23 de julio de 2015

Inrocks - #SellosIndependientes - Concepto Cero

Concepto Cero, un punto de partida

Si el cero es un número que no tiene valor, es también un punto de partida, un concepto abstracto que permite crear algo nuevo. La pregunta que responde a esa motivación siempre se renueva para Nicolás Madoery, director del sello Concepto Cero.
El primer gesto apareció en 2009, cuando dos amigos que tenían proyectos musicales propios coincidieron para crear una plataforma en la que pudieran interactuar en conjunto y salir a tocar, apoyarse entre sí para tener una propuesta más fuerte. En 2011 surgió una idea, hacer un compilado en homenaje a El Eternauta. Producir ese disco –que se llamó Los Ellos, y que contó con la participación de bandas comoLa Patrulla Espacial, Mostruo!, D.I.E.T.R.I.C.H., La Perla irregular, El Perrodiablo, NormA y Shaman y los Hombres en Llamas, entre otros– les dio un ejercicio de gestión que impulsó un cambio en Concepto Cero.
A partir de ahí hubo un quiebre de profesionalización”, dice Nicolás. Esto significa que hubo cambios de roles y que tomó la posta del proyecto. Motorizó un sello discográfico y una productora mediante un colectivo de trabajo donde el engranaje funciona con un objetivo: que las cosas salgan cada vez mejor y que sean interdisciplinarias.
La imagen es importante para Concepto Cero. En cada evento, en cada disco, en cada intervención hay un trabajo de diseño, visuales, registro fotográfico, fílmico y musical. “Buscamos que cada cosa que hagamos cuente una historia”, dice.
Dentro de los artistas del catálogo de Concepto Cero están los recientemente incorporados Faauna, Sr. Tomate, Mariana Paraway, Shaman y los Pilares de la Creación, Excursiones Polares, Lucy Patané y Marina Fages, entre otros.
De la mano de Excursiones Polares llegó Ángel Del Ré, miembro de la primera banda que se sumó al proyecto y ahora co-director del sello. “Nuestra relación con los artistas está ligado a un vínculo afectivo. Queremos ser un brazo más de esa banda, facilitarles las tareas, acompañarlos en la fuerza. Tenemos que dar la talla al artista”, cuenta.
En 2014 Concepto Cero firmó acuerdos de trabajo con todos sus artistas, una especie de contrato jurídico donde se estableció los roles y las responsabilidades de cada parte. “Los músicos ceden su obra para que nosotros la representemos o la administremos, esto merece que sea puesto por escrito”, dijo Ángel.
A fines de ese año, Taringa! se comunicó con ellos porque puso en venta su firma editorial, que Concepto Cero adquirió. ¿Qué significa esto? Ahora tienen una nueva herramienta para trabajar legalmente la edición de los discos, entrar en la industria mainstream y disputar espacios desde ahí. “No vamos a ser algo que no somos. Queremos dialogar con la industria desde otra forma de trabajar: la nuestra”, define Nicolás.
Este año se editarán los discos de Faauna (producido por El Chávez), el de Shaman y Los Pilares de la Creación (en el que trabajaron con Ernesto García, productor de Natalia Lafourcade y Julieta Venegas), el de Sr. Tomate y el de Excursiones Polares, que grabaron con Manza (Valle de Muñecas).
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Concepto CeroWeb
Bandcamp

 La nota se puede ver acá http://www.losinrocks.com/musica/concepto-cero-un-punto-de-partida#.VbEYD_l_Okr

