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21 de septiembre de 2020

Infobae: El sexo en la tercera edad: “Tuve una vida sexual miserable de joven, empecé a ser multiorgásmica después de los 50”

 

“Mi vida sexual plena comenzó a los 50, y no es porque antes no me haya cogido a todo Buenos Aires y medio Conurbano, pero coger no es lo mismo que gozar”, dice a Infobae Esther Díaz, doctora en Filosofía, jubilada, divorciada, con más de 30 libros publicados.

Es una rara avis dentro de su generación. Vivió sin tabúes, escribió sobre eso en su libro “Filósofa punk” (Ariel), y cada vez que puede invita a las mujeres al autoerotismo, a la masturbación, a la exploración personal del deseo. “Tuve una vida sexual miserable de joven, llegué virgen al matrimonio, conocí los orgasmos, pero la plenitud fue de adulta”, sigue. Ahora, a sus 80 años, su vida sexual sigue siendo rica.

“Que se terminara mi menstruación fue lo mejor que me pasó en la vida. Cuando leo lo de los chips sexuales me mato de risa porque si tenés una vida sexual plena no lo necesitás, existen juguetes sexuales, porno. Incluso empecé a ser multiorgásmica después de los 50 años. Ahora a los 80 sigo viviendo mi sexualidad, sigue vivo el deseo. Estar viva está vinculado al sexo”, sentencia.

Pero no todas las mujeres de la tercera edad tienen su mente tan abierta a la exploración como la de la reconocida académica. Ani Kass es psicopedagoga especializada en gerontología y brinda talleres socio-recreativos a grupos de personas mayores de 60 años en sindicatos. Lo que ella ve es diferente: “La mayor dificultad que presentan las mujeres -y el prejuicio que las frena- es el cuerpo”, dice. En sus talleres de estimulación cognitiva y de comunicación, Kass recibe las dudas, miedos e inseguridades de las mujeres grandes que se acercan.

“Las preguntas que se hacen son: ‘Con este cuerpo, a esta altura de mi vida, ¿cómo voy a hacer para empezar de nuevo una sexualidad activa? ¿cómo voy a hacer para mostrarme, para presentarme ante alguien que no me conoció con un cuerpo joven, fuerte, turgente? Y la respuesta tarda en llegar, pero llega; el cuerpo que tienen es el cuerpo que pueden gozar”.


El “qué dirán” es el fantasma más importante con el que se tienen que enfrentar la mayoría de las mujeres grandes que van a los talleres de Kass. Para muchas de ellas, la viudez implica el final de su vida sexual, la muerte de esa parte vital de sus vidas y de sus cuerpos.

“También es una limitación muy importante la de reconocer la sexualidad solamente como genitalidad. Cuesta entender que la erótica se manifiesta desde muchos más sentidos que la genitalidad”, añade.

Kass, además de ser tallerista, fue la actriz que interpretó ese mismo rol en el programa “El club del deseo”, de la señal para adultos mayores ACUA Mayor, que estuvo al aire en la programación de la Televisión Digital Abierta (TDA) desde 2012 a 2016.

El programa, que se convirtió en emblema del canal y sigue recibiendo mensajes en Youtube y en cont.ar, giraba alrededor de un taller de sexo y erotismo para adultos mayores donde Kass, a través de dinámicas grupales, permitía que salieran a la superficie temas vinculados al amor, la masturbación, la sexualidad y el deseo. En uno de los capítulos, la tallerista dice: “El cuerpo cambia, pero esto no impide la sexualidad; es solo un cambio, no una pérdida de vida sexual”.

Gabriel Katz, director de contenidos de ACUA Mayor, contó que cuando Mónica Roqué, médica y ex directora Nacional de Políticas para Adultos Mayores del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación durante 2002-2015, y el doctor en psicología y especialista en gerontología, Ricardo Iacub, les marcaron que había que hacer un programa sobre diversidad sexual de los mayores fue un impacto para todos los trabajadores de la señal.

“Nos tuvimos que deconstruir de nuestros prejuicios”, cuenta. “Sentíamos que nos planteaban una rebeldía, porque es un tema plagado de tabúes; parece que los adultos mayores tienen vedada la sensualidad”, dice.


Con el director artístico de la señal, Nicolás Tocachier, se propusieron hacer este programa como un docu-reallity, y para hacerlo tuvieron que estudiar ellos también gerontología. “Aprendimos que la sexualidad se termina cuando se termina la vida de uno. ¿Cómo puede ser que sólo se le dé lugar a la ternura y no a la sensualidad y al erotismo?”.

