. Y desde que estuve con la primera chica con la que salí, ahora no puedo estar más feliz y vivir mejor mi sexualidad, tanto cuando estoy con pibas como con pibes.
Mostrarse sin vergüenza. La sexualidad sin denominación se les presenta como algo natural, aunque reconocen que en los varones es un poco más difícil aún. Sin embargo, prima la idea de no inmiscuirse en la forma de vida del otro. Bianca lo dice a su modo:“El feminismo me ayudó a entender que no necesitaba de un hombre para sentir placer, y eso es muy liberador. No todos se consideran bisexuales (o con la etiqueta que sea), pero sí estamos de acuerdo en que cada cual haga lo que quiera”.
Giuliana Larroca Avigliano tiene 16 años y vive en Caballito.  /Ariel Grinberg
Giuliana Larroca Avigliano tiene 16 años y vive en Caballito. /Ariel Grinberg
Para la socióloga Eleonor Faur, esta generación no necesita identificarse con vertientes sexuales como piensan los adultos. “Tienen otro tipo de relación con la sexualidad. En muchos casos no hay una necesidad de identificarse como homosexual o heterosexual, sino que hay mayor flexibilidad y una experiencia más ligada a un deseo del momento. Tienen mayor fluidez con sus aproximaciones sexuales. Es un gran cambio.” A sus necesidades las expresan con claridad. Discuten entre ellas y leen sobre los temas que les interesa. Y el aborto las reunió en una lucha social que las tuvo como protagonistas impensadas. “Si bien hay un montón de temas súper importantes en el país, yo sólo pasaría la noche en el Congreso por la Ley del aborto, nada más”, dice Nina.
¿Nada más que por el aborto?
Sí, es una ley que servirá para conquistar la soberanía de nuestros cuerpos.
Para el 8 de agosto, cuando llegue el tratamiento de la ley por el aborto al Senado, ya están organizando los acampes, repitiendo lo que hicieron en junio. Para Bianca, lo que pasó esa noche fuera del Congreso es un mojón en su vida: “Entendí que la lucha sirve, que las cosas no van a ser así para siempre, que tenemos la capacidad para transformarlo”


Miernes en Vivo: Conducción


Conducción invitada a #MiernesExperienciaEnVIVO

En el episodio #01 cruzamos a la periodista y escritora Romina Zanellato con las artistas Barbi Recanati y Marilina Bertoldi, que más que dos promesas son dos pesos pesados de nuestra realidad musical.

Miernes Experiencia en vivo somos: Producción: Albina Cabrera, Luz Coronel Cámaras: Santiago Ventura, Paula Gómez Monetta, Julieta Briola Escenografía: Edna Mostyszczer Edición de video: Sabino Edición de sonido: Max Montesano Sonido en vivo: Pablo Marcaccio Locuciones: Albina Cabrera Mezcla de sonido por Juan Manuel Segovia Streaming por Maldito Innombrable: Ezequiel Martinez Luque - dirección de cámaras Bruno Caglia - grafica Enrique Baumann - Sonido y streaming

https://www.youtube.com/watch?v=ncVS7zu4pTI&

16 de julio de 2018

La Cosa Cine - El lápiz afilado - Sharp Objects



Rolling Stone - junio 2018 - El Kuelgue




10 de julio de 2018

La Cosa Cine edición junio 2018



Revista Viva: El porno nuestro de cada día




Link: https://www.clarin.com/viva/sexo-pasa-sabanas-llegada-porno-free_0_HJthpc9GX.html

Sexo: qué pasa entre las sábanas con la llegada del “porno free”
La pornografía era algo secreto y privado. Ahora entró a computadoras y celulares, es casera y circula libre, free. Cómo influye (para bien y para mal) en nuestras relaciones. ¿Promueve un erotismo más democrático?
Salir de casa, caminar hasta el videoclub, analizar cuánta gente hay, si es conveniente entrar al sector de adultos o esperar a que se vayan algunos clientes, ingresar a la sección oculta, elegir rápido, ir al mostrador, pagar y llevártela a tu casa por 24 horas.

El cine que se miraba en VHS obligaba a una relación planificada con la pornografía y acotaba la selección a lo poco que hubiese en el videoclub. Era eso, o unas revistas. Las “generaciones analógicas” fueron estimuladas con las mismas películas hechas en Hollywood, protagonizadas por Jenna Jameson o Rocco Siffredi, las grandes estrellas del porno occidental. El consumo, en general, era personal y masturbatorio. Hasta que llegaron dos tecnologías al acceso de todos: Internet y los smartphones.

La pornografía cambió con el advenimiento del dispositivo que es, además de un teléfono, una cámara y una pequeña computadora portátil. Ahora la pornografía viaja por WhatsApp, se navega de manera privada e íntima en cualquier momento del día y se produce en cada lugar que tenga una persona con deseos exhibicionistas. En la Argentina, según datos de Google, en 2017, el 67% de quienes acceden a Internet lo hacen desde dispositivos móviles y el 63% navega a diario. El porcentaje sube al 88% entre los que tienen 25 y 34 años.