15 de julio de 2015

Inrocks - Editoriales Independientes - Tumbona, irreverencia mexicana

Un viaje a Buenos Aires en 2004 fue la inspiración para que, al volver a su DF mexicano, Luigi Amara y Verónica Gerber crearan Tumbona, una editorial autogestiva que nació para romper un circuito que veían cada vez más chico, pretencioso y poco independiente.
“Descubrimos una práctica editorial muy libre, dinámica, y pensamos que si lo hacían en la Argentina después de su gran crisis de 2001 podíamos intentarlo nosotros también en México”, cuenta Luigi. En ese momento, veían en el DF un mercado cooptado por las grandes corporaciones, con una escandalosa escasez de librerías, y a su vez eran testigos de la aparición de una ola de pequeñas editoriales, no del todo independientes.
Colección Anfibios
Ahora, celebrando una década de “resistencia creativa frente al progresivo empobrecimiento cultural del país”, como ellos califican al México actual, su editorial tiene 10 colecciones y más de 70 libros publicados. Además, funcionan como una cooperativa interdisciplinaria donde el arte, la fotografía, la traducción, el ensayo y la narrativa inclasificable dialogan con la sociedad mexicana contemporánea.
“En Tumbona siempre hubo una búsqueda política. No hay un editor, todo es horizontal, nuestra economía es distinta”, dice Verónica. Para que un libro se edite tiene que pasar por las manos y los ojos de todos los que componen Tumbona. El arte lleva una parte importante del proceso: los tiempos son lentos, pero así y todo los títulos se suceden en el tiempo con su propio ritmo.
Colección Anómalos
Invitados a la última Feria del Libro de Buenos Aires (que tuvo a la Ciudad de México como invitada de honor), Luigi, Verónica y Viviana Abenshushan presentaron el proyecto de la editorial y el inminente arribo de su colección Versus a las librerías porteñas. Esta original serie trata de ensayos “en contra” de tópicos específicos. Son libros que pretenden discutir de manera irreverente y escandalosa algunos preconceptos establecidos en la sociedad como normas irrefutables. Por ejemplo, uno de los primeros es Contra el amor de Laura Kipnis. Algunos otros ensayos son:Contra la vida activa, Contra los hijos, Contra la alegría de vivir, Contra el copyright, Contra los no fumadores.
Colección Versus
Les interesa que los libros no sean blancos fáciles, que incomoden al escritor y a quien los lee. A veces se les ocurre un tema y van detrás de un escritor que pueda llevar a cabo el proyecto, otras veces les llegan las propuestas. “La visión del ensayo gringo es muy importante para derribar el academicismo mexicano”, agrega Amara, que además de Tumbona tiene una vasta carrera como escritora, con libros publicados en Sexto Piso y Anagrama.
En cuanto a las otras colecciones, la literatura que les interesa es la que queda entre la novela y la poesía. “En la frontera se están escribiendo las cosas más arriesgadas”, cuentan. El ensayo fotográfico documental es también una zona que les interesa trabajar, así como la creación de los artistas plásticos. “El mercado hizo insignificante al libro, entonces hoy nos lo replanteamos. ¿Por qué editar en un país donde hay cien mil muertos? ¿Cuál es el rol de la literatura?”, se pregunta lúcidamente Verónica.
Si la respuesta es la resistencia, la red que buscan armar para conectar el circuito independiente mexicano con el argentino y el de otros países latinoamericanos puede ser una salida. Ellos apuestan a eso.
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Tumbona
Web
Facebook

CM - Cuenta LANIN Corre

Cuenta que alcanzó los 5 mil fans al mes de comenzar a trabajarla. Todos los posteos son con alcance orgánico. Hay experiencias de vida, emocionales, links a notas de interés y videos.







CM - Cuenta Zanellato Viajes

Campaña específica de Escapadas a Buenos Aires en Facebook. Dos posteos fueron promocionados y uno no. La cuenta tiene casi 15 mil fans. Redacción y moderación.




Posteos sin promoción con valor añadido, algunos son links o videos y otros son fotos.


Posteos clásicos de interacción. Ejemplos con posteos promocionados y con público orgánico.





8 de julio de 2015

17 de mayo de 2015

#EditorialesIndependientes para LosInrocks: Iván Rosado

Iván Rosado, desde Rosario con amor

Ana Wandzik y Maxi Masuelli se inventaron un álter ego para combinar y editar su pasión por el arte y la literatura.

Por Romina Zanellato

Iván Rosado no existe. No es un hombre real, es uno imaginario que crearon Ana Wandzik y Maxi Masuelli para nombrar su editorial. Entonces, ¿quién es el imaginario Iván Rosado? De nombre ruso, de estética tropical, de arraigo rosarino, lo que se sabe es que es joven, histriónico, artista y poeta.
Ana y Maxi comenzaron a trabajar en 2012 con la idea de publicar obras que combinen las artes visuales y la literatura, y a la vez las producciones contemporáneas con las tradicionales, dispuestos a no dejarlas en el olvido. “Básicamente: constituir un sello de arte y literatura argentina, con cruces entre materias, tiempos, y contextos de producción”, conceptualizan a la distancia desde Rosario, ciudad en la que ambos viven.

“Llevar una editorial por nosotros mismos implica desenvolvernos en tareas que nos satisfacen mucho como leer, seleccionar, disponer en ramas, pensar una tapa, dibujar una letra, hablar con el imprentero, distribuir el libro y, fundamentalmente, entablar relaciones enérgicas con los autores.”