Pero de a poco el feminismo también le llega a las mujeres de la tercera edad. Kass cuenta que en sus talleres -los de la vida real, no los de la tele- hay una situación que se repite: los varones quieren formar pareja rápido y convivir, las mujeres le escapan a ese compromiso, “calzones yo ya lavé”, ahora quieren vivir solas, tener su espacio, salir a tomar algo, a lo sumo pasar el fin de semana juntos o hacer un viaje. “Cuando logran superar el prejuicio de que la juventud es el único momento de disfrute aparece esta diferencia con el hombre”, señala.


“Conocí tarde en la vida al feminismo, pero lo conocí”, cierra Esther Díaz. “Las mujeres tenemos colonizado el cerebro, nos hicieron creer que después de la menopausia se termina la sexualidad. Los hombres creen que somos vomitivas, y las mujeres creen que no tienen deseo, o les da vergüenza”, sigue.

Y cuenta sobre una vez en que después de dar una charla sobre este tema ante 300 personas en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, se le acercó una señora viuda, que le dijo que le resultaba muy difícil conocer a alguien a sus 65 años. “Y le contesté que había juguetes sexuales, que había pornografía, que se masturbe. ¿Sabés que me dijo? Que le daba vergüenza. ¡Si está sola con su cuerpo! ¿cómo le va a dar vergüenza? Eso nos hicieron creer”.


La nota: https://www.infobae.com/sociedad/2020/01/27/el-sexo-en-la-tercera-edad-tuve-una-vida-sexual-miserable-de-joven-empece-a-ser-multiorgasmica-despues-de-los-50/

Infobae: “Se terminó, te volviste invisible”: el sexo después de la menopausia, el chip sexual y el mito del fin del deseo

 

Lucía está atravesando una crisis existencial. Tiene miedo, se siente cínica, disgustada, irritada. Un varón le dice que debe ser la crisis de los cuarenta o que está menopáusica. No, eso no es. Pero se cruzó al pie de la escalera de un bar con un hombre de cincuenta y pico de años e hizo un juego para ver si él la estaba mirando, como ocurría cuando era joven, que seducía incluso sin buscarlo. El resultado la destrozó: “Se acabó, te volviste invisible”, se dijo a sí misma. La escena es del libro La hija del Caníbal, de la escritora española Rosa Montero. "Ya lo dicen las encuestas: a partir de determinada edad desaparecés”, piensa el personaje.

Eso es lo que el mercado -laboral, social y sensual- parece decirle a las mujeres cuando se acercan a la menopausia. El mensaje de invisibilidad que reciben puede sonar así: “La jubilación está cerca por eso ya no sos competitiva en el mercado laboral. Como se acerca la vejez ya no sos tan interesante. Y, sobre todo, vas a dejar de ser linda, atractiva, y sexualmente activa”.

Pero, ¿es así en realidad? La respuesta es no, pero varía según cada mujer u hombre trans. Para que el tránsito por la menopausia sea más sano y con menos prejuicio, la información y la comunicación es clave.

“Pasé de ser una mujer deseable a ser una mina grande no mirada por la mayoría. Al principio me resultó raro, me pregunté si había desaparecido, pero al final eso me liberó, me siento mucho más cómoda, siento mucho placer con mi cuerpo, no sólo a nivel de la sexualidad, también con el ejercicio, conmigo misma, y después eso se traduce en un otro”, dice Andrea Grün, una empresaria porteña de 57 años.

Para ella, el cambio en el deseo no fue con la desaparición de la menstruación sino con “el tsunami de la maternidad y la productividad”. La menopausia le trajo un período de enormes hemorragias que hicieron que su atención estuviera puesta en el cuerpo desde la preocupación, hasta que entendió qué le estaba pasando.

La menopausia y la vida sexual

¿Qué es la menopausia y cuándo se da? Es el cese de la función reproductiva de la mujer o varón trans, es decir que ya no menstrúa. Se produce porque los ovarios dejan de producir folículos y las hormonas estrógeno y progesterona. La edad promedio de la última menstruación es entre los 48 y los 55 años; entre los 45 y los 48 se habla de menopausia temprana y antes de los 45, de menopausia precoz.

“Es una crisis vital; es un cambio, pero la vida continúa”, dijo Sandra Magirena, ginecóloga de la UBA y especialista en sexología. “Cada mujer lo vive de una manera particular”, agrega. "Los impactos son óseos, cardiovasculares, del aparato vaginal, en la piel y en el sistema nervioso central, el que regula las emociones. “Es el período que llamamos ‘Las 3 i’: irritable, insomne e inestable”, bromea Magirena, la doctora influencer de Instagram con su cuenta @consultoriomagirena.