Así como la digitalización de la pornografía hizo que muchísima más gente tuviera acceso porque no es necesario un intermediario, lo mismo pasó con el teléfono: ya ni siquiera se necesita una computadora para consumir porno. “No es como antes que la PC estaba en el living o en la habitación del hijo varón. Ahora cualquiera tiene la posibilidad de grabarse y, gracias a eso, el amateurismo se convirtió en una estética en sí misma”, dice Gino Cingolani, product manager de Poringa!, la comunidad de 95 millones de páginas vistas al mes en la cual los propios usuarios son los que suben el contenido exclusivo XXX para compartirlo con otras personas.

/Daniel Roldán.

El cine XXX ya no se proyecta en salas, ni tiene larga duración. Ahora la pornografía viaja a la velocidad de internet. Son piezas cortas, filmadas con una estética casera: ésa es la categoría que más crece en audiencia: la filmación de lo que parece una relación sexual no ficcional.

Malena Nijensohn, Licenciada en Filosofía (UBA), señala que la pornografía siempre ocupó un lugar en la producción de la sexualidad a través de la cual aprendemos a relacionarnos sexualmente. “Internet generó un fenómeno nuevo. Todo el mundo puede consumir y todo el mundo puede producir porno. No sólo tiene ver con espejar la película, pero sí que vamos repitiendo algo de lo que vemos. En ese sentido, como dice el filósofo feminista Paul Beatriz Preciado, la pornografía hace patente que el sexo es siempre una performance.”

Como vinimos al mundo. “Es una loca/ me manda video al Snap mientras se toca/ me dice que si hoy le llego, que no puede esperar/ que se muere por mí, que quiere todo conmigo/ que la vaya a buscar.” La canción del género trap que rompe todos los récords de audiencia habla del envío de pornografía casera por Snapchat, una plataforma de chateo que usan los adolescentes y que permite el envío de fotos y/o videos y que, cuando el receptor las ve, desaparecen del dispositivo. La canción Loca, de Khea con Duki y Cazzu, ya tiene 224 millones de reproducciones en YouTube.

Los videos cortos, caseros y las fotos hot –lo que los adolescentes llaman “nudes” (es decir, desnudos)– son enviados con frecuencia cuando están en la etapa anterior a una cita. Si antes existía el chamuyo en la previa del encuentro, ahora Snapchat e Instagram habilitan el envío de producción audiovisual amateur para aumentar la expectativa. Pero hay distintos códigos, si todavía no se conocieron en persona no hay sexo virtual. En cambio, si existe una relación la tecnología permite continuar el deseo desde el teléfono.

Violeta, 24 años, fotógrafa, narra su experiencia: “La estética amateur está vinculada a la luz de la mañana. Cuando mando una nude no envío con mi cara por miedo a que se viralice, y también porque en las nudes lo que importa es el cuerpo, no tanto la cara: en eso es más parecido a la pornografía. Y hay un límite, si el pibe me contesta con un video masturbándose lo bloqueo. No es sexo virtual, sí es exhibicionismo”.

Una foto del escote, de la bombacha, de la cola, de la boca, ésos son los encuadres que prefieren las chicas. En general, los hombres tienden a hacer siempre lo mismo: acostados, en jogging, donde se nota una erección. Ese juego de exhibicionismo circula en internet como un código de seducción secreto de la generación centennial. Las plataformas de chat que usan, además, les avisan si el receptor hace una captura de pantalla, para evitar que se viralicen fotos privadas.

La porno propia. ¿Pero qué pasa cuando la producción sale de la cama y es de a dos? ¿Es que hay una puesta en práctica de las fantasías? Edith Martín, pediatra con formación en sexología clínica, toma al porno como herramienta. “Muchos vienen a consultar por falta de deseo y es ahí cuando el porno aparece como una herramienta para estimular, aunque les sugiero que no sea el mainstream, hay otras producciones feministas (como Erika Lust) o de postporno más interesantes, que no acotan la fantasía. No hay que olvidarse que es una acción performativa y que el espectador es un receptor pasivo que pretende imitar una fantasía coitocentrista, es decir, donde el sexo es reducido a penetración.”

En una rutina de años de convivencia, días laborales de nueve horas sumados a dos o tres de viaje por día, el erotismo en una pareja se ve afectado por los días hábiles y la vida adulta. Para eso, el teléfono habilita un juego reanimador. Una forma no tradicional de vincularte con la pareja. Un video o una foto como efecto sorpresa. Así lo vivió Agustina (35 años, periodista): “Con mi pareja vivíamos a 1.200 km de distancia, nos veíamos una vez o dos veces por mes. Solíamos mandarnos fotos o videos porno hechos por nosotros mismos, o hacíamos chats sexuales. Pero lo más interesante es que cuando nos veíamos nos filmábamos teniendo sexo así teníamos material para cuando estábamos lejos y chateábamos pocos minutos por día. Ahora vivimos juntos y no nos gusta ver pornografía hecha por otros, sí la nuestra”.

