26 de octubre de 2014

#SellosIndependientes para Los Inrocks: Polvo Bureau

El sábado es la segunda edición del festival “Otro Río”, una buena oportunidad para conocer al sello rosarino que lo organiza y cuyo método es potenciar las diferencias estilísticas y generacionales de las bandas que lo integran.

Por: Romina Zanellato


En las últimas semanas, Mi Nave giró por los medios y las redes sociales con un disco de estreno: Estela. Esa producción noise rosarina convive en la misma batea editorial que Pol NadaAnticasper y El gran diamante, entre otros secretos del mediocentro argentino. Polvo Bureau es el sello discográfico que los reúne para celebrarlos.
Potenciar las diferencias para afianzar la unión”, dice Valentín Prieto, director artístico. Ellos se definen como un colectivo de amigos –músicos y artistas visuales–, que sentían atracción por sus trabajos y decidieron hacer algo concreto para que perdurara la energía en el tiempo.
Las diferencias estilísticas y generacionales son enriquecedoras en nuestro trabajo como colectivo: no todas las personas se acercan a la música por lo mismo, ni todas las bandas poseen los mismos recursos. Y está bien que así sea”, aclara. Es que en Polvo Bureau hay sonidos muy disímiles: desde el rock o pop más tradicional al cancionero o el noise experimental.

El motor es la comunión del equipo, la colaboración. Polvo Bureau promueve un tipo de trabajo donde se les facilita el acceso –a las bandas que lo componen– a herramientas de promoción, prensa, comunicación visual, producción y la edición del disco físico. Todos los discos tienen ediciones físicas en distintos tamaños y formatos: CD, Cdr, posters, tarjetas y casetes, y casi todo el catálogo se consigue en las disquerías Mercurio (Buenos Aires y Córdoba), en Gulp y Yoshimi (Mar del Plata) y en todas las de Rosario. También en las ferias de Fuego Amigo Discos,Concepto Cero y Desde El Mar, colectivos con los que trabajan. “Queremos erradicar las prácticas del pasado. Apostamos por la autogestión y por la certeza de que si ganamos, ganamos todos”.

Valentín habla del catálogo y de su historia. De esos cuatro amigos que compartían una banda (El gran diamante) y de los que se sumaron en el camino. El criterio es la admiración. “Sentimos eso por los artistas que apuestan a que la música sea un lenguaje transformador”, dice, y explica que eso de potenciar las diferencias tiene que ver con salirse de lo que llaman “la dictadura del gusto”: “No toda música gusta por la música en sí. Hay infinitas variables que hacen que las cosas te atraigan, y no hay que temerle a esas contradicciones”. En Polvo Bureau no hay una curaduría obvia sino una representación precisa de la música que nace en Rosario.

Redacción creativa freelance para las marcas clientas de Zetenta






















22 de octubre de 2014

LosInrocks.com - Entrevista a Entre Ríos

Saga Instalación es el último disco de Entre Ríos y es, también, un ambicioso proyecto artístico que la banda viene desarrollando desde el año pasado en galerías de arte de la ciudad. Se trata de desfragmentaciones y uniones entre las canciones y las imágenes que se generan en las distintas instalaciones. El jueves se lanza el disco a través de Ultrapop con su nueva formación: Loló Gasparini en voz y Paula García en programaciones, y el 24 y 30 lo presentan en dos museos, donde contarán con la asistencia visual de Bruno Giudice, Lucas DM y Rosario Aless. Antes hablamos con Sebastián Carreras, único miembro original de la banda. Foto Natalia Petri.

Por: Romina Zanellato 



¿Qué gana el disco de Saga Instalación en relación a las performances que dieron durante este año y qué pierde?
No sé si hay ganancia o pérdida. Sí son dos circunstancias diferentes: el CD es el contexto histórico de la canción pop en el que el artista propone la escucha de su música, su estética, a través del sonido planteado y las posibles reescuchas del oyente. En cambio, las performances proponen una desfragmentación de ese todo que es la canción grabada en el espacio instalación donde utilizamos sonido cuadrafónico. Ahí la única forma genuina de captar lo que se oye y se ve es de manera presencial, no hay registros posibles para esto, y es un poco la gracia que tiene.

¿Qué es lo que buscás de la unión de la música y el arte? ¿Qué es lo que te interesa de ese cruce?
En realidad buscamos un contexto que el rock ofrecía y ya no, la búsqueda y la necesidad de cambio, el cuestionamiento, la duda, todo lo que mueve a un artista a hacerse preguntas constantemente. Para el rock como industria esa posición frente a la creación y la obra no tiene ningún valor en absoluto, no vale nada. Por otro lado, las posibilidades que da el lenguaje digital cruza todo el tiempo las manifestaciones artísticas, sintetizándolas en “diseño”. Sonido, canción, imagen, instalación, son muchos planos de expresión interactuando y ahí, entre todas las herramientas, aparece la expresión contemporánea que nos hable de nosotros mismos, del aquí y del ahora. Eso buscamos refiriéndonos a la música como una parte importante de este arte.

Las instalaciones de Saga tuvieron una formación diferente a la actual. ¿Cómo fue la grabación de este disco?
Este disco está inspirado en la instalación Saga. Usando la arquitectura sonora desarrollada para la misma, quise volver a la canción. Desde ahí generamos música nueva y fue ahí que me encontré trabajando con Paula y Loló para buscarle una interpretación en vivo que esté entre el trabajo de la instalación y el live del grupo. Ahí hay una diferencia: estamos retomando la idea del show, y eso no había sucedido con las intervenciones de 2013, que fueron predominantemente visuales y prácticamente no usamos instrumentos. Ahora sí.

La banda ahora está conformada por Loló y Paula, ¿cómo creés que se mantiene la identidad de Entre Ríos con los cambios en las voces?
En 2015 Entre Ríos habrá cumplido 15 años de existencia ya. Muchos discos, muchas voces, muchas canciones, todo ha de tener un hilo conductor. Creo que es la voz femenina, con un tipo de expresión reflexiva, cantando canciones atemporales que intentan afirmase en un tiempo y espacio. Nos tocaron los 2000 como década de existencia, de procedencia. No sé, me sigue pareciendo un buen truco el de Entre Ríos, que siempre se está reafirmando en la voz nueva.