Como es un período donde el organismo empieza a secarse (se siente, sobre todo, en el pelo y la piel), hay que tomar ciertos recaudos en la vagina también: “Como el cuerpo físico pierde elasticidad, la vagina tiene que estar humectada e hidratada, eso se hace con cremas con estrógenos, humectantes naturales o los lubricantes comunes. Además hay que hacer un masaje vaginal: con sexo, masturbación o con juguetes”, recomienda la doctora.

El cambio de punto de vista es el factor común entre todas. La experiencia transforma pero no elimina nada: “No es que se pierde el deseo sexual, es que la erotización cambia. Por ahí lo que ocurre es que están aburridas después de tantos años de hacer las cosas igual, porque si se dan las condiciones de deseo aparece con toda la furia como cuando lo tuvo a los 20 años”, señala la sexóloga y ginecóloga Magirena.

Para la experta, lo que hace falta es ver representaciones reales de los cuerpos y salirse de los prejuicios del cuerpo perfecto. “Hay pocas películas que muestran las relaciones de personas adultas como La Cama, de Mónica Lairana. La ausencia de imágenes reales crea prejuicio y mitos, que después lo padecen más las mujeres que están muy paradas en la eterna juventud, en lo estético, en el exitismo”.

Los cambios corporales son un hecho. Carolina Balderrama es docente universitaria y periodista. Conduce “Un cuarto propio”, en Radio Caput y forma parte de Red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación No Sexista) y está atravesando la premenopausia a sus 47 años.

En los últimos meses la menstruación empezó a desaparecer durante largos períodos y a aparecer de manera sorpresiva. “Eso fue un alivio, no tener que pensar más en cuándo me va a venir, fue una liberación”. Además, lo que sintió fueron los sofocos de calor nocturno que no la dejaban dormir bien, la mantenían en un estado de vigilia e irritabilidad.

“Sentía como fuego, empecé a despertarme mucho durante la noche, pero lo tomé como una vuelta a pensar mi cuerpo, a alimentarme mejor, a ejercitarme de otra manera para poder estar activa y no tan cansada durante el día. No creo que me haya afectado el deseo en términos de erotización”, dice desde sus vacaciones.

El mito de la anulación del impulso sexual no es más que un mito. “Hubo un cambio de deseo, pero no fue por la menopausia sino desde que empecé a tener relaciones sexoafectivas y a vincularme con femeneidades, desde que es con otras. En términos de erotización creo que estoy en un momento muy potente”, cuenta.

Sin embargo, la disminución del estrógeno es fuerte en el cuerpo de la mujer durante la etapa del climaterio, “y en la última menstruación la caída es abrupta”, explica la doctora Magirena, y es lo que puede generar cambios en la forma en la que se percibe el cuerpo y el deseo.


El debate alrededor del chip sexual

En la tele se habla de estrategias tecnológicas para combatirlo con el chip sexual. Cathy Fulop estaba en el estudio de Tardes Bellas, el programa de Ciudad Magazine, con su marido Ova Sabatini y la hija de ambos, Tiziana. La pareja contaba que en 2018 se colocaron un chip sexual, y cuando el periodista le pregunta a ella si hubo “un antes y un después”, Cathy duda, hace una expresión de “mehh”.

Pero la interrumpe la hija: “Yo creo que sí, porque los escucho los sábados después de cenar y los veo cómo se hacen mimitos y se tocan todos los días”. Entre risas, Cathy y Ova lo admiten.

¿Qué es el chip sexual? También llamado el chip de rejuvenecimiento, es una aplicación subcutánea del tamaño de un granito de arroz que tiene pellets de testosterona bioidéntica que se obtiene de las plantas. Se coloca en la cintura sobre el tejido adiposo y tiene una duración de entre 4 a 6 meses.

La psicóloga, sexóloga y especialista en erótica femenina, Adriana Arias, dice que el chip sexual es del orden de la estimulación genital. “Si entendiera la sexualidad únicamente así estaría de acuerdo, pero no apuntaría para ese lado si tuviera que estimular a las mujeres a una mayor y mejor sexualidad”, dice consultada por Infobae.