Para eso, crearon a este hombre/editorial que se convirtió en la excusa y en la razón perfecta para apoderarse de los materiales que circulaban alrededor de ellos y darles forma de libro. “Pensábamos –y lo seguimos haciendo— que llevar una editorial por nosotros mismos implica desenvolvernos en tareas que nos satisfacen mucho como leer, seleccionar, disponer en ramas, pensar una tapa, dibujar una letra, hablar con el imprentero, distribuir el libro y, fundamentalmente, entablar relaciones enérgicas con los autores”, dicen.
Ese proceso está encausado en tres colecciones (o series) que ellos definen como:Colección Brillo de Poesía JovenSelecciones Iván Rosado y Maravillosa Energía Universal. La fuerza de la editorial está en la poesía y en la arriesgada apuesta de editar primeros libros de autores súper jóvenes, además de la impronta del diseño y el carácter visual que los define. “Hacemos las tapas escaneando y recortando hologramas chinos, esas láminas que se consiguen en los comercios. El resultado es un colorido muy vital, muy arriba y muy primer libro”, cuentan Ana y Maxi.
En Selecciones Iván Rosado ensayan un concepto que definen como “Bajo Litoral Expandido”, es decir, editan obras y autores que se sustentan (y se dejan afectar) por las ciudades alrededor del cauce del Paraná. En la colección hay poesía pero también novelas, cuentos y próximamente correspondencias. Llevan publicados dieciséis títulos, con cinco en preparación. En el caso de Maravillosa Energía Universal, lo que se editan son textos que provienen de las artes plásticas. Cuentan con ensayos, conferencias y diarios de artistas.
Iván Rosado
Rosario, Santa Fe, Paraná, Buenos Aires y, cruzando el puente, Uruguay, son los terrenos de interés de Iván Rosado, “aunque sin ser localistas”, aclaran. Rastrear el arte del litoral, publicar la obra rosarina, exponer lo que se hace sobre el río, es lo que más los motiva. “Más que representar o difundir, pensamos en sorprender, emocionar, dar en el clavo con un material simbólico que sea necesario para ese momento”.
En el catálogo de Iván Rosado se encuentra la obra de Agustín GonzálezJulia EnriquezDaiana HendersonMilton LópezFrancisco GandolfoFrancisco Garamona y Vicente GrondonaBeatriz VallejosJuan LaxaguebordePauline Fondevila y Santiago Venturini, entre otros. Nombres que conforman un mapa inestable de estéticas, y que cruzan distintas generaciones. “Lo que se llama criterio de selección nosotros lo pensamos más como un motor de búsqueda personal y editorial. No sentimos que estamos sentados eligiendo qué va y qué no, sino que estamos todo el tiempo buscando elementos que ingresen empáticamente a esa nube que llamamos catálogo, y cuanto más encontrás más ramas se abren”, afirman.

“Más que representar o difundir, pensamos en sorprender, emocionar, dar en el clavo con un material simbólico que sea necesario para ese momento.”


La personalidad de Iván Rosado tal vez esté atravesada por el hecho de que sus editores provienen del mundo de la plástica y no de las letras. “Con la literatura nos tomamos los permisos necesarios para actuar sin rótulos ni títulos, ni géneros excluyentes”, dicen. El resultado es un experimento visual brillante, artesanal, juguetón, divertido y grupal: “Estábamos ansiosos por darle un formato físico a materiales que iban acercándose a nosotros o viceversa; también porque una editorial es quizás un posibilitador para plantear una propuesta estética”.
Sus libros se consiguen en distintas librerías del país, y en la suya propia, el Club Editorial Río Paraná, en una bella galería de Rosario, centro de operaciones y de cruces varios.

28 de abril de 2015

Nuevo proyecto: Los Cartógrafos

Entrevista a nosotros mismos



¿Qué es Los Cartógrafos?
Los Cartógrafos es un podcast. 
¿Qué es un podcast?
Un podcast es una pieza sonora colgada en internet.
¿Sobre qué será el podcast?
El podcast será un experimento que se nos ocurrió un día tomando mates los tres, dándole vueltas a unas ideas. Queríamos hacer algo que mezcle el cine, la música y la literatura. Queríamos algo que demuestre (como un telón abriéndose) lo que ocurre en el país, la producción artística que está ahí afuera (adentro) de nosotros mismos. 
¿Cómo será cada episodio?
Será un trinomio compuesto por tres artes al servicio de la creación.
¿Cada cuánto lo van a colgar?
Será una publicación cada 15 días a partir de… MI TE RIO.
Para saber más: http://loscartografos.tumblr.com/

Crónica para @BlogAlaska - Expedición antártica: Islas Malvinas

Expedición antártica: Islas Malvinas

Terminé de rendir mi último final y mi mamá me dijo: ¿Querés venir conmigo a un crucero al fin del mundo? Le dije que sí. El regalo más hermoso que me hicieron salía del puerto de Buenos Aires, tocaba tierra en Montevideo al día siguiente, y tenía dos días de navegación para llegar al punto más importante de la travesía: las Islas Malvinas.