Fantasías a mano. Todo ya fue hecho y está en la web. Esa máxima parece una realidad, aunque no siempre es tan fácil encontrarlo. En las páginas más conocidas existen decenas de categorías para encontrar todo tipo de pornografía, pero en el porno más común, todo sigue siendo filmado mediante el criterio heterosexual masculino: tomas ginecológicas, sólo se filma a la mujer, el hombre es falo (una imagen que se termina con su eyaculación). Sin embargo, hay otro tipo de producción que corre por los márgenes de Internet: la producción oriental, la feminista, el postporno, los GIFs de Tumblr, las cuentas de fotografías en Instagram, y lo que circula por otras aplicaciones. En casos como el de Camila (26 años, programadora), los dibujos ayudan más que las personas: “Prefiero ver animé porno o leer manga hentai (historieta erótica), sexo en dibujo animado japonés. Me da ideas y modos de jugar. Rechazo el porno no dibujado. En el animé hay cosas que son irreproducibles, exploran una barrera que el tradicional no. Lo veía mucho junto a mi ex pareja porque nos mostrábamos qué le gustaba a cada uno”.

Entre los dos de una pareja se interpone el lenguaje. Esa máxima psicoanalítica la trae Graciela Musachi, estudiosa lacaniana: “Que un objeto técnico se interponga es un tercero que está ahí, entre ellos, a veces facilita y otras no. Hay algo de exhibicionismo en juego, tanto cuando uno se filma como cuando lo mira, se exhibe el coito, quiere hacerlo existir, cuando lo que se ve es imposible, nadie lo hace como en la pornografía. Entonces no hay relación sexual, nadie lo hace así, es ficción. Y hay intromisión porque es una producción de masas, está tan expandido que nadie se puede sustraer de esa producción pornográfica. Cuando esto no existía masivamente, ¿qué pasaba en la cama? Se escenificaban ciertas fantasías, pero ahora todos los fantasmas están filmados, los tenés al alcance de la mano”.
 /Daniel Roldán.


Menos fantasía. Si mirar porno en pareja tiene como objetivo actuar como espejo, puede acotar la fantasía porque la moldea a parámetros establecidos por otras personas. Sin embargo, cada vez hay más mujeres que producen piezas XXX con otra mirada y, también, las miran. Antes, tal vez, el consumo de pornografía en pareja estaba reservada a la instancia del hotel alojamiento. María Riot, actriz porno argentina, protagonizó hace unos años una película con la productora alemana Four Chambers, la película Recursion. Ahí, en una orgía, cada participante se filmaba con su teléfono y la película es la puesta en escena de esas filmaciones. La adopción de lo amateur también responde a generar una sensación de excitación cercana a la experiencia personal del espectador. “Antes no había una representación de la práctica sexual ni el placer femenino que interpelara a la mujer en esa narrativa. Ahora sí la hay”, agrega Gino Cingolani de Poringa!

¿Enseña algo tanta pornografía? “Mi mujer mira algunas cosas por su cuenta y sabe que yo miro mucho, soy un coleccionista de pornografía. A veces miramos juntos pero poco y sobre todo al comienzo de nuestra relación. A mí me gusta esa idea de copiar y poner en práctica cosas que se ven en la pantalla, pero es también porque yo –y creo que casi todos los hombres heterosexuales– tenemos muy configurada nuestra subjetividad por el porno, vivimos rodeados de porno, con fácil acceso y la sexualidad real no es así.” (Amadeo, 33, historiador).

Son los hombres heterosexuales los que están en contacto con la pornografía desde temprana edad. A algunos los invaden desde chicos, antes de estar preparados, desde la primaria. Los años pasan y el porno sigue circulando por grupos de WhatsApp de cualquier edad. Tal vez la última gran forma de consumo sea el irónico o el gracioso, habilitado por los smartphones. El lado peligroso es la circulación de material privado sin consentimiento.

Hay tanta producción como consumidores posibles. La sexualidad no es únicamente en pareja y la pornografía se ofrece para todas las circunstancias de la vida. Puede ser un emancipador de mandatos o roles, abrir la mente a nuevas experiencias, pero también puede ser frustrante, puede cohibir, generando expectativas.

¿Se puede copiar todo lo que se ve en una porno? “Hay pornografía que despierta tu propia fantasía y hay otra, la más mainstream, que acota. Sobre todo lo veo en los hombres jóvenes que consumen de una forma abusiva, aunque los que vienen a verme son la excepción, los que tienen un problema”, dice Edith Martin, sexóloga. Y agrega: “No logran generar un deseo desde sí mismos. Su propia fantasía está inhibida por esas imágenes que están repetidas. El actor porno es eso porque tiene atributos que no son los del común de los mortales, y hay una cámara, luces, maquillaje. Nadie piensa que Iron Man es real, pero en cierta manera los hombres creen que así es el sexo”.