Link a la nota: http://www.losinrocks.com/musica/entrevista-a-entre-rios#.VEgXvBZh3EY

8 de octubre de 2014

Revista Brando - Comer rico está de moda


7 de septiembre de 2014

Revista Brando - 107 El número de la emergencia

Una mujer alta, grande, de traje, abre la puerta de la oficina de Alberto Crescenti y lo señala: está hablando por teléfono sobre la ventana que da a la calle Monasterio, en el barrio de Parque Patricios. La habitación es amplia, como un departamento monoambiente, y tiene un escritorio lleno de papeles, una cómoda con fotos, trofeos, estatuillas de bomberos, una mesa redonda con seis sillas y el ventanal con las pestañas de las cortinas que no dejan ver casi nada del otro lado. 
Crescenti corta el teléfono sin decir chau, hace un chiste de bienvenida y estira la mano para saludar. Son las seis de la tarde de un miércoles y la cara de la emergencia está con la ropa del SAME: pantalón cargo rojo, chomba verde y el chaleco con la línea reflectiva blanca en el medio que los separa. Ese chaleco es el que va a sacudir para hablar de la mística: "Cuando hicimos el uniforme todo cambió, el equipo empezó a ser reconocido, se creó el orgullo de pertenecer". 
El director del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) se sienta en la mesa redonda y mueve una pierna sin parar. Contesta antes de que la pregunta termine, se adelanta, dispara números: 1.100 salidas de ambulancias por día; 100 vuelos en helicópteros al año; 160 ambulancias, pronto se sumarán 19 más y dos camionetas de triajes, que le costaron al Gobierno de la Ciudad $14 millones; 18 bases distribuidas en la ciudad; 981 agentes a cargo, de los cuales 25 son médicos; $7 millones anuales de presupuesto. 
Se abre la puerta, un hombre con el mismo uniforme dice: 
-Jean Jaures y Valentín Gómez. Colisión vehículo motor, vuelco, persona atrapada, están pidiendo tres móviles, entre ellos el DES. También hay un incendio. ¿Querés que vaya? 
-No, quedate. Estamos bien. Eso es cerca, el DES va a llegar antes. 
Cierra la puerta. 
El DES es el Dispositivo de Eventos Especiales. Es el gran orgullo de Crescenti. Es el equipo que permite a los médicos hacer el triaje, es decir, es una ambulancia que asiste a las ambulancias tradicionales mientras los médicos clasifican las víctimas entre rojo, amarillo o verde. Este sistema permite una voz de mando en la toma de decisiones y una clasificación en relación con un diagnóstico, hecha por médicos, no por enfermeros. Rojo significa primera prioridad en traslado; amarillo, segunda prioridad, y verde, que puede arreglársela por sus propios medios porque no corre peligro. Es el modelo que le dio reconocimiento luego de la tragedia de Once, es la idea que exporta a otras provincias y países. 
"Este es un sistema medicalizado, porque siempre la ambulancia va con médico. El médico hace el triaje, selecciona las víctimas, diagnostica y no carga la guardia de los hospitales con cualquier cosa. Esto es costo-beneficio. Menor giro de camas. Un paciente bien atendido en la prehospitalaria tiene menos convalecencia. Por eso, de las 250.000 prestaciones del año pasado no tenemos ni una cuadriplejia. Esto no es cargar y correr con la sirena como loco", dice. 


Crescenti tiene 61 años. Está cerca de la jubilación, pero dice que no piensa en eso, que no quiere seguir trabajando a los 70 y dar lástima, aunque tiene algunos planes: seguir dando clases de emergentología en la UBA y en la Fundación Barceló, reproducir el sistema en otras provincias. Nació a siete cuadras del "Gasómetro querido", como se refiere a la cancha de San Lorenzo, a la cual ya no va porque no le gusta la violencia. Su mujer es psicóloga y tienen dos hijos grandes que se dedican a actividades que nada tienen que ver "con esto", como él llama a estar arriba de una ambulancia. 
BRANDO: ¿Y qué te gusta de esto? 
CRESCENTI: Nunca sabés lo que te vas a encontrar. 
BRANDO ¿Es la adrenalina, entonces? 
CRESCENTI: La adrenalina a nosotros no nos sube la presión, nos estabiliza. 
Una semana después, Crescenti está arriba de una camioneta 4x4 de triaje estacionada en Pellegrini y Diagonal Norte, sigue moviendo la pierna a la espera de que algo pase. "Es la calma que precede a la tormenta", dice. La acción lo atrae, todos los días sale a trabajar en la ambulancia después de firmar rápido los papeles que le deja su secretaria en la oficina, está en su escritorio lo menos posible. 
Las mañanas suelen ser complicadas, pero esta viene tranquila. Crescenti habla de fútbol con José, el chofer que lo acompaña al volante de la ambulancia hace 35 años. En la radio se escucha a una agente del SAME tratando de comunicarse con la operadora de un hospital. Lo intenta tres veces, tiene que informarle que pronto llegará la ambulancia con un nene con aparente fractura en la pierna por una caída en el patio de la escuela. Insiste una cuarta vez y no obtiene respuesta. Crescenti, que parecía no estar escuchando, agarra su teléfono y llama a un tal Mario: "Comunicate con el jefe de Guardia y solucioname el tema del equipo. No le podemos pasar los auxilios de la ambulancia porque la operadora no atiende. Que atienda", y corta uno de sus tres teléfonos celulares. Todos parecen de la prehistoria telefónica. 
"Tenés que tener carácter para conducir esto, no es para flojos. Hay que bancarse lo que te tiren. De cualquier lado te puede venir el bastonazo", dice. Termina de decir eso y suena otro de sus teléfonos, el ringtone es el ruido de la hélice de uno de los helicópteros del SAME. 
Las oficinas del SAME están en Monasterio y Amancio Alcorta, en Parque Patricios, en el mismo predio del Hospital Muñiz. En la planta baja está la oficina de Crescenti, algunas más chicas con paredes vidriadas y, al final del pasillo, la sala de operaciones. Tiene doble entrada y las puertas son vaivén. Parece un galpón con tres pantallas gigantes. En una se ve el mapa de la ciudad y 160 puntos que se mueven. En otra, un canal de noticias en vivo. La tercera tiene la imagen dividida en cuatro cámaras de seguridad de la ciudad. Hay seis escritorios largos a lo ancho del edificio: los cuatro primeros son para las operadoras, otro es para los despachantes y el último para los supervisores. 

Por día, El SAME recibe 2.400 llamados y despacha 1.100 ambulancias. Al frente de esa operación está alberto cresecenti, un hombre que vive a base de adrenalina.
 