Y agrega: “La anorexia sexual post menopausia, o la disminución del deseo sexual es un mito, porque para considerarlo una verdad tendríamos que reducir el erotismo exclusivamente a la genitalidad. Si llegás a los 50 años y reducís el erotismo a eso estás sonada, tenés una sexualidad limitada, porque el erotismo es mucho más que lo genital”, dice Adriana Arias.

Es que para ella los mitos negativos en relación a la menopausia sobreviven las culturas, pero con suerte se están rompiendo con los movimientos masivos de mujeres. “Todavía tenemos una sexualidad falocéntrica cuando el efector del orgasmo es el clítoris”, agrega.

Arias, que recomienda el uso de juguetes estimulantes y lubricantes, asegura que la única pérdida es la disminución de estrógeno y progesterona. “No vamos a tener el aporte hormonal que teníamos a los 25, no va a estar la lubricación de la juventud, pero a su vez va a estar a favor la experiencia ganada, la libertad de un cuerpo que no tiene la amenaza de un embarazo, y la mujer más liberada, porque no es casual que haya mujeres separándose a los 50. Es que el erotismo todo cambia”.

Sandra Magirena está de acuerdo: “La sexualidad es juego, no es sólo el coito”, dice. Para ella, el chip es una exigencia más para la mujer.

“Estamos acostumbrados a una disciplina del cuerpo, y eso termina siendo una cárcel. El feminismo abre una puerta para salir de la disciplina del cuerpo, del tabú de la menstruación, del cuerpo perfecto, del sexo en la menopausia. ¿Por qué en vez de ponerse un chip hecho de manera artesanal sin homologación oficial no le piden a sus parejas que exploren más?”, se pregunta.


La nota: https://www.infobae.com/sociedad/2020/01/22/se-termino-te-volviste-invisible-el-sexo-despues-de-la-menopausia-el-chip-sexual-y-el-mito-del-fin-del-deseo/

10 de noviembre de 2019

Infobae: Brenda Mato y la historia detrás de su "activismo gordo”: “Me mandaron a hacer la primera dieta a los 9 meses de vida”

Brenda Mato y la historia detrás de su "activismo gordo”: “Me mandaron a hacer la primera dieta a los 9 meses de vida”

Publicada el 3 de octubre: https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/03/brenda-mato-y-la-historia-detras-de-su-activismo-gordo-me-mandaron-a-hacer-la-primera-dieta-a-los-9-meses-de-vida/


“Me mandaron a hacer la primera dieta a los 9 meses de vida", dice Brenda Mato, modelo de talles grandes. “La pediatra le dijo a mi mamá que estaba excedida de peso y que tenía que restringirme alimento. Hacía tres meses que no me alimentaba con otra cosa que no fuera leche”. La anécdota le causa gracia hoy, 29 años después, pero fue la primera de muchas situaciones donde su peso determinó su vida.


Brenda tiene un cutis de porcelana y una boca chiquita como un bombón rojo, su cuerpo tiene las curvas de un reloj de arena exuberante, desborda en eso que la industria del modelaje y en la sociedad se plantea como pecado capital. En su cuenta de Instagram, con casi 50 mil seguidores, se la ve en bombacha y corpiño, en bikinis, posando un jean y un blazer en la ciudad, comiendo un sándwich vegetariano de milanesa.

Cada uno de sus posteos es un motivo para hablar de su activismo gordo -el movimiento que reivindica los cuerpos grandes, tanto como objeto de deseo como deseantes, para quitarles la etiqueta de “cuerpo enfermo sólo por ser gordo”-, y del movimiento “body positive” -que busca la aceptación positiva de todos los cuerpos-. La semana pasada Brenda fue a Incorrectas, el programa de TV de Moria Casán y sufrió, una vez más, lo que se conoce como gordofobia. El debate en las redes estalló. ¿Cuando una persona flaca se muestra comiendo un sándwich de milanesa se la acusa de lo mismo que a una gorda?

“No, hace seis años que soy vegetariana y estaba emocionada porque encontré un lugar que hacía sándwiches de milanesa espectaculares. Estaba feliz. Porque subí una foto a Instagram la gente enseguida me acusa de que esa sea mi alimentación cotidiana. ¡Y no! Después están los que me preguntan cómo puede ser que sea gorda siendo vegetariana. Estoy harta. Ya no le doy explicaciones a nadie, menos a desconocidos por Internet”, dice a Infobae.