Como dice el Hombre Araña, un gran poder conlleva una gran responsabilidad, y si el porno es consumido con el fin de estimular, las parejas responden a ese juego. Si el consumo genera una expectativa de performance a la altura del rendimiento fílmico, el resultado puede ser frustrante. La producción de las propias piezas eróticas aparecen como un canal de excitación privada que, con los recaudos anti-viralización, modifican la representación del sexo hacia algo más accesible. “Miramos juntos para hacer algo distinto, alargar la previa, hacer que sea todo más lento”, cuenta Lucía, 32, emprendedora de moda. “Cuando estoy sola miro otras cosas, pero con él no me animo a lo más sucio. Es estimulador. Es ver algo que no haría pero que me encantaría hacer. Son imágenes que se me quedan en la cabeza para llegar al orgasmo”. Así es otra cosa...



VICE 10 historias detrás de los despidos de Télam

Diez historias detrás de los despidos masivos en Télam

Luego de que la agencia de noticias estatal argentina despidiera a casi el 40 por ciento de su personal, hablamos con algunos periodistas, administrativos y técnicos que perdieron su trabajo. ¿Quiénes son? ¿Cuál era su función en la agencia?

La agencia de noticias del Estado argentino despidió entre el martes y miércoles a 357 empleados, el 40 por ciento de su personal. Algunos recibieron los telegramas por correo y otros se enteraron de otras formas: recibieron la indemnización en su cuenta bancaria, no pudieron ingresar al edificio cuando se presentaron en su horario de trabajo o no lograron ingresar al sistema web propio de la agencia. Mientras esto ocurría, otros empleados recibieron un mail donde se les daba la bienvenida a la nueva Télam.
"Hoy ganó el periodismo y ganaron los ciudadanos. Los ciudadanos porque recibirán de la Agencia Télam información objetiva, veraz e independiente. El periodismo porque podrá desplegar, sin presiones ni chantajes, su noble oficio", dijo Hernán Lombardi, el titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos a través de su cuenta de Facebook.
El recorte de personal no sólo afecta a periodistas, también a técnicos, fotoperiodistas, y personal administrativo, de todos los rangos y antigüedades. Con esta medida, de las 27 corresponsalías en las provincias argentinas cinco quedaron sin personal: Formosa, Catamarca, Posadas, Resistencia y Viedma.
El directorio de la empresa compuesto por Rodolfo Pousá, Ricardo Carpena y Pablo Ciarliero anotició también el despido de 43 trabajadores de las 21 provincias que aún mantienen corresponsables. Los trabajadores de Télam están con medidas de fuerza para revertir la situación. Esta son sólo 10 historias de las 357 que hay en el país.

https://www.vice.com/es_mx/article/vbq9xa/10-historias-detras-de-los-despidos-en-telam

27 de junio de 2018

Vice: Jóvenes no binaries

Jóvenes no binaries: Cómo es vivir sin género en Argentina

¿Se puede rechazar el género que se te impone al nacer y no tener que elegir entre uno u otro?

Hombre-Mujer. La sociedad impulsa que todos estemos entre esos dos polos del género. Pero hay una nueva generación de jóvenes en Argentina que se identifica y milita el derecho a no entrar en esa categoría. ¿Se puede rechazar el género que se te impone al nacer y no tener que elegir entre uno u otro?. Cada vez hay más personas que se salen de los roles hombre/mujer o, en su alternativa, mujer trans/varón trans, y se identifican como no binaries. Eligen dos pronombres, el neutro con la e (elle) y uno más, que puede ser ella o él. La militancia por visibilizar esta nueva identidad se basa en la propia experiencia de cada une: en Internet encontraron el término, y con eso su propia libertad.
Dentro del espectro no binarie hay algunas definiciones: agénero (no sentirse de ninguno), género fluido (fluir desde uno al otro), demi-chico o demi-chica (que es identificarse parcialmente con uno). Edith Martín pediatra con formación en sexología y concurrente al Grupo de Atención a Personas Trans (GAPET) del Hospital Durand de Buenos Aires dice que el punto de inflexión del nuevo paradigma es que la identidad la define la persona y no las circunstancias médicas o legales. “Una persona no binarie es aquella que se resiste y reivindica el derecho de no encajar en el binario hombre-mujer. En general se lo ubica en el espectro trans porque implica una sublevación o una subversión frente a las normas de género, pero se diferencian de otras personas trans que sí se encasillan como binarias".
VICE habló con seis jóvenes no binaries para que nos cuenten cómo es su vida y cómo fue su experiencia de reconocimiento en otro género.