Los operadores atienden los llamados que ingresan al 107, toman el auxilio, lo ingresan al sistema en una máquina y con la otra buscan la dirección exacta. Hacen las preguntas para determinar la gravedad del incidente y se lo pasan, mediante un papelito, a los despachantes que están detrás. 
La mesa de los despachantes está dividida en seis boxes, cada uno corresponde a dos o tres hospitales. El operador le entrega el auxilio al despachante que tenga el hospital más cercano al incidente. Este usa la radio para dictarle a la ambulancia la dirección y el código rojo, amarillo o verde. Cuando llega, el médico a bordo le pasa un reporte de la situación. Este se lo comunica a la guardia del hospital para que se prepare para recibirlo. Una vez que el paciente ingresó a la guardia, se cierra el auxilio en el sistema. 
Las cuarenta personas que trabajan en turnos de seis horas en la sala están exaltadas. Hay bullicio de todos hablando al mismo tiempo, gritándole al sistema de radio para que funcione. La mayoría son mujeres; según Crescenti, soportan mejor la presión. 
Las llamadas no paran de ingresar. Es permanente a lo largo del día. El 107 recibe 2.400 llamados por día y 1.100 son para enviar ambulancias. Por año se hacen 250.000 prestaciones. El servicio es gratuito para el ciudadano, pero se le cobra a la prepaga: $300 por auxilio. Recaudan $1.200.000 al mes. 
Una supervisora grita: "Ahí no hay nada, volvela a llamar". Crescenti dice: "Entró una llamada por el 911 (de la Policía Federal) de un choque en Once, pero la ambulancia dice que no hay nada ahí. Ponchame la esquina en la pantalla del medio", ordena. Hay dos imágenes, una desde cada esquina. La cámara más cercana a la dirección gira hacia el supuesto lugar del choque: no se ve nada, ni siquiera autos estacionados. No hay nadie a quién reclamarle el viaje de la ambulancia, el 911 no toma los datos de quien llama. La supervisora ordena a la ambulancia volver a su base.
 

"Nos pasa seguido. Creo, honestamente, que la gente puede llamar a cualquiera de los dos, pero si lo que necesita es un auxilio médico nos tiene que llamar a nosotros, darnos bien los datos y no moverse del lugar. Esto no es un call center, acá hay una voz preparada para analizar la situación", dice. Además de las interferencias entre los dos números de emergencia, Crescenti cuenta que hay un 6% de llamadas anuales que son bromas. Cuando está arriba de la ambulancia, se queja de los llamados por torceduras de tobillo o los cuadros de presión alta en adultos. "En vez de tomarse un taxi.", no termina la oración. 
El SAME no puede negarse a acudir a un llamado, ni por simple ni por peligroso. Hace pocos meses fueron condenadas e inhabilitadas para ejercer la profesión dos médicas del SAME por abandono de persona en la Villa 31. Hace ya varios años que las ambulancias entran a las villas de la ciudad acompañadas de un patrullero de la Policía Federal o de la Metropolitana."Preferiríamos entrar solos, pero ahora es complicado", dice. 
Es la primera vez que Crescenti desacelera su ansiedad antes de contestar. Piensa. "Hay que entender que para llegar tenemos que tener protección, porque si la ambulancia recibe piedrazos, palazos, la empiezan a zarandear, es muy complicado trabajar. Es cotidiano. Es muy difícil ver la perspectiva de esto desde un escritorio, hay que estar en el lugar. Yo no voy a hablar de por qué pasa esto. Mi función es que llegue la ambulancia". 
Crescenti se recibió en 1979 y trabajó doce años como pediatra en un consultorio y seis años como médico generalista, hasta que aunó su camino en la emergentología. Siempre trabajó en el sistema público de salud. Fue director del SAME desde 1991 hasta 1997 y desde 2006 hasta hoy. Vivió tragedias como la Embajada de Israel, la AMIA, el choque de trenes en Once y, tal vez, el que más le duele, el incendio de Barracas en febrero pasado, donde una bombera se le murió en sus brazos. 
Ese día escuchó por radio la noticia del incendio de un depósito de documentación y decidió ir con el director de emergencia. A los pocos minutos que llegaron, una pared explotó y mató a nueve bomberos y a un trabajador de Defensa Civil. Muchos de quienes vieron morir a sus compañeros estuvieron ausentes del SAME por un tiempo; él demoró una semana en volver a trabajar. 
La cercanía con su propia muerte dice no alterarlo porque no la siente. A pesar de que estuvo en cada una de las tragedias todos los días arriba de la ambulancia. "No lo pensás, yo no lo pensé. Me dijeron que en Barracas la pared se cayó a cuatro centímetros de mí, pero yo ahí pensé que estaba lejos y no me iba a tocar. También vi la muerte cuando llegué a la Embajada de Israel y la explosión me podría haber matado. Un segundo que dudaste y no podés dar marcha atrás, estás muerto. No se puede pensar en eso". Pero sí lo piensa. En ese incendio se murió en sus brazos una bombera. "En la calle nos conocemos todos. Fue imprevisible lo que pasó. Había 4.500 grados de temperatura ahí adentro, cada uno recibió ochocientos kilos de impacto. No puedo decir lo que vimos ahí. Pero no, no me olvido, como no puedo olvidarme de la AMIA, la imagen me persigue. ¿Y cómo hacés?, la función tiene que seguir, con vocación". 

Crescenti no estuvo al frente del SAME cuando cayó el avión de LAPA o cuando se incendió República Cromañón. 
Martes, 12.15 del mediodía. Por radio frecuencia, un médico arriba de una ambulancia le habla a la operadora: "Estoy en Moreno al 2.600. Estoy yendo al Ramos Mejía con un paciente, pero tenemos un problema, hay una señora cortando el tránsito en un código 18, ¿me mandás un móvil policial? No la podemos tratar porque. [se interrumpe unos segundos] está mal la señora". 
12.19."¿Móvil me copia? Tenemos un código amarillo en Córdoba al 1.550, herida punzante, señora mayor". La ambulancia enciende las sirenas y la camioneta de Crescenti va detrás. José, el chofer, se mueve en zigzag entre los autos, que se van apartando ante su paso. Va con precaución, va rápido, van en silencio. Una señora de 65 años, de tacos altos, se cayó en la vereda de camino a lo de su centenaria madre. Se cortó la frente, la sangre le llegó hasta los tobillos. Se lastimó las costillas y las piernas. 
12.25. El médico de la otra ambulancia le avisa a la operadora que la señora necesita atención de una ambulancia. Ya está la policía en el lugar, pero no la pueden tranquilizar. El código 18 significa que está borracha y violenta. Otra ambulancia la va a buscar. 
12.45. Incendio en la planta baja de un banco en Mitre y Pellegrini. "Mandá tres, ahí vamos nosotros", dice Crescenti. El humo negro y el olor a quemado se sienten a dos cuadras, la ambulancia se mueve como un tetris en el tráfico atorado del microcentro. La llegada es triunfal: la multitud que se agolpó para ver qué pasaba en la calle cortada por los bomberos le abre paso para que se acerque. Al fuego lo apagaron los mismos empleados del banco. Durante la evacuación una chica se cayó, se rajó el pantalón en la rodilla, fue atendida en la ambulancia con las puertas abiertas, ante la mirada de todos los curiosos. 
"A mí no me vengas con estar ocho horas sentado en un escritorio", dice Crescenti. "Después de la emergentología no hay mucho para mí. Esto requiere vocación y pasión; si no, no se puede hacer. Este equipo lo tiene. En Once se autoconvocaron todos, hasta los que estaban de franco, y eso lo reconoce la gente. Ya muchos me lo dijeron: cuando van con el uniforme, los colectiveros no les cobran el pasaje. Esa es la mística de este trabajo". 