Todo era muy extraño arriba del barco. Mi vieja es fanática de los cruceros y yo ya había viajado en uno o en dos, pero este era diferente a los que había conocido. El barco tenía una magnitud enorme, como un edificio acostado con un laberinto de lujo por adentro. Los turistas no tenían ánimo de reviente y carnaval carioca, eran señores mayores, nórdicos en su mayoría, muy finos y elegantes. Nosotras habíamos pescado una promoción de la línea Princess Cruises para atraer viajeros sudamericanos y parecíamos eso: sudacas de safari por nuestro mar. No importaba, la experiencia valía la pena.

Montevideo me impactó. Su personalidad, detenida en los ’80 me daba la sensación de estar en un set de filmación todo el tiempo. Era una cinta en cámara lenta que pasan en el canal Volver, todos los colores eran pasteles, a pesar del sol vertical sobre nosotras. La rambla infinita hacia el mar, el final de todo lo bonaerense. Tan cerca, tan diferente.

Navegar dos días y dos noches es agotador. El piso se mueve, lo que comés se revuelve, lo inmenso del barco se empequeñece hasta llegar al ridículo cada vez que vas a proa y mirás el horizonte estático, siempre en el mismo lugar. ¿Estamos yendo de verdad hacia un pedazo de tierra o es todo un holograma? ¿Nos movemos o estamos quietos? Hay una estela de agua que confirma lo primero, hay un entorno que confirma lo segundo.

Lo peor es la mente. Uno nunca tiene tanto tiempo para pensar como en altamar. Me había llevado dos libros, una novela que no recuerdo y Siddharta, de Hermann Hesse, acorde a mi tierna juventud. También me llevé un diario íntimo que ahora no sé dónde está, y una cámara con fotos que perdí. Desde Montevideo a las Islas Malvinas no sólo se desciende en el mapa, también en temperatura. Pasamos del verano rioplatense al invierno antártico. También pasó algo en el alma, en el interior. Ojalá hubiera tenido más años para poder entenderlo, ahora lo comprendo mejor con la distancia, aún joven, aún romántica.

Mi mamá no pudo dormir la noche anterior. Habíamos hecho un plan: el barco anclaba a las 6 am y la primera barca descendía a las 7 am. Pusimos el despertador a las 6.30 para desayunar y bajar rápido. Habíamos averiguado con el único latinoamericano de la tripulación, un mozo uruguayo, que había sólo 10 taxis en la isla que nos podían llevar al cementerio de nuestros soldados.

El crucero ancló en una bahía frente al Puerto Argentino (o Standley) y unos barquitos más pequeños nos llevaban hasta el muelle del pueblo. El diminutivo sólo es a comparación porque en esas barcas entran 100 personas. Mientras nos acercábamos, el viento de mar nos abofeteó la cara. Estábamos en el más crudo invierno que conocí, en un 16 de febrero de 2007.

Lo que se veía mientras el bote se movía y se acercaba era un pueblo pequeño, de cuatro o cinco manzanas, con casas de ladrillo a la vista y techos de colores rojos, azules o verdes, y un cartel inmenso, apoyado sobre la tierra, que decía WELCOME TO THE FALKLAND ISLANDS. Se nos helaba la sangre.

Mi hermana era muy chica en ese momento y fue arduo levantarla tan de madrugada. Estábamos en tierra a las 7.30 am y no quedaba ni la sombra de un taxi disponible. De los 3.000 pasajeros que habían en ese barco, más los 1.500 tripulantes, con que 50 bajaran antes que nosotros, estábamos sonadas. Y así fue. El puñado de argentinos había hecho el mismo plan que nosotros y nos ganaron de mano.

No nos quedó otra que pasear por el pueblo. El viento venía directo desde uno no sabe dónde, porque no hay nada alrededor, y en la mente nunca se va la imagen del punto al lado del otro punto y todo el mar alrededor. Estábamos en una isla, muy cerca de la Antártida.

Guantes, bufanda, campera, botas y la camiseta de Argentina abajo: salimos a pasear. Recorrimos rápidamente esas pocas cuadras de pueblo con una roca dura e indigerible en nuestras panzas. Las casas eran inglesas, la gente hablaba en inglés, no había vestigios de argentinismos: era territorio extranjero.

Al final de la rambla de la bahía, que se llamaba Thatcher Drive, había bastante gente sacándose fotos en un monumento. Fuimos a ver de qué se trataba y decía: “In memory of those who liberated us” y un listado de nombres ingleses alrededor del mausoleo. La piedra se fosilizaba en nuestra panza. En frente, en la escasa entrada de agua, un barco abandonado hundía el pasado y lo congelaba frente a todos.