Los Inrockuptibles: nota de tapa a Miss Bolivia - junio 2018


https://losinrocks.com/hay-que-repensar-las-masculinidades-entrevista-a-miss-bolivia-7a36f3554f26

Paz Ferreyra (el nombre detrás de ese fenómeno llamado Miss Bolivia) se considera comunicadora antes que música, y a través de esa identidad explora los soportes disponibles para darle volumen a su voz. Ella, que es psicóloga y trabajó con las familias de las víctimas de Cromañón desde la noche de la tragedia, es la misma mujer que en 2011 se animó a cantar y grabar un primer disco, Alhaja. Es, también, la profesora de yoga, y la que hizo su propio vino para comercializar en sus shows a un precio popular “para que tomen un vino rico, y amor por el pico”. Es la vestuarista de su banda y la creativa que diseña para su propia marca de ropa. Además, es una especie de predicadora feminista que hace mover el culo a su público, desde el motoquero de campera de cuero hasta la niña acompañada por su familia. Con la explosión que significó Miau (2014), su segundo disco, Miss Bolivia se apropió de todas sus posibilidades y las hizo realidad. Ahora acaba de editar su primer libro, Ni cabida. Cómo sobrevivir a la gilada, en el que conviven textos íntimos con algunas de sus máximas. Desde China, donde está de viaje con su marido Emmanuel Taub, habló sobre este nuevo proyecto, uno más en la lista de una mujer incansable que se sigue reinventando.


Entre dos ríos en la prensa



“Entre dos ríos”, una novela con acento neuquino

Romina Zanellato publicó su primera novela a través de una editorial que edita sólo mujeres. En diálogo con “Río Negro”, contó detalles del texto que mezcla ficción con su propia realidad.


“La historia es básicamente la de una chica que es de Neuquén, que vive en Buenos Aires y que viaja a Concepción del Uruguay, con las cartas de sus abuelos cuando eran chicos, un poco a recomponer su historia personal y a preguntarse sobre sus mandatos y sobre su familia, sobre la familia que ella quiere construir, sobre su situación. Es una reconstrucción de la memoria”, contó sobre Romina Zanellato en diálogo con “Río Negro” sobre “Entre dos ríos”, su primera novela.
El libro de la periodista y escritora neuquina radicada en Buenos Aires se podrá conseguir en las próximas semanas en las librerías de la ciudad.
Antes, Romina le contó a este medio detalles del texto y de su acercamiento a los textos literarios.
P- ¿Es una novela autobiográfica?
R- No, es una novela ficcional que tiene algunas estructuras autobiográficas, pero es ficcionada. La novela está parada desde la literatura del yo, en una primera persona, está enmarcada en un proyecto editorial de escritura autobiográficas de mujeres. Entonces tiene algo autobiográfico, pero está muy ficcionada. Los personajes no son reales, pero si mucho de la línea es mi historia: yo soy de Neuquén, vivo en Buenos Aires, mis abuelos son de Concepción del Uruguay, y las cartas que están dentro de la novela si pertenecen a mi familia, aunque no son de mis abuelos. Entonces como que tomé algunas herramientas del espacio para contar otra historia.
P- ¿Cuáles son los “dos ríos” de los que habla la novela?
R- Es un juego entre Entre Ríos, el río Uruguay y el Paraná, y nuestros ríos, el Neuquén y el Limay. El texto viaja mucho en el tiempo, es fragmentado y no sigue una línea de tiempo cronológica, entonces va y viene en los lugares y los momentos de la vida de esta narradora, y muchos de esos momentos están ligados al agua y a los distintos ríos.
P- ¿Cómo surgió este libro?
R- La novela en principio nació como un trabajo de una maestría que yo estaba haciendo que es la maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Tres de Febrero. En principio era un trabajo de no ficción, autobiográfico y real, esa fue la primera versión del texto, la entregué y fue parte de mi tesis. Y después con el tiempo lo fui trabajando y reescribiendo muchas veces y fui ficcionando la historia.

Clarin: aplicaciones ecológicas


Clarín: Cuboide: el robot premiado en la NASA


Un robot de madera, de fibro fácil, apenas más grande que una caja de zapatos, es un dispositivo para enseñarle a los niños de entre 3 a 9 años los primeros conceptos de programación. Cuboide, se llama, y obtuvo esta semana una mención de honor de la NASA en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería Intel-ISEF, que se realizó en Pittsburgh, Estados Unidos.
Nació con un objetivo social: fomentar el pensamiento lógico, creativo y estratégico en los niños, de la misma manera que se utiliza para programar, pero sin necesidad de que estén frente a una computadora. En lugar de fomentar el consumo de nuevas tecnologías, el robot pretende interesar a los niños en crearla.
Como es de madera, no tiene pantallas y funciona cuando los niños activan determinados mecanismos de movimiento al introducir en la “caja” una ficha de cartón. Por ejemplo, si quiere cambiar el color de los ojos del robot tiene que introducir determinada ficha, si quiere hacerlo girar 360 grados tiene que meterle cuatro fichas de movimiento porque cada una lo hace girar 90 °. “Cada una significa un bucle o un condicional, que son acciones que el robot hace con una lógica secuencial de programación”, dice Matías Apablaza, uno de sus creadores. Cuboide es expandible mediante módulos muy fáciles de conectar, lo cual disminuye el costo.