BRANDO: ¿Cómo detectan que algo que parece simple puede llegar a cobrar una magnitud importante, como pasó en Barracas? 
CRESCENTI: Es la experiencia, el olfato de emergentólogo. Llevo 35 años haciendo emergencias, lo intuí. Cuando llegó la llamada mandamos tres ambulancias y un equipo de triaje, y con el director de ambulancias nos fuimos para allá. Llegamos y había un incendio de magnitud. A los diez minutos había doce ambulancias, después de la caída de la pared movilizamos más, llegamos a las 45. Eso nos dio el tiempo necesario para evaluar y dar la última orden de sacar al último herido porque la pared se venía abajo. Sacamos al último herido y se cayó. 
BRANDO: ¿Quién decide cuántas mandar? 
CRESCENTI: Yo. 
BRANDO: ¿No es una carga para un solo hombre? 
CRESCENTI: Es una responsabilidad. Es lo que sé hacer. Hay que observar todas las variables en muy poco tiempo. Son segundos los que tenés para darle una solución al problema. No es lo mismo un médico detrás de un escritorio que estar en el terreno. 
BRANDO: Pero cada error es un muerto. 

CRESCENTI: Sí, es lo que pasa, tratamos con seres humanos.      

La nota salió en la edición de septiembre de la revista Brando. La versión online se puede ver acá http://www.conexionbrando.com/1726759-107-el-numero-de-la-emergencia

Suple Ni a palos diario Tiempo - El indie federal

Link a la nota: http://www.niapalos.org/?p=17248

El rock nuevo, el tímido, el que hace trabajo de hormiga en la escena porteña, nació en otro lado. De a poco, si se afina el oído, se puede detectar el río Paraná, las montañas de Mendoza, el calor cordobés, el desierto patagónico, la selva del litoral, las tierras del NOA en muchas de las bandas que giran por la ciudad todos los fines de semana. Todo parece indicar que el recambio viene desde adentro, desde las provincias argentinas.

La Plata y Rosario fueron las primeras escenografías de ese sonido. Tal vez 5 o 6 años atrás, en Capital Federal, se empezó a cantar una poesía que relataba a la ciudad de las calles con número. Los 107 Faunos, ahora clásicos de la escena independiente junto a los Él Mató a un Policía Motorizado, creaban un nuevo espíritu musical ligado a los paisajes de la periferia. 

“El arrullo de eslabones de cadena / pedaleando por 56 / en un túnel de hojas verdes / árboles torcidos que flamean”, dice una de sus primeras canciones, Pretemporada, llena de imágenes platenses de verano.

Un par de años después, un show hipotético en algún club de barrio puede unir bajo el azar de un mismo cartel a Diosque, que es tucumano, a Atrás Hay Truenos de Neuquén, a los patagónicos de La Patrulla Espacial, el noise rosarino de Mi Nave, o a los cordobeses de Rayos Láser.

Ellos, al igual que muchos músicos que suenan por la ciudad, decidieron en algún momento de sus vidas hacer la valija para instalarse en la capital del país, donde –supuestamente- están todas las posibilidades y también todos los que sueñan el mismo objetivo: tocar lo más que se pueda.

La nostalgia soundsystem
Y en ese plan, el entorno de la infancia se mezcla con la experiencia de la ciudad y la música gana melodías nuevas, que gustan, que la gente va a escuchar. Mariano di Cesare, una de las voces de Mi Amigo Invencible, comanda desde el centro del escenario sonidos de naturaleza e historias de la tierra del vino. Él fue el primero de los seis de la banda que se vino desde Mendoza. De a poco, los demás se fueron mudando hasta que se completó la formación original en Buenos Aires. El compromiso cambió a la banda, tanto como los nuevos estímulos.

“Es una negociación constante entre el nuevo entorno que nos rodea y la cultura en la que nos criamos”, comentó. “Estar en esta ciudad hizo que nuestra música virara para atmósferas más eléctricas, ligadas en gran parte al costado platense de la ciudad, pero también al pop de la Capital, por ejemplo”. Entre sus discos y los shows se nota la diferencia en la velocidad y también en la distancia. “El hecho de estar lejos de casa hace que los sonidos más andinos tomen otro protagonismo, se hacen más fuertes, más profundos y más necesarios. Es como si la naturaleza de nuestro lugar peleara constantemente con lo intelectual y mecánico de la ciudad, lo que genera ese eclecticismo sonoro que tan bien nos hace. El que nos ofrece libertad de elección”, comentó Di Cesare.
“Es este el lugar, paremos acá.
Armemos el fuego
El cielo desapareciendo.
Pronto la oscuridad nos va a deslumbrar”.
“Descanso sobre ruinas”, de La Nostalgia Soundsystem (2013) – Mi Amigo Invencible.

La casa es donde estás
Sin embargo, el origen no siempre determina la experiencia sonora. Pablo Jacobo nació en La Paz, Entre Ríos, y vivió muchos años en Rosario, Santa Fe, donde creó su proyecto de canciones pop que nombró Pol Nada. Para él, la relación de una persona con el espacio es un viaje personal, y lo que cada uno hace con eso que se genera es lo que establece el vínculo que va a tener con el lugar. “Los estados de ánimo y las emociones son los que guían la forma de la música, no creo que un espacio determinado y su cultura puedan modificar la producción de una persona. Creo que lo que más se modifica es uno mismo, después viene todo el resto”, dice.