La gordura viene por el lado de su mamá. Es una cuestión genética, tienen las mismas curvas exuberantes. De niña recuerda haber sido consciente de que su cuerpo era más grande que el de las otras chicas, pero no la pasó mal porque su familia no fue restrictiva con ella. “Jamás me hablaron de manera negativa sobre mi cuerpo y si yo quería una golosina no me decían que no porque fuera gorda”, cuenta. “El recuerdo más feo de esa época fue a los 6 o 7 años, me quería disfrazar de Sailor Moon, mi dibujito preferido, mi ídola, y el talle 12 me quedaba chico. Me compraron el más grande que había pero sólo lo podía usar en casa porque me quedaba corto”.

La adolescencia fue el momento más oscuro y doloroso para ella. Pasó por tantas nutricionistas que perdió la cuenta, siempre le pasaba lo mismo: sacaban del cajón una hoja con un plan de comidas que ya tenían hecho. No tenían en cuenta su vida, sus emociones, su rutina. Sin embargo, bajó mucho de peso y estaba delgadísima. “Pero en el colegio el título de gorda ya me lo había ganado y era muy difícil salir de ahí”.

Cuando se desarrolló el cuerpo fue una explosión de crecimiento y hormonas que le parecían incontrolables. El primer corpiño que se compró, de adolescente, fue talle 90. “Lo que me pasaba es que, por mi contextura, nunca iba a poder ser considerada delgada, incluso siendo lo más delgada posible para mi cuerpo. Yo tenía un cuerpo distinto al de la mayoría. Es una locura ese nivel de confusión que te generan los estereotipos, los mandatos culturales. Nunca llegás a ser lo suficiente delgada”.

La culpa, el castigo y el odio sobre el propio cuerpo durante la adolescencia es un relato que se repite entre las mujeres, tengan la talla que tengan. Pero, ¿son responsables de su propio peso?

“Es muy difícil explicar la obesidad. No es cierto que la persona que come mucho es obesa y la que come poco es delgada. La obesidad es un gran enigma para la medicina. Es, en gran medida, un tema en el que confluyen la genética y las experiencias alimentarias de los primeros años de vida”, explica a Infobae el Dr. Carlos Tajer, cardiólogo, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital El Cruce y expresidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.

Si bien la obesidad es, efectivamente, un factor riesgo para enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, las cardiovasculares, “hay obesos metabólicamente sanos, que no tienen ninguno de estos cuadros”, sigue. En su investigación sobre “La obesidad y sus paradojas”, Tajer señaló que una parte de estas enfermedades se pueden prevenir fácilmente (reduciendo la sal y tomando una pastilla por día para la hipertensión, por ejemplo) y los riesgos se controlan.

Sin embargo, el yugo cultural es enorme. “Estar delgado es una especie de ideología. Si bien la gordura está distribuida en toda la población, las clases altas tienen particular preocupación por evitarla porque el modelo de exigencia corporal es muy alto", sostiene el cardiólogo.

“Si uno mira el tema desde el punto de vista social se ve que las poblaciones están aumentando de peso, es un fenómeno cultural muy fuerte. En la Encuesta de Factores de Riesgo del INDEC se ve un aumento año a año (evidenció que el 66% de los individuos tuvo exceso de peso en 2018, cuando en 2005 no llegó al 50%) . No es algo individual, es algo que ocurre en Occidente. Es un tema de política general y estamos todos de acuerdo en revertir este fenómeno. Ahora, desde el punto de vista individual es cultural, responde más a prejuicios que a algo medicinal”.

El modelaje

Después de esa época oscura de la adolescencia, Brenda Mato decidió que tenía que vivir de la mejor manera posible, así que retomó lo que más le gustaba desde chica: bailar y actuar. Al poco tiempo, en 2012, una amiga suya buscaba “una chica normal” para hacer unas fotos de su marca de ropa. Quería cuerpos cotidianos.

La llamó y Brenda le dijo que sí. “Me pagó 300 pesos, me acuerdo, era un montón”, cuenta. “Nunca fue mi sueño ser modelo, ni se me ocurrió”. Ahí comenzó una carrera que no paró nunca. Se hizo una página en Facebook, abrió una cuenta en Instagram para mostrar los trabajos que le salían y empezó a recibir mensajes de gente que se sentía identificada con su cuerpo.

Cuando la ONG AnyBody buscaba una vocera para hacer una campaña para que Facebook eliminara las etiquetas “me siento gorda” y “me siento fea” se postuló y la eligieron porque mostró una postura positiva sobre sí misma. “Ahí me llegó toda la parte teórica del movimiento gordo. Me puse en contacto con el taller Hacer la Vista Gorda, con los activistas Nicolás Cuello y Laura Contrera, de quienes aprendí mucho. Yo no buscaba ser activista, tampoco modelo, fue lo que me pasó”. Ayer, además, Brenda ganó un concurso de Avon en Latinoamérica para ir a conocer Nueva York con cuatro instagramers más.