Robot Cuboide hecho por alumnos argentinos de Neuquén, premiados en la NASA
Robot Cuboide hecho por alumnos argentinos de Neuquén, premiados en la NASA
El robot nació como un proyecto escolar de tres estudiantes neuquinos, Matías Apablaza, Ilan Goyochea y Matías Muñoz, en su último año de secundario en el Instituto Tecnológico del Comahue (ITC). Lo presentaron en ferias provinciales, nacionales y lo siguieron desarrollando cuando egresaron del colegio. Quedó seleccionado para la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería Intel-ISEF y fue el único proyecto educativo en representación de la Argentina.

Los felices creadores de Cuboide. De Neuquén para el mundo.
Los felices creadores de Cuboide. De Neuquén para el mundo.
“Queríamos hacer algo útil, para que los chicos aprendieran a pensar sin una pantalla enfrente, por eso Cuboide no daña los ojos de los niños”, dice Apablaza. Por teléfono desde un hotel en Buenos Aires, antes de volverse a Neuquén donde está estudiando Ingeniería Electrónica en la Universidad Nacional del Comahue, Muñoz dijo que están haciendo un prototipo de bajo costo, para que sea accesible. “Estamos probando una forma de hacer más barato, porque ahora tiene un costo de 100 dólares, que igual es económico en comparación con otros proyectos similares “.
Están tramitando el derecho de autor, pensando cómo mejorarlo para lograr un prototipo estable y, cuando lo consideren terminado, van a liberar el código para que cualquiera lo pueda hacer en las escuelas. Durante el desarrollo, lo probaron con niños de entre 3 y 9 años para ver cómo reaccionaban a la lógica de Cuboide. Constataron que los chicos que jugaron con el robot tuvieron una mejora del 52% en su razonamiento creativo y secuencial.

Rolling Stone: cobertura juicio a Cristian Aldana

Empieza el juicio a Cristian Aldana: puede quedar hasta 20 años preso

El martes 22 será la primera audiencia; el líder de El Otro Yo está procesado por abuso sexual y corrupción de menores en siete oportunidades



El juicio al cantante de El Otro Yo, Cristian Aldana, comienza el martes 22 de mayo. El músico está detenido con prisión preventiva en Marcos Paz desde el 22 de diciembre de 2016, procesado por el delito de abuso sexual con acceso carnal gravemente ultrajante y corrupción de menores en siete oportunidades.
En la causa, que tiene el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°25 de la Ciudad de Buenos Aires, siete mujeres son las que lo acusan, pero hay por lo menos cuatro más que van a aportar sus testimonios.
Ya están fijadas las dos primeras audiencias, el 22 y 24 de mayo, y se prevé que, por la cantidad de testimonios, se convoque a más reuniones. Los jueces que actuarán son Rodolfo Bustos Lambert, Ana Dieta de Herrero y Rodolfo Goerner. El músico, por los cargos que le imputan, puede recibir una pena de hasta 20 años de cárcel. El fiscal Guillermo Pérez La Fuente trabajará con la colaboración de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), organismo que recibió las denuncias e hizo la investigación preliminar.
Los casos de las denunciantes muestran un patrón de conducta por parte de Cristian Aldana: todas eran sus fans, cuando empezaron a estar con él tenían entre 13 y 16 años, la mayoría no tenía experiencia sexual y tenían una situación familiar crítica, querían ser músicas y las contactaba a través del blog de El Otro Yo. En conversación con Rolling Stone, algunas de ellas contaron su experiencia. C. dijo que el primer contacto fue en ese chat, lo primero que su ídolo le dijo fue: "¿Sos virgen? Pasame tu teléfono". Otra situación que se repite es que varias de ellas fueron abusadas antes de la relación con Aldana, por parte de familiares. Según el relato de C., a él eso lo excitó y le dijo: "eso te pasó porque sos re puta".
Los casos de abuso relatados ocurrieron en distintos momentos de la historia de El Otro Yo, entre 1999 y 2010, siempre en las oficinas del sello discográfico de la banda, Besótico, y muchas de las chicas no se conocían entre sí. En abril de 2016, ante la denuncia pública de violación que una chica publicó contra Miguel del Pópolo, cantante de La Ola Que Quería Ser Chau, en las redes, y ante el sinfín de mensajes condenatorios de los fans, Aldana hizo un descargo en su Facebook respaldando a las víctimas. Su mensaje de "apoyo" resonó tanto que comenzaron a publicarse testimonios en su contra. Al poco tiempo, tres de las víctimas hicieron un video donde relataron a cámara las violencias que sufrieron por parte del cantante. A partir de ahí, se unieron, subieron su testimonio a las redes, recibieron más casos y se acercaron a UFEM para denunciar.
Las abogadas realizaron la investigación preliminar y denunciaron. A partir de ahí el caso fue a Primera Instancia, al Juzgado de Instrucción N°17 y ahora al TOC N°25 para el debate. En enero de 2017, Aldana mantuvo una conversación por correspondencia con Rolling Stone desde la cárcel, donde dijo que "no existieron tales encuentros, individuales ni grupales. Ni siquiera tengo conocimiento personal con las denunciantes, más allá de que ellas, como seguidoras de EOY, hayan ido a los shows".
Sin embargo, cuando su abogado pidió la excarcelación hasta el juicio fue denegada por la Sala de Feria "A" de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, que en su resolución dijo que, para cometer los delitos, se valió "de la admiración que generaba en sus víctimas debido a su actividad como integrante de una banda musical de la cual aquellas eran seguidoras", y que se tornaba necesario evitar el riesgo de entorpecimiento por eventual intimidación a las mujeres, testigos y posibles víctimas de Aldana.