Volvimos al puerto y entramos a Turismo. Ahí nos contaron –en inglés- que había un tour pronto a la pingüinera que estaba del otro lado de la isla. Decidimos ir. Recorrimos la estepa por una hora en un mini colectivo junto a otros viejos anglosajones y llegamos a una playa de arenas blancas y cientos de pingüinos. El espectáculo natural era impresionante. Las nubes parecían erupcionar una detrás de la otra, salidas de un cuadro apocalíptico. Los pingüinos caminaban por todos lados, con ese andar tan chistoso a los Chaplin, el ingrediente ridículo a una situación fuera de serie, fuera de vida.

Nos alejamos de la playa principal por un circuito bien delimitado para el turista para ver otros sectores de la pingüinera. En la estepa habían caños oxidados y cosas metálicas que no sabíamos qué eran, hasta que un cartel nos señaló –en inglés- que no saliéramos del camino porque podían quedar minas activadas de la guerra con Argentina en 1983. Un refugio de cemento con un cañón apuntando hacia el mar fue lo que necesitamos para volver, adoloridas y en silencio, hacia el micro, hacia el barquito, hacia el crucero. El resto de las horas que quedaban en tierra las dedicamos a tomar el té y mirar, bien a lo lejos, algo que todavía no logro divisar bien qué es.

“Poco a poco fue floreciendo y durando en Siddhartha la idea, la noción de lo que realmente era la sabiduría, el objetivo final de su larga búsqueda. No era otra cosa que una disponibilidad del alma (…)”.

Texto: Romina Zanellato — @romizanellato

Link a la nota: https://medium.com/@BlogAlaska/expedici%C3%B3n-ant%C3%A1rtica-islas-malvinas-71c821200765

LosInrocks - #SellosIndependientes: Lofi Records y BYM Recodrs


“¿Para qué pagar por hacer algo que podemos hacer nosotros?”. Con esa pregunta autogestiva nació Lo-fi Records, sello cordobés que prefirió grabar a su primera banda, Ultrasuave, de manera casera y no pagar más un estudio de grabación. “A partir de ese entonces, y aún ahora, el objetivo es editar música casi a como dé lugar, pero sobre todo con convicción”, explica el director Caleb Martínez.
Lo-Fi Records cuenta con un catálogo de bandas experimentales comprometidas con la honestidad del formato canción, de sonidos que se enmarcan en estilos como dream pop, shoegaze y kraut rock. En el sello se pueden escuchar los discos deFonez, Ultrasuave, Tres D, Martínez, Clochard, Blasto Fluss y MCTP. Además, ya editaron cinco compilados con bandas  propias y de sellos amigos como Vagina Records o Volante Records.
El origen de Lo-fi Records se remonta al año 95, cuando los tres Ultrasuave entraron al estudio, pagaron y se fueron con la decisión de no hacerlo más de esa forma. “Fueron a grabar uno de sus primeros cassettes a un estudio profesional y ahí se dieron cuenta de que no estaban ni cerca del sonido que buscaban”, cuenta Caleb, quien heredó el sello a medida que los chicos de la banda fueron creciendo en edad y enfocándose cada vez más en grabar.
Caleb recuerda que uno de los Ultrasuave dijo algo que marcó el futuro del sello, toda una declaración de principios: “Estábamos tan convencidos de lo que hacíamos que si venían los de Creation Records o Sub Pop a ofrecernos algo les íbamos a decir que no”. A partir de ahí, cada banda que se sumó a Lo-fi y que grabó bajo su sello fue con la convicción de hacer las cosas de una manera personal y única.
Ultrasuave fue la primera banda del catálogo; después se recaudó dinero para editarBlasto Fluss  (“Un EP lleno de máquinas, ruidos y cosas que poco tenían que ver con el primer disco del sello”), y luego se fue dando una selección natural de bandas que se iban acercando y que tenían un sonido que dialogaba con el catálogo. “Nos interesa esa cuestión del verdadero espíritu independiente que poco y nada tiene que ver con esa triste y agotada etiqueta llamada Indie”, sostiene Caleb. Y luego, sentencia que en las bandas de Lo-fi Records “hay una honestidad que no he visto en casi ninguna de las otras bandas de Córdoba, que están más preocupados por detalles profesionales, olvidándose que al final solo te quedan las canciones, y eso es lo que más importa”.
Los discos de Lo-fi Records se editan de manera física en CD y digital, se consiguen en ferias independientes, algunas tiendas y en su bandcamp, donde se puede escuchar todo el catálogo.