El activismo gordo va ganando espacio dentro de los feminismos. En el Encuentro Nacional de Mujeres del año pasado, en Trelew, se hizo el primer taller de “Activismo gordx". Este año, en La Plata, se repetirá y se sumará otro más: “Mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales, no binares y la relación con sus cuerpos”.

Ahí se discutirán las relaciones entre la gordura, la alimentación y la pobreza, la Ley de Talles y la patologización de los cuerpos gordos. El ENM será el fin de semana largo (arranca el 12, termina el 14) y, por la cercanía y el momento histórico, se espera que sea masivo: irán, al menos, 200.000 personas.

En su Instagram hay cientos de mensajes privados y algunos posteos tienen 500 comentarios. Intenta contestarlos todos y dedicarle su tiempo a responder bien. “Las redes son lindas pero es agotador. Hay gente que sin conocerme me confía cosas muy íntimas, me mandan mensajes para desahogarse y abrir su corazón. Me dicen que gracias a leerme pueden mirar su cuerpo de otra manera, o que les hubiera gustado que, cuando eran jóvenes, hubieran existido mujeres como yo para verse reflejadas. Yo también hubiera querido que alguien me dijera que el sistema hace que odies tu cuerpo porque después va a lucrar con ese odio”, termina.

Para ella, mucha gente confunde la salud con lo saludable, y le exige a las personas que sean de determinada manera. “¿Y qué pasa si yo no fuera sana? ¿No debería mostrar mi cuerpo si tuviera colesterol?”, se pregunta. La gente que la cuestiona le exige “responsabilidad”, le dice que “los extremos son malos”: para el activismo gordo, esos comentarios se usan para esconder la forma de discriminación llamada gordofobia.

Después, se despide: “Lo que pasa con los cuerpos gordos es que muchos creen que es una enfermedad que nos autogeneramos. Me dicen: ‘vos sos gorda porque vos querés, porque no hacés lo suficiente para no serlo, es tu culpa’. Esas máximas son muy dañinas".


Infobae: Niñas, no madres: denunciarán al Estado argentino en Washington por “obligar a las niñas abusadas a parir”

Niñas, no madres: denunciarán al Estado argentino en Washington por “obligar a las niñas abusadas a parir”
Publicada el 25 de septiembre en Infobae: https://www.infobae.com/sociedad/2019/09/25/ninas-no-madres-denunciaran-al-estado-argentino-en-washington-por-obligar-a-las-ninas-abusadas-a-parir/


Las cifras no bajan. En el país, por año, cerca de 2.500 niñas menores de 15 años llegan a los hospitales a parir. Las provincias con más alto índice de embarazo infantil son Tucumán, Salta, Misiones y Santiago del Estero. Se estima que el 80% de esos embarazos son producto de violencia sexual, la mayoría de los cuales ocurre en el ámbito intrafamiliar o en círculos cercanos a las víctimas. A pesar de que está próximo a cumplirse el centenario del artículo 86 del Código Penal argentino -que permite el aborto legal por tres motivos, uno de ellos la violación-, hay varias provincias que impiden que las niñas víctimas de violencia sexual puedan acceder a ese derecho.

“Obligarlas a parir, forzar su maternidad cuando ellas expresan lo contrario, eso es una tortura para nosotras. Hablamos de niñas de 11 o 12 años”, dice a Infobae Nora Pulido, coordinadora del Colectivo de Derechos de Infancia y Adolescencia, una coalición de organizaciones de todo el país que se encarga del seguimiento de la aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño en la Argentina.

Ella es una de las tres mujeres que viajarán a Washington, Estados Unidos, a la audiencia temática del 27 de septiembre de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar los obstáculos que enfrentan las niñas y las adolescentes embarazadas producto de una violación para acceder a un aborto, derecho que fue ratificado por la Corte Suprema de la Nación en el fallo FAL en 2012. Pulido irá junto a Fernanda Marchese, directora ejecutiva de ANDHES (Abogados y abogadas del Noroeste argentino en derechos humanos y estudios sociales) y Celia Debono, coordinadora nacional de CLADEM (Comité de América Latina y El Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer).