Pol Nada toca en Buenos Aires hace años pero siempre mantuvo su relación con Rosario. “No confío tanto en la geografía como algo determinante. En mi experiencia, lo humano suele trascender ese factor”. Pero sí ve algo en común entre las bandas que llegan desde las provincias: “aquellos que vienen desde un lugar donde el acceso a algunas cosas es un poco más difícil puede que las valoren de otra forma y tal vez estén más dispuestos a trabajar en algunos aspectos”.

Destino final
Y aunque se puede trascender desde el interior, la llegada a Buenos Aires es inminente cuando se pretende vivir de la música. Luciana Tagliapietra es tucumana, tiene tres discos en su haber y dos colaboraciones estelares: Litto Nebbia cantó “El gigante” y coprodujo su último disco y Daniel Melero masterizó el anterior. Con 30 años recién cumplidos y una trayectoria envidiable, Luciana decidió mudarse a Capital Federal. “A medida que mi carrera fue creciendo y me fui profesionalizando sentí la necesidad de estar en Buenos Aires porque es donde pasan la mayoría de las cosas que podrían hacer crecer un proyecto. Si hay mejor calidad de músicos y mayor valoración de los artistas tendré que comprobarlo”, comentó días antes de la mudanza.

Todos estos años en los que viajó por el país, en los que llegó a Buenos Aires para grabar y tocar como invitada y con shows propios, Luciana decidió quedarse en Tucumán por cuestiones personales. “En mi provincia se grabaron muchos discos con Yoconvoz (sello en el cual editó sus primeros dos) en los que de alguna forma participé, así que eso fue un gran estímulo para quedarme. Mudarme era una decisión que ni siquiera había pensado”.

Ella habla de los cerros tucumanos, de la selva de la montaña, de Tafí Viejo, del folclore. Mientras tanto, Maxilimiano Calvo, uno de los cuatro Intrépidos Navegantes habla del río Paraná, de la sensibilidad de la gente de Rosario, del contacto con el agua y su ecosistema. “Nuestra poesía se nutre mucho del Paraná. Creemos que la magia de nuestra música reside en la forma en la que mezclamos la melancolía del Litoral con lo visceral de la Capital. Rosario vive del río y Buenos Aires le da la espalda. Eso se nota en las personas, en las canciones, en los subtes, en las orillas del río”, comentó.

La banda de pop está integrada por dos rosarinos y dos porteños. Maximiliano llegó con su amigo de la infancia a formar Intrépidos Navegantes. En sus primeros meses, según relata, estaban en un estado de reflexión constante por el impacto que les causó la ciudad. Y fue en una tarde de paseo con sus padres en el Rosedal, que terminaron en el Patio Andaluz frente a una fuente de agua que tenía la inscripción que les dio el nombre de la banda. “Ese es el mayor ejemplo para nosotros. La conexión de las dos provincias está en todo lo que somos”.

Por el mismo río pero 700 kilómetros más al Norte, en Corrientes capital, Iñaki Zubieta creó Las Liebres, una banda de rock experimental con programaciones, psicodelia, pop y una enorme dosis de naturaleza. En 2009 planificaron mudarse a Capital Federal pero sólo él lo concretó. Sin embargo, la banda siguió funcionando en los pocos momentos del año que se veían y grabaron tres discos. En Buenos Aires les salían fechas que como banda no podían aprovechar así que Iñalki comenzó a tocar solo bajo el nombre Guazuncho. La hiperactividad de Iñaki también incluye otros proyectos como tocar la batería con Diosque, colaborar con Bosques, Posavasos y Bruno Masino. Ahora, en pleno proceso de grabación del cuarto disco de Las Liebres, Iñaki vive con una realidad porteña y otra correntina en paralelo. “Nuestra dinámica es así, nos vemos cada 3 ó 4 meses, nos juntamos en el estudio y grabamos la mejor música que podemos, con una forma de trabajo totalmente libre. Yo viví la mayor parte de mi vida allá así que entiendo en qué están los demás y trato de aportar lo mío”, explicó. El futuro implica una mudanza de un par de meses a Corrientes para terminar el disco y, tal vez, una vuelta a la ciudad con el resto de la banda.

El río Paraná tiene una presencia inocultable en la música. Es como un magnetismo para la sensibilidad de sus músicos. Guazuncho tiene varios discos y EPs solistas, entre ellos hay uno que habla del agua. La tapa es una foto de ese puente que cruza el Paraná y llega hasta Resistencia, Chaco. En estas ciudades enfrentadas se respira el mismo aire.

Del otro lado de ese puente hay tres músicos que hacen un folclore nuevo, de sintetizadores e instrumentos clásicos del Litoral, Les Yacaré. Los chaqueños acaban de terminar la gira de su primer disco, El que se asoma, por Buenos Aires y varias provincias más. “Hace 10 años, cuando nos fuimos a vivir a Capital y a Córdoba había un abismo entre las provincias y Buenos Aires respecto a la información y a la movida cultural. Esa fue la razón por la cual nos fuimos de Chaco; pero ahora las cosas cambiaron”, dijo Esteban Peon. Tanto se modificó la escena para ellos que ya uno se volvió a la provincia, con la convicción de que ya no es necesario estar cerca del Obelisco para sonar y crecer como banda.

La escena porteña tiene espacio para todos los proyectos, inclusive para algo más folclórico como la música de Les Yacaré. “Las particularidades seducen al público y, por el otro lado, hay un crecimiento de la gente, una nueva mirada de la música, una forma de valorar eso que por mucho tiempo se rechazó o se escondió porque no era lo que se hacía afuera”, planteó Peon.

Los músicos viajan, se cruzan influencias, la gente se pasa discos, descargas, las bandas tocan todas las veces que pueden y así se genera la renovación de la escena en las capitales.

“Hay muy buenos músicos por todo el país y con ganas de ampliar el horizonte desde su lugar, sin desplazarse a las grandes ciudades. Eso hizo que en los últimos años aparezcan producciones muy interesantes y profesionales que van a la par de las de Capital”, dijo el responsable de las voces, guitarra y programaciones en Les Yacaré.

Los escenarios que se multiplican en Buenos Aires, la oferta de shows que crece cada fin de semana, los viajes entre la Capital y las provincias, las bandas que giran, que llevan y traen, todo parece mezclarse y hacer de la escena porteña un espacio donde cabe todo el país.