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Skype emula el tono de llamada y envía una conexión trasandina que recibe Juan Pablo Rodríguez desde Santiago de Chile. “Muy bien acá, llegó el otoño y refrescó, muy puntual”, dice uno de los cuatro miembros del sello BYM Records, en sintonía meteorológica perfecta de un lado y del otro de la cordillera.
BYM Records es una máquina compuesta por pequeñas piezas artesanales, puestas una por una con amor, dedicación y una fuerte convicción personal que arman un engranaje de música psicodélica, rock, punk y garage que llegó a todo el mundo.
Somos pocos y, como hacemos las cosas de acuerdo a lo que pensamos, a veces el crecimiento es lento pero sostenido”, dice Juan Pablo, integrante de la bandaFÖLLAKZOID, una de las pioneras del sello.
La historia de BYM se remonta a 2007, cuando los integrantes de cinco bandas se conocieron en el único bar que pasaba la música que ellos escuchaban y hacían. Con el objetivo de ahorrar energía en un trabajo grupal y poder impulsarse mejor entre todos nació BYM Records, como un colectivo de bandas. Las primeras ediciones deVuélvete loca y FÖLLAKZOID salieron en 2009 y de a poco se fueron sumando más músicos que compartían una visión: “Creemos en que hay que salir a la calle, dejar un rato la computadora; creemos en el DIY pero a lo grande”.
La marca del sello parece ser la convicción y la perseverancia en el objetivo compartido. No hay atajos posibles. Hay una única forma de lograr la “internacionalidad” que quieren: con trabajo.
Todo partió como un inconformismo de las cosas que se hacían en Chile. Nuestro primer objetivo fue llamar la atención dentro del país, darle cabida a una escena que no tenía representación en ningún lugar, no nos trataban bien, no había espacio. Y luego vino el objetivo de que todo el mundo conozca la verdad que hay en uno y en su país. Uno tiene la confianza de que lo que está haciendo es lo correcto; ahora queremos internacionalizar el sello lo más posible. Creemos que lo estamos logrando, si es que no  lo estamos haciendo ya”, cuenta Juan Pablo.
En Chile reina el pop en la escena independiente y se los conoce en el extranjero por artistas como Javiera Mena, Gepe, etc. Pero BYM quieren hacer las cosas diferente, no dejarse llevar por lo que denominan relaciones laborales perversas. “Nosotros no pretendemos llegar a la prensa para vender algo porque consideramos que la música no es un producto, no es algo que se tenga que vender. La música está ahí, si la querés encontrar la vas a buscar. Queremos dar a conocer lo que estamos haciendo, pero desde la honestidad del rock, de hacer lo que uno sabe y ama hacer. Nuestra parte es poner la música ahí, al alcance. Salir a venderla es antinatural”, dice.
Sin embargo, cada vez tienen más repercusión en los Estados Unidos y en Europa, donde Juan Pablo ve que algunos periodistas se acercan y se comunican con ellos interesados en el contenido, en la música.
El catálogo de BYM tiene bandas que le escapan a la clasificación fácil. Entre ellas está la argentina Nairobi y la chilena The Ganjas, que vino a Buenos Aires en varias oportunidades. “Lo ideal es escuchar algo que nunca escuché antes en mi vida –cosa que no suele ocurrir. Después buscamos que las bandas tengan un sonido particular, que no caigan en lugares comunes; que sean atrevidos, mantengan la concordancia con el sello, una forma de tocar particular, que haya un riesgo en la propuesta”.
Algo que ayudó a la internacionalización es una decisión que tomó Nes, el ingeniero del sonido del sello, que a partir de 2010-2011 quiso hacer todos los discos en vinilo, antes del boom que se dio del formato en el mundo. Para eso importó una máquina a Chile y empezaron a hacerlos ahí.
Tanto en los Estados Unidos, Europa o en Chile funciona igual. Nosotros vamos y tocamos, la gente se acerca porque sabe que tenemos un sello, se interesa por la música y nos pide trabajar juntos en pequeñas escalas, después va creciendo poco a poco. Es como ir a llevar tus discos a una disquería de la ciudad, pero se lo mandamos a un agente de otro país. Es eso pero en una escala mundial”, concluye.
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9 de marzo de 2015

Ohlalá - Mucha mujer: Tálata Rodríguez - marzo 2015


Ni a palos - Entrevista con Lucy Patané

Lucy Patané

Lucy Patané es música y productora. Guitarrista de Diego Frenkel, es también una de las siete integrantes de Las Taradas, banda que hoy se presenta junto a Kumbia Queers y Miss Bolivia para celebrar el Día Internacional de la Mujer en el Konex. Tiene además un dúo con Marina Fagés, con quien editó el álbum El Poder Oculto, y formó proyectos como El Tronador y La Cosa Mostra, con su actual compañera de Las Taradas, Paula Maffía. En el medio, acaba de terminar de grabar el disco nuevo de Los Rusos Hijos de Puta, y se hace tiempo para manejar su propia disquería. De los inicios hardcore, el trabajo en el under, los efectos de “tocar como un chabón” y los réditos del hacelo vos mismoconversamos en esta entrevista.