Juntas, además de denunciar ante la CIDH la situación de Argentina, pedirán una audiencia regional porque detectan similares violaciones a los derechos de las niñas en los países de Latinoamérica y el Caribe. “Ya es un logro que la CIDH haya tomado el tema, muestra una preocupación de su parte”, dice a Infobae Fernanda Marchese, recién llegada de Tucumán y pronta a viajar a Washington.

Como el Estado argentino adhirió a los tratados internacionales con calidad constitucional, presentarse ante la CIDH y denunciar que los derechos de las niñas vulneradas no se cumplen puede generar una presión diplomática sobre el país. El rol de la CIDH es dar un seguimiento para que se cumplan los derechos asumidos, y en caso de que eso no ocurra, puede recomendar ciertas medidas para darle cumplimiento. Para ejemplificar la situación argentina, las organizaciones presentarán un caso testigo.

Lucía, el caso testigo

Lucía, la nena de 11 años que fue violada por el novio de su abuela en Tucumán y a quien el Estado provincial intentó por todos los medios negarle el acceso a su derecho al aborto, será ese caso. Lucía llegó al hospital el 11 de febrero de 2019 junto a su mamá, también víctima de violencia de género, repitiendo lo que nadie quería oír: “Quiero que me saquen de adentro lo que me puso el viejo”.

A la mamá le dijeron que la hija se le iba a morir si le practicaban un aborto y que ella iba a ser la responsable, le regalaron una tablet, le prometieron una casa nueva, le ocultaron información, todo para que protegiera a esas “dos vidas”, pero la nena pedía a gritos otra cosa. Ningún médico quiso hacerse cargo.

Lo que denunciarán es que las provincias argentinas, escudándose en el federalismo, no aplican el Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), elaborado en 2012 por el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable del entonces Ministerio de Salud de la Nación.

Es que Tucumán es la única provincia del país que no está adherida a la a la Ley nacional N° 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable. Si bien es una ley nacional, cada provincia tienen la potestad de adherir o no hacerlo, sin embargo, parte de lo que denuncian es que Tucumán no cumple lo dictado por la Corte Suprema, el Código Penal y los tratados internacionales que tienen mayor jerarquía legal.

Al ver que pasaban los días y nadie intervenía ni ayudaba a su hija de 11 años, la mamá de Lucía, desesperada, le pidió a una familiar que buscara “a las de los pañuelos verdes” y fue así como llegó a las activistas feministas y a las organizaciones Andhes y Cladem, que la patrocinaron.

Unas horas después de eso, Cecilia Ousset y José Gijena, una pareja de ginecólogos, intervinieron a Lucía y le realizaron una microcesárea en un quirófano vacío, porque todos los agentes de salud se proclamaron objetores de conciencia. Como la bebé se murió pocos días después, un grupo de abogados y abogadas de Tucumán denunciaron por homicidio a los médicos.

Lucía, que no se llama Lucía y a quien se le puso ese nombre para proteger su identidad y privacidad, está sana, aunque nunca será la misma niña que antes. Tuvo que cambiarse de escuela y todavía no pudo volver a su pequeño pueblo, de menos de 500 habitantes, porque el arzobispo de Tucumán Carlos Sánchez violó su anonimato y llamó a todos los fieles de la provincia a rezar por ella, con nombre y apellido.

“El caso tucumano es un caso testigo de falta de derecho. Si es el Estado nacional quien adhiere entonces es él quien debe garantizar el acceso al derecho a las niñas. El federalismo no puede ser un justificativo para vulnerar ese derecho. Queremos que la CIDH mire más allá de Buenos Aires, y que diga que es el Estado argentino el garante de los derechos de las niñas”, manifiesta Marchese.

Para qué puede servir

El objetivo es que si la CIDH se pronuncia con una serie de recomendaciones para Argentina, esto se traduzca en políticas públicas que generen acciones concretas en las provincias donde los derechos de las niñas están más vulnerados, que haya inversión concreta para reactivar el desfinanciado Plan Nacional de Prevención y Reducción del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (ENIA) y la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en todas las escuelas.

“El Estado es responsable de generar igualdad en toda la ciudadanía, que no sea basada en la discriminación”, añade Florencia Vallino, abogada de la familia de Lucía. Aún no elevaron a la CIDH una petición individual donde se denuncie este caso porque quieren agotar todas las instancias locales antes. El abusador de la nena está en prisión preventiva y falta para su juicio. Aún está corriendo el caso de los médicos que hicieron el procedimiento y, por otro lado, una causa en el fuero de Familia.