3 de septiembre de 2014

31 de agosto de 2014

#EditorialesIndependientes para Los Inrocks: Nulú Bonsai



La idea de Nulú Bonsai surgió diez años atrás cuando Sebastián Goyeneche y Grau Hertt se conocieron a través de un blog de poesía urbana. La admiración devino en una amistad que atrajo a Hertt, –desde su Mar del Plata natal– a Buenos Aires para materializar la editorial cuatro años después.
Su dinámica es como la de los hermanos, a punto de estallar de amor y de odio todo el tiempo. Y ese carácter inminente se entromete en su criterio editorial. Nulú Bonsai es poesía urgente, es poesía hecha en los márgenes de todo, es una proclama de lo opuesto.
Su catálogo (en seis años editaron más de cincuenta libros) pretende a largo plazo formar una familia de autores alternativos. “Cuando encontramos material que nos gusta, apostamos a trabajar la edición con cada uno de los artistas y construir carrera juntos”, dice Hertt. No piensan en un libro, ensayan un compromiso de continuidad, casi de fidelidad.

“Para nosotros esto es ganar o perder. Apostamos a la gente y no a la obra”.


Goyeneche y Hertt son los fundadores y dos de los editores de Nulú Bonsai, poetas ambos, tienen varios libros juntos y separados, pero sólo Goyeneche editó en las dos colecciones de la editorial. Ataque emocional al sistema capitalista es solo de poesía y es la que más títulos tiene. El formato es particular, chico, y realmente de bolsillo: 11 x 14 centímetros.
El de Nulú Bonsai es un catálogo de lectura frenética. Y de factura agil: algunas de las ediciones las mandaron a imprimir a las 48 horas de haber recibido el material. Dice Hertt: “Nos interesa el libro vivo como el estado puro y crudo del artista”. En general, la tirada habitual de sus libros es de solo 200 ejemplares y se apuesta por la reedición. Pija birra faso, de Ioshua, ya lleva 700 ejemplares en la calle. “Para nosotros esto es ganar o perder. Apostamos a la gente y no a la obra”, reafirma Hertt. Su socio, Goyeneche, explica que su propósito es observar al artista –y acompañarlo– en el proceso de convertirse en un mejor autor, en una mejor obra, ser testigo de ese cambio.
La otra colección lleva el nombre de la editorial y tiene un formato más grande : en ella se le da lugar a la narrativa y a las traducciones. Es una línea un poco más adulta pero no menos arriesgada, porque el riesgo siempre es el eje de Nulú Bonsai.

“Cuando encontramos material que nos gusta, apostamos a trabajar la edición con cada uno de los artistas y construir carrera juntos”.


Y así es como se animan a una nueva colección de arte que se llama Umbracle, que hoy tiene sólo un título de Eduardo Coutinho: Cine de conversación y antropología salvaje. Y ahora apuestan por unos tabloides de 13 x 13, de diálogos entre poesías de Hertt y fotografías de distintos artistas convocados.

Inquietos, están a punto de revivir su ciclo de lecturas, música y cine llamado Living Público, aunque con su carácter indeciso esto puede también ser sepultado para siempre: el ritmo vertiginoso de todo lo que hacen es lo que les marca el entusiasmo. Eso sí: de los muchos blogs y materiales que les llegan, solo editan los que los interpelan, lo que no van a conseguir en ningún otro lado que no sea en Nulú Bonsai.

Link a la nota: http://www.losinrocks.com/libros/nulu-bonsai-literatura-urgente#.VANgJGO84QI

#SellosIndependientes para Los Inrocks: Hallo Discos

El sello nació hace dos años, después de que Gastón (Cuttica) trajera la máquina para cortar vinilos”, dice Hernán Literas. Los dos, junto a José D’Agostino, son Hallo Discos, un sello independiente que edita en sus lanzamientos en cassette y vinilo.
“La máquina” editó seis discos durante su vida en Buenos Aires. Hizo La Playa de Los Japón, Muerte a la máquina fantasma de Go-Neko!, El centro del vacío de Bosques, Natzuki de Guazuncho, el disco debut de Bestia Bebé y, el último, El sueño de otro lugar de La Suma de Todos los Tiempos.

La magia de esa máquina les permite copiar lento, de a un disco por vez, mediante un proceso artesanal. Se graban con una máquina de corte directo, que recibe información -tanto de forma analógica como digital. El surco se genera en el disco virgen, se graba más despacio que el tiempo de su reproducción. “En los vinilos de 7’’ podemos cortar 4 minutos por lado y en los de 12’’ podemos cortar 18”, explica Hernán.
La historia de Hallo Discos se remonta al momento en que dieron con la copiadora. “No es que hicimos doble click en un sitio, sino que completamos un formulario y varios meses después el correo nos tocó el timbre con una caja. A la máquina la tuvimos que ir a buscar”, dice Hernán. Y no fue cerca. Les llegó el dato de un que tornero alemán vendía un sistema para copiar vinilos. Se pusieron a investigar con videos, foros, manuales y finalmente se decidieron a comprarla. Hubo dos problemas que enfrentar: primero, ir hasta Alemania; segundo, convencer al anciano de que se las vendiera. Gastón viajó y estuvo dos días en la casa del alemán aprendiendo a usar la máquina. Se la trajo y ahí nació todo.
En el proceso de grabado de los discos, José se encarga de controlar y ajustar audios, Gastón del corte del vinilo y Hernán del packaging. Empezaron por vinilos, siguieron con cassettes y ahora se aventuran en la organización de fechas.

Hasta ahora editamos todo lo que quisimos”, cuentan. “Nos acercamos a las bandas que nos gustan y les presentamos nuestro proyecto. A veces también pasa al revés y para ese proyecto creamos una productora que se llama Kapstan Records”.
Es que además de los vinilos hay cassettes que serán clásicos.  Editaron 300 copias de La Dinastía Scorpio de Él Mató a un Policía Motorizado, y ya les quedan muy pocas. De Horrible, de Suárez, hicieron 100, que se agotaron – eran el Primer Cassette Store Day en 2013– y no las volverán a editar. Este formato les permite copias mucho más rápidas, con menos inversión y más salida, pero la decisión en cuanto a la cantidad se hace dependiendo de cada título y cada proyecto.