Cuando tocás pasa algo abajo del escenario con los hombres, que te reconocen y dicen cosas como “woo, toca como un chabón”. ¿Cómo fue crecer como una adolescente guitarrista?
Me pasó de todo. La timidez dentro de mi personalidad es algo que ocupa mucho lugar. Tenía mucho pánico cuando empecé a tocar, rogaba porque se suspendieran los actos en la escuela pero después lo hacía igual. Con Panda Tweak eso empeoró. Era una banda tipo ska-punk que después se convirtió en algo hardcore, era inevitable que todas las miradas estuvieran puestas sobre la guitarrista porque no había muchas mujeres en eso. Había miradas de observación y otras de juzgamiento, de “a ver cómo toca esta pibita”. Lo que pasó es que empecé a tocar muchísimo, a entrar en el ambiente y me empecé a relajar, a fortalecer la relación de mi cuerpo con la guitarra. Hubo un momento en que me hizo un click y comprendí que cuando me subo al escenario es cuando mejor me puedo expresar. Armé un equipo con mi guitarra, desarrollé una manera de tocar, y se generó una confianza con ella.
Abajo del escenario sí pasan otras cosas. Muchos chicos me han dicho esto de “qué bien que tocás, tocás como un chabón”. Generalmente es un comentario desde la buena onda, pero es muy extraño para mí que la vara con la que se mida la virtud sea con la de género. Después está el otro tipo de comentario que no es tan ingenuo y la verdad es que ya está, hay miles de bandas de chicas y músicas tocando en bandas, lo tienen que aceptar. Ojo que cuando yo voy a ver a una banda y veo una chica tocando por ahí sí le voy a prestar atención a cómo toca, porque la forma de ejecutar su instrumento es diferente, no es ni mejor ni peor, tiene una sensibilidad distinta. Hay algo de la sensibilidad que sí pasa por el género, el error es pensar si es mejor o peor. Hay algo también a resaltar, la mujer tiene que ocupar ciertos espacios. ¿Por qué hay pocas bateristas? Dudo que haya pocas mujeres con sentido rítmico, pero no se animan.

Para leerla entera, click acá: http://www.niapalos.org/?p=18896

30 de enero de 2015

28 de enero de 2015

Minúscula Web - Perfil de Tálata Rodríguez

«veo mucha poesía en lo no poético»

es la autora de unos poemas vitales, espontáneos y cotidianos que han sido grabados como si fueran videos de rock. un subte, la bombonera y los barrios de buenos aires son su escenario.