Primera audiencia: 

Empezó el juicio a Cristian Aldana

El líder de El Otro Yo está procesado por abuso sexual y corrupción de menores en siete oportunidades. Puede recibir una pena de 20 años

Cristian Aldana entró esposado a la primera audiencia del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°25 de la Ciudad de Buenos Aires y caminó frente a seis de las siete mujeres que lo denunciaron por abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal y corrupción de menores. Sentadas en una hilera de butacas de frente a los jueces, ellas estaban abrazadas, con actitud firme, mientras el silencio en la sala era total.
Aldana se sentó al lado de sus dos abogados, Rodolfo Patiño y Silvina Parodi. De remera de los Ramones blanca y saco negro, cruzó miradas con una de las denunciantes que estaban a su derecha y después colocó la vista siempre para adelante, con la mirada perdida. No hizo ningún gesto. Frente él estaban todos los abogados querellantes: Sofia Lanzilotta y Esteban Galli del Programa de Asistencia y Patrocinio Jurídico a víctimas de delitos de la Defensoría General de la Nación, en representación de seis de las denunciantes; Gabriela Conver, abogada particular de una de ellas; el fiscal Guillermo Pérez La Fuente, y Gabriela Solari de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM).
La secretaria del TOC comenzó a leer el requerimiento de elevación de juicio y nombró las situaciones aberrantes que las siete mujeres denunciaron haber vivido con el cantante de El Otro Yo entre 1999 y 2010, cuando ellas tenían entre 13 y 18 años. Una de las chicas, A., se quebró en el medio de la lectura de las imputaciones y tuvo que salir de la audiencia por un rato, antes de prestar testimonio.
La última vez que A. vio a Aldana fue en 2016 cuando apareció disfrazado de monja en la marcha 'Ya no nos callamos más' en el Obelisco. La habían organizado un grupo de chicas a raíz de las denuncias públicas al músico y al cantante de La Ola Que Quería Ser Chau, Miguel Del Pópolo, en contra los abusos sexuales en el ámbito del rock. Esa vez el líder de El Otro Yo fue con una guitarra a cantar "el amor disipa al odio".
Hoy, Aldana bajó de una camioneta del Servicio Penitenciario Federal e ingresó a los tribunales de la calle Paraguay 1536 dos horas más tarde de lo previsto, después de recorrer 61 kilómetros desde el Penal de Marcos Paz, donde está detenido desde el 22 de diciembre de 2016 con prisión preventiva-. La Policía lo escoltó mientras le gritaban "violador" y "pedófilo".
La audiencia debía comenzar a las 10 pero no lo hizo hasta las 13. En la espera, los abogados del músico fueron al mostrador del Tribunal con diez testigos, aunque no estaban citados a declarar, entre ellos la mujer y la hermana del acusado, la bajista de El Otro Yo María Fernanda Aldana.
En la lectura del requerimiento del juicio, el fiscal argumentó manipulación, intimación y violencia por parte de Aldana en las relaciones que tuvo con las siete chicas. "Aprovechando la adoración de sus seguidoras y su inmadurez sexual mantuvo relaciones sexuales ejerciendo violencia psíquica y física a las menores. Dirigía los actos sexuales donde las obligaba a tener relaciones entre ellas y actos en conjunto, las obligaba colocándoles utensilios de cocina en la vagina o ano frente al resto de los participantes, así como orinó y defecó sobre una de las menores, siendo todos actos perpetrados para demostrar su predominio y de esta forma intimidar a las damnificadas, a quienes le hizo creer que tenían una relación especial y que el resto de la sociedad no entendería y por eso les pedía que guardaran el secreto", leyó la secretaria del TOC. A su vez, se le imputa que haya corrompido el normal desarrollo sexual de las víctimas. La querella le sumó un agravante más a su imputación: por haberle causado grave daño en la salud física y mental a las denunciantes.
Aldana no testificó, aunque dijo que tenía muchas ganas de hablar, pero por consejo de su abogado no lo iba a hacer. Por eso leyeron la declaración que había dado cuando ordenaron su detención, donde niega los hechos. En la primera audiencia declararon cuatro de las denunciantes, tres de ellas solicitaron que no sea público y hacerlo sin tener a Aldana a tan corta distancia. Una de ellas no estuvo presente porque vive en el exterior.
El jueves continuará la audiencia con más declaraciones de las denunciantes y se prevé un proceso largo, ya que hay más de 100 testigos en la causa. Los jueces que actuarán son Rodolfo Bustos Lambert, Ana Dieta de Herrero y Rodolfo Goerner. El músico, por los cargos que le imputan, puede recibir una pena de hasta 20 años de cárcel.
Segunda audiencia:

Juicio a Cristian Aldana: la defensa intentó desacreditar a las víctimas

En la segunda audiencia pública, los abogados del músico dejaron asentada su estrategia: cuestionar la salud mental de las denunciantes y sugerir un boicot

En la segunda audiencia del juicio a Cristian Aldana por abuso sexualgravemente ultrajante con acceso carnal y corrupción de menores, quedó asentada la estrategia de la defensa del cantante de El Otro Yo: sus abogados pretenden poner en duda la salud mental de las denunciantes y generar la sospecha de un boicot en contra del músico.
En la primera jornada se leyeron los cargos y la elevación a juicio. Estaban citadas a declarar tres de las siete denunciantes, pero la declaración de la primera, A., duró más de cinco horas y se llamó a un cuarto intermedio ya de noche. Hoy se retomó desde las 10:30, con las preguntas de la defensa a la mujer que declaró haber sido violada desde los 14 años y sometida a vejaciones de todo tipo.
Ella fue la única de las denunciantes que permitió que su declaración fuera pública y hoy recibió las preguntas del defensor de Aldana, Rodolfo Patiño, quien dijo: "Creemos que la testigo fabula. No es una calificación, es una conducta", ante lo cual el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°25 de la Ciudad de Buenos Aires, Rodolfo Bustos Lambert, tuvo que interrumpirlo para que no valorara a la declarante.
La defensa pretendía obtener información sobre la madre, madrina y hermana de la denunciante, a quienes ella había mencionado en su relato. "Establecer la actitud mental de la testigo es un objetivo claro, lícito y pertinente", dijo el abogado, quien calificó la declaración del martes como un "frondoso relato al que nos sometió con cantidad de contradicciones e incoherencias". El tribunal tuvo que hacer un cuarto intermedio con las partes para retomar el debido proceso.
Mientras su abogado discutía con el fiscal y el juez, Aldana parecía un poco más inquieto, aunque menos rígido que en la primera audiencia. Esta vez de camisa blanca y campera beige, hizo gestos de afirmación cuando Patiño hacía alguna pregunta a la denunciante. Llegó antes de las 8 de la mañana al Tribunal y estuvo acompañado por su esposa, a quien besó en la sala de audiencias.
El objetivo parece ser ampliar la base probatoria con testimonios del círculo de amigos de la época en la que fueron pareja con la denunciante, cuando A. tenía 14 años (ahora ella tiene 28 y él, 47). "Nos refiere historias que solo están en su conocimiento y cuando pretendemos corroborar ese conocimiento, ya sea de los hechos o de las particularidades de los relatos que hacen a la verosimilitud de esta denuncia, solo contamos con su relato. Casualmente no tiene padre, madre, no tiene hermana, parece extraída de una historieta porque ella está en su personaje", dijo Patiño.
Entre las preguntas de la defensa estuvieron: quién fue el médico que le diagnosticó hepatitis B, que ella adjudicó haberse contagiado de Aldana; dónde hizo la denuncia y cuántas veces vio a las otras denunciantes, además de pedir detalle de las reuniones; le preguntó por el consentimiento de la primera relación sexual, a lo que ella le contestó: "Tenía 14 años, él era mi ídolo, sí hubo consentimiento de ir con él al hotel pero no cuando me violó fuera del baño, y grité, cuando vio mi dolor"; le preguntaron por los abusos previos que vivió a los 4 y 9 años por parte de un primo, a lo que ella comentó que Aldana, cuando tenían relaciones sexuales, le pedía que lo nombrara como el familiar, que le dijera su nombre, "para liberarme de lo que mi primo me había hecho".
Para la querella, la declaración de A. se sostiene con lo que relató en las distintas instancias y, aunque tuvo momentos de llanto y otros de bronca, dio un testimonio sólido. Aldana reconoce el vínculo de pareja que tuvo con ella, pero rechaza los cargos y niega todo lo que se le imputa en relación con las otras seis mujeres.
La audiencia continuará el martes 5 de junio, sin público, sin prensa y sin que Aldana pueda ver a las próximas mujeres que declararán, tal como lo solicitaron ellas por el tenor de las acusaciones.