Hallo Discos solo edita en estos dos formatos; no proyecta hacerlo en otros y trabaja sobre piezas terminadas. La razón es sensorial: “Nos gusta la calidez que tiene cada formato; tanto el vinilo como el cassette pueden diferir en cuanto a rango dinámico y respuesta en frecuencia, pero logran generar una mayor empatía en la persona que decide tener un objeto tangible y emprender el ritual de poner un disco o cassette. Más allá de la cuestión fetichista, creemos que el vinilo no es sólo la música que contiene el disco, sino más bien es una experiencia”.
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Link a la nota: http://www.losinrocks.com/musica/hallo-discos-la-maquina-de-hacer-vinilos#.VANgf2O84QJ

29 de julio de 2014

Sellos Independientes: Elefant Records

La música independiente, la nueva, esa que está por fuera del circuito oficial, no estaba a un click de distancia 25 años atrás cuando Montse Santalla y Luis Calvo decidieron armar su propia compañía. Las novedades llegaban a sus manos en formato de cassette, cintas caseras, originales comprados en las disquerías o en las recorridas nocturnas por Madrid para escuchar una banda por primera vez. Pasó el vinilo (o no), pasó el cassette (o no), pasó el CD (o no) y ahora llegó la web para Elefant, tal vez, la compañía discográfica independiente más influyente de la escena pop de habla hispana, la que todavía está en la búsqueda de la vanguardia sonora.
Las ocho de la mañana de Buenos Aires son, a una pantalla de Skype de distancia, un mediodía de verano en la casa de la pareja fundadora de Elefant. Luis está sonriente y cuenta que siguen siendo ellos dos, que les gusta que la estructura sea pequeña, hogareña, para poder controlar mejor todo el proceso de calidad de los discos. ¿Cómo se mantiene la calidad con más de 250 discos editados? “Trabajamos como una gran familia. Nuestra filosofía y manera de pensar y trabajar es la misma desde el principio: sacar lo que nos gusta, editar la música que nos gusta y tener una relación muy cercana con los grupos con los que trabajamos. Somos amigos de todos los músicos de Elefant”, dice.
Desde esa oficina en la casa de Luis se editaron discos clásicos como los de Family o Le Mans, los de las bandas argentinas Entre Ríos y Modular, la de los nuevos clásicos como Camera Obscura, La Casa Azul o La Bien Querida, y esas nuevas bandas desconocidas de adolescentes que llegan a sus oídos –ahora sí-, en un simple click.



“Recibimos un montón de maquetas. No alcanzamos a escuchar todas. De Argentina nos llegan muchas y hay muchos grupos que me gustan pero nuestra estructura es pequeña, al final uno no puede editar todo”, dice Luis. Ahora Elefant está trabajando en el tercer disco de Modular, el cual trabajaron con gente de Stereolab, según él uno de las mejores bandas argentinas de la actualidad, “aunque por ahí el 90% de la gente no sabe que existe”, bromea.
Todos los discos se editan en CD aunque en Elefant hay un amor especial por el vinilo, el formato renaciente en la música independiente. En total, tienen más de 500 discos grabados, de los cuales más la mitad fueron editados también como singles de 7 pulgadas. Además, todos se pueden escuchar gratis online.
Elefant crece con los cambios. Todo su trabajo está online para ser escuchado o para descargarlo. Además, la distribución de los discos es mundial, se consigue en todas las capitales. Lejos de inquietarlos, todo es una oportunidad para su objetivo: que más gente conozca más bandas.
“Entramos hace 5 años en una nueva era que es completamente diferente a lo que conocíamos. Las reglas de la industria han desaparecido. Los medios que estaban alrededor como la televisión, las revistas, la radio, han perdido mucho poder y la música ahora se puede promocionar de otra manera, los sellos independientes tenemos más posibilidades de llegar a la gente y la gente tiene ahora mucho poder. La gente y las redes sociales tienen el poder suficiente de hacer de un artista algo grande sin que la televisión se haya dado cuenta de ellos”.
Luis está entusiasmado con esa realidad y la versatilidad que ganó Elefant con los años. Ahora están sacando muchos discos nuevos de bandas jóvenes como Bond Á Part, Neleonard o Papá Topo y a la vez están editando los discos de The Primitives, una banda inglesa que en los 80 fueron exitosos y ahora volvieron y eligieron a los españoles como sello. “Es una mezcla de todo, tenemos gente muy joven, de 17 años, y también gente de 80”, dice Luis.
Cada vez que sale un disco, esta pareja de españoles junto a un chico que los ayuda hacen todo el trabajo de coordinar el lanzamiento en todas partes del mundo. Elefant no acepta maquetas terminadas, ellos son parte del proceso de grabación y se involucran en todas las etapas. De hecho, es Luis quien hace el diseño de casi todas las tapas. “Yo estoy muy contento con lo que hemos sacado, siempre que editamos estoy muy conforme con lo que se hace desde lo más pequeñito hasta lo más grande pero al final siempre son el público y los medios de comunicación lo que deciden qué es bueno y qué puede convertirse en algo más”, concluye.



26 de julio de 2014

#Editoriales Independientes: Barba de abejas / LosInrocks



Rímini se sienta metódicamente ante el libro, con dos resaltadores en la mano, la pluma y la máquina de escribir al lado. Todos los días, de manera frenética, Rímini traduce. Como el personaje de El pasado de Alan Pauls, hubo muchos protagonistas en la historia de la literatura con este oficio tan misterioso. Desde City Bell, Eric Schierloh creó una editorial casi obligado: si no hacía los libros él mismo, el esfuerzo de años de traducciones iban a quedar sólo en su computadora.

Así, en 2011 nació Barba de Abejas, pero se gestó mucho antes. La semilla fue la beca del Fondo Nacional de las Artes que Eric ganó en 2006 para traducir la poesía de Herman Melville, la cual no pudo publicar inmediatamente. Sin embargo, el impulso de traducir siguió con un diario de 1860 del mismo autor (inédito en español) y con obras de Henry Thoreau, Theodore Enslin, Richard Brautigan, D.H. Lawrence y David Meltzer, entre otros.

En 2008, la editorial Bajo la luna publicó su traducción de los poemas de Melville, Lejos de tierra, pero como el material se seguía acumulando decidió arremangarse y hacer los libros él mismo. “Lo que yo quería era que el material circulara, darle salida para que tuviera sentido seguir adelante”, se justifica Eric, y, con la añadidura de ese trabajo, llegaría la oportunidad de darle espacio a nuevos traductores.

Los dibujos que vemos en cada uno de los bellos libros de la editorial se hacen en el taller que tiene en su casa; se imprime, se encuaderna y se hace el arte ahí. “Todo libro nace como un boceto dibujado”, dice Eric. Un proceso artesanal y cuidado al que le da la misma importancia que al texto en sí mismo. La primera tirada de cada edición es de 50 ejemplares y luego bajo demanda, un método muy utilizado por las editoriales independientes por lo económico y amigable para el medio ambiente.