escribe: romina zanellato

***
Tálata Rodríguez tiene una boca chiquita, de labios con forma de un beso, que se mueve en la misma melodía que su brazo derecho, el que va y viene en el aire, al ritmo de la poesía. En la mano quieta tiene un teléfono o un papel o el dedo en alto. Parece que rapea, parece que actúa, parece una poeta. No hay definiciones.
La poesía es el arte más conceptual, dice. Se mueve rauda por su casa, en el barrio porteño de Boedo, ese donde se vive más fútbol y tango que en cualquier otro lugar, donde los turistas no llegan. Está hablando de la poesía para construir y destruir la memoria, el destino, reconstruir la historia. Antes dijo que lo poético es lo fuera de lugar y, en el medio agregó algo más: “En este mundo caótico el que sobrevive es un artista”.
La materia prima de Tálata es la palabra y su obsesión es el estudio activo de las formas en las que se transforma el lenguaje a través de los sonidos, de la experiencia, de lo intangible de la inmediatez. Sus componentes son: vida e internet. ¿Pero cómo?
Nació en Colombia y vivió hasta los 10 años junto a sus padres en comunidad. La situación en Bogotá estaba recrudeciendo en violencia y se mudó a la casa de su abuela materna en el barrio porteño de Parque Avellaneda, dejando a sus padres en Bogotá. La distancia con ellos forjó una relación epistolar que duró diez años.
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Entre 1989 y 2002 su padre le mandó cartas desde 30 direcciones postales diferentes. Todas esas cartas se fueron juntando en carpetas y cajas, perdieron su orden hasta que el año pasado lo rearmó en una performance en el Centro Cultural San Martín, en el ciclo Mis Documentos.
No, lo que hace Tálata no es stand up. Esa definición la podemos tachar.
“Tengo una novela/chat en el celular –dice-, la voy a leer en el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires), será un mashup de poesía y se llama Instrucciones para escapar”.
Eso ya ocurrió, fue a fines del 2014 y le llevó varias semanas de trabajo. Se había estado escribiendo con un hombre mediante el chat durante meses. Editó esas conversaciones sobre una enorme variedad de temas, con eje central en la vida y el amor, armó una historia que cabe en la pantalla de su celular.
Se para de un salto y larga sus teorías:
– El emoticón es el nuevo esperanto y sí funciona.
– Internet es el libro más grande de la historia de la humanidad, no se ha terminado de escribir y nadie lo leerá completo jamás.
– El historial de navegación del browser es el nuevo diario íntimo.
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Ella piensa, es práctica, se mueve, hay papeles, hay computadora, está la luz que entra por el balcón y contamina todos los colores de la casa, la autopista que pasa en el horizonte como un recuerdo constante, eterno, la ciudad, la vida.
“Veo mucha poesía en lo no poético, como un estado de situación”, afirma. Y sigue: “La poesía que a mí me interesa va por lo vital, más espontáneo y más mínimo, un cotidiano de lo que pasa en el día. Keneth Goldsmith dice que él no escribe, que transcribe lo que ve en el día. Él le leyó a Barak Obama un texto que se llama Traffic, que es una transcripción de los micros sobre el clima de una radio, los grabó durante un mes, los editó y es una poesía maravillosa. Es eso, es devolver lo que uno escucha todos los días pero de otra forma, con un moñito. Para mí el mundo ideal es el que haya banda ancha y meditación trascendental para todas y todos. Banda ancha hacia afuera y hacia adentro. Cuando sea presidenta será mi primera medida”.
Si esta nota intenta explicar a la mujer o entender su obra, todavía falta contar algo. Al abrir “Primera línea de fuego”, de la editorial Tenemos las máquinas, se ven letras grandes como un afiche, algunas poesías en verso, otras en prosa y en todas un código QR. A un click de distancia hay un video, uno por cada texto, cada uno hecho por un realizador diferente, cada uno filmado en un día, cada uno diferente al otro.
Yo tenía un amigo que se parecía a Slash,
no recuerdo su cara y no sé si la vi alguna vez,
quizás un pedazo de boca, un cigarrillo prendido
humo entre los rulos espiralados. Olor a fijador.
Mi amigo se llamaba Adamo y no venía al colegio.
Era de Tablada como mi compañero Néstor.
Adamo tenía un Dodge milquinientos. Un milky.
No íbamos a ningún lado,
pero las chicas nos arreglábamos
solo para subirnos al milky de Adamo
 Fragmento de Autopista del infierno.
“Fue muy natural la forma en la que llegué a hacer lo que yo quería hacer”, afirma, convencida. Toma agua, muerde un bocado de un sándwich. Tálata fue niñera, promotora, quinielera, manager, productora, cocinera, bartender. Ahí, en ese último rol, organizó ciclos de música y lecturas pero algo no la convencía: “La lectura como representación de la poesía no me parecía, tampoco el libro como formato”. Mientras tanto escribía algunas canciones, mucha poesía, porque para ella es lo mismo, pero un día se terminó su relación con su novio músico, las letras ya no tenían música y en ese silencio escuchó de nuevo, las palabras cantan. “Quiero leer unas poesías”, le dijo a su jefe. Éste le contestó que se suba ya al escenario, se las sabía de memoria, podía. Lo hizo. Ahí empezó todo.
“No pienso en el rapeo, ni en que rime. Cuando empiezo en la performance del texto, sólo digo lo que me acuerdo, y casi todo lo demás lo descarto, del texto escrito también. Le doy el poder a la memoria, si no me lo acuerdo es porque no vale”, explica.
El ritmo es duro, como la calle, como el asfalto, como la memoria colectiva de una generación, de esa que se sentó en la esquina a tomar cerveza, que cogió a la libertad, en cada una de las ciudades argentinas. Sin embargo, Tálata piensa, mira para afuera, el balcón enrejado muestra el sur de la Ciudad, y dice, afirma, al fin, que ella en Bogotá vivía al lado de un boliche de salsa y que esta faceta, la que está grabada en cada video, la que cuenta la historia de esa cocinera que sueña con Bob Dylan, es lo más colombiano que tiene.
Para conocer más de Tálata, pueden visitar la web: http://primeralineadefuego.tumblr.com/