 El cariño por el detalle de los libros de Barba de Abejas está expresado en la confección a mano, el papel ahuesado de ochenta gramos, la viñeta de título con ilustración coloreada a mano y el doble papel de guarda. En las ediciones en tapa dura, la cubierta es de un cartón gris pintado a mano con acrílico.

¿Esnobismo o romanticismo? “Me quedo con el romanticismo, claro. El esnobismo implica afectación o imitación, y en Barba de Abejas no hay nada de eso”, afirma Eric. Lo que sí hay son colecciones: Poesía bilingüe, Poesía contemporánea, En viaje, Ilustrados, Ficción y Fetiche.

Fetiche lo integra sólo el libro Por favor planta este libro, de Richard Brautigan, compuesto por ocho poemas/sobres bilingües que contienen semillas de árboles, flores y hortalizas; dos retratos (uno en blanco y negro y otro a la acuarela) y un librito arbóreo que escribió Eric: Los días del fresno.

La columna vertebral de Barba de Abejas es la colección de Poesía bilingüe. Schierloh traduce de una forma muy cuidadosa. “Si es poesía primero lo hago a un cuaderno y después lo paso y corrijo en la pantalla. La primera versión siempre es rápida y pésima, tengo que corregirlo lento, volver sobre él, darle sentido a la corrección de a poco, por capas, embelleciendo todo lo feo que hice al principio con dedicación”, explica.

Los planes para agosto incluyen la edición de Lejos de tierra, la primera traducción de la poesía de Herman Melville y Autobiografía de uno que bosteza del gran Gerónimo el Apache; y para lo que queda del año se esperan tres libros de la colección Poesía contemporánea: Calendario de siembra de Jonás Gómez, Deserción en Chongjin de Carlos Ríos y uno del propio Eric, Frío en las regiones equinocciales.

Los libros de Barba de Abejas se pueden encontrar en librerías de Capital, La Plata, Rosario, Córdoba y Mendoza, y algunos van a Chile. O hablar con su dedicado editor y juntarse para la entrega de los ejemplares. Libros tan bellos que bien pueden regalarse o exhibirse destacados en los estantes de una biblioteca. Así es Barba de Abejas, una editorial de catálogo que crece de a poco, con paciencia de artesano.

2 de julio de 2014

#EditorialesIndependientes: Los-proyectos, ficción breve en e-book

Cecilia Espósito es quien está detrás de esta editorial independiente que edita ficción en forma de eBooks, un formato poco explorado en la literatura nacional. Por: Romina Zanellato

Hace unas semanas Cecilia Espósito (editora, docente, correctora) posteó en el blog de su sello online Los-proyectos un resumen casi perfecto de todo lo que ella hace y de lo que se trata su búsqueda: “Estamos editando en una tierra rodeada de ríos. Pasa que leemos despacito, y el tiempo y las cosas corren como una liebre, a veces libre, a veces huyendo de las trampas en el campo. Pero qué maravilla. Uno de los relatos tiene una palabra en otra lengua, que intenta nombrar la nostalgia, la nostalgia de bosque.”

Los-proyectos es su creación personal. Ella convoca, ella lee, ella corrige, ella adapta el formato y ella sube el eBook a las plataformas de descarga. Hay algo romántico y algo artesanal en todo el proceso, adjetivos que muchas veces se piensan opuestos a los libros virtuales.

Para Cecilia, el eBook es un formato y el libro en papel es un soporte, y la convivencia los hará cambiar a los dos. Pero, ¿qué potencialidad hay en el libro digital? Todo está por descubrirse y es en esa investigación a la que apuesta. Los eBooks son “esa novedosa forma de estructurar y configurar contenidos” con el mismo objetivo del libro de papel: llegar al lector, “y si no los hay, crearlos”.

Los umbrales de posibilidades, para los libros de los-proyectos, están basados en la accesibilidad y lo dinámico del soporte: todos los títulos están disponibles para la descarga libre en código abierto como el ePub y el mobi. También se pueden pagar y están disponibles en todos los portales de venta de libros digitales.

“A Los-proyectos le imprimimos un doble aspecto: juntar autores, concretar un catálogo con diferentes modos de decir, y mostrarlo con un tono a la vez íntimo pero comprensivo, amplio y atractivo.”


Existe una posibilidad que lo cambia todo: la transmedialidad, el libro interactivo. Traspasar esas fronteras alimenta el entusiasmo de Cecilia. “¿Y si el contacto con el libro de papel fue poco y confuso?”, se pregunta.

“Diariamente estamos expuestos a objetos digitales, durante horas, entonces a Los-proyectos le imprimimos un doble aspecto: juntar autores, concretar un catálogo con diferentes modos de decir, y mostrarlo con un tono a la vez íntimo pero comprensivo, amplio y atractivo; por otro lado, hablar sobre las tecnologías del libro y la edición, como una estética, una búsqueda, un aprendizaje continuo. En definitiva, seducir y sentirse seducido por las palabras en sus innumerables expresiones. Y si le sumamos la música, las animaciones, las realizaciones del cine, los juegos y la Web toda, nada nos es ajeno en el ámbito electrónico y hacia ahí también vamos para explorar el formato”.

El catálogo de Los-proyectos es el reflejo de esta búsqueda. Está compuesto por la nueva literatura argentina y latinoamericana, joven y arriesgada. Cada texto está hecho especialmente para este formato nuevo, casi inexplorado por el lector argentino. Son ficciones breves para leer viajando. Ahí se puede encontrar a Selva Almada, Manuel Alemian, Carlos Ríos, Carlos Godoy, Ariel Pichersky, Inés Acevedo, Matías Capelli, Marcelo Cohen, J.P. Zooey y Federico Levín. Entonces, para Cecilia, el catálogo es “la unión de estos ríos de voces distintas, con un caudal, un talento y una singular forma de ver y escribir que queremos compartir”. Ese objetivo de compartir es también la curiosidad por la novedad: ¿Hasta dónde se puede llegar?

Link a la nota: http://www.losinrocks.com/libros/los-proyectos-ficcion-breve-en-ebook#.U7SoHvl5P50

7 de junio de 2014

Redacción para Estaciones Saludables

Ejemplo de mi trabajo en la DG Desarrollo Saludable con los programas Estaciones Saludables y Mi Escuela Saludable. Además de la redacción del material estoy a cargo del vínculo con la prensa.

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