“Este caso tomó una notoriedad pública porque hubo un movimiento de mujeres que ayudó a que se visibilizara, pero la pregunta es ¿cuántas otras Lucías hay en el resto de las provincias viviendo situaciones que consideramos tortura? Niñas menores de 15, con 11 o 12 años, víctimas de violencia sexual y obligadas a parir”, se pregunta Nora Pulido.

Durante 2017 hubo 2.493 bebés nacidos de niñas menores de 15 años en el país, según la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS) de la Secretaría de Gobierno en Salud. Además, 91.586 adolescentes de entre 15 y 19 años tuvieron un parto en el país.

Sólo 12 provincias poseen un protocolo de acción para dar cumplimiento a los abortos por las tres causales contempladas en la ley, y luego ratificadas por la Corte Suprema en el fallo FAL (donde insiste en que no es necesario denunciar para acceder a la intervención). Otras 6 provincias tienen guías con más exigencias que las que demanda la ley y otras 6 provincias no cuentan con ninguna normativa: Catamarca, Corrientes, Formosa, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán.

Inbobae: Encuentro Nacional de Mujeres 2019

Foto: María Paula Avila

Encuentro Nacional de Mujeres: “tetazo” frente a la Catedral de La Plata por la separación de la Iglesia del Estado
Publicada el 13 de octubre. https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/13/mujeres-realizaron-un-tetazo-frente-a-la-catedral-de-la-plata-para-reclamar-por-la-separacion-de-la-iglesia-del-estado/

“Basta de matarnos”: el reclamo de la marcha de travestis y trans con sus dos “santas” a la cabeza
Publicada el 12 de octubre: https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/12/basta-de-matarnos-el-reclamo-de-la-marcha-de-travestis-y-trans-con-sus-dos-santas-a-la-cabeza/

La Plata, copada por los feminismos: emoción y un cierre con una marcha multitudinaria
Publicada el 13 de octubre: https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/14/la-plata-copada-por-los-feminismos-emocion-y-un-cierre-con-una-marcha-multitudinaria/

Arrancó el 34° Encuentro de Mujeres en La Plata: pese al diluvio, se espera un récord histórico de participantes
Publicada el 12 de octubre: https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/12/arranco-el-34-encuentro-nacional-de-mujeres-pese-al-diluvio-se-espera-un-record-historico-de-participantes/

“Soy una mujer intersexual”: un silencio que se rompe y un tema que llega por primera vez al Encuentro Nacional de Mujeres
Publicada el 12 de octubre: https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/12/soy-una-mujer-intersexual-un-silencio-que-se-rompe-y-un-tema-que-llega-por-primera-vez-al-encuentro-nacional-de-mujeres/

Infobae: "Soy una mujer intersexual"

Publicada el 12 de octubre en Infobae:
https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/12/soy-una-mujer-intersexual-un-silencio-que-se-rompe-y-un-tema-que-llega-por-primera-vez-al-encuentro-nacional-de-mujeres/

“A los 7 años lo pregunté por primera vez. Mirando mi cuerpo me di cuenta de que era distinto al de los demás”, así empieza su relato Valeria Silva. “Le pregunté a mi mamá qué me pasaba, y ella me dijo que era hermafrodita (así se le decía en aquella época), que era muy probable que no pudiera ser madre de grande. Y que no tenía que decírselo a nadie para que no me discriminaran”.

Valeria nació en Bariloche hace casi 30 años. Es la octava de nueve hijos de una familia obrera. Cuando ella nació, los médicos no pudieron cumplir el protocolo de asignación de sexo que se aplica para anotar a un bebé como mujer o varón. “Como mi cuerpo era distinto, los médicos le plantearon a mis padres que había que corregirlo porque mi genitalidad no se correspondía con los parámetros que se establecen como ‘normales'", dice a Infobae.

Cuando una persona intersex como Valeria dice la palabra “corregir” se refiere a mutilar, a adecuar los genitales para que luzcan “normales” o a completar “lo que falta”. Los médicos modifican los genitales que no saben diferenciar si son muy chicos “para ser penes” o “muy grandes para ser clítoris”. Una persona intersexual puede tener distintas variantes en su cuerpo, como tener vulva y vagina pero no tener útero y ovarios. En el sistema médico tradicional se le asigna un sexo mediante una cirugía al cuerpo de una persona -en este caso un bebé que no puede dar su consentimiento, ni autopercibirse como varón o mujer-, sólo para adecuarlo a los cuerpos aceptados como varón y mujer.

Valeria está viajando desde Bariloche hacia La Plata y planea llegar hoy al 34° Encuentro Nacional de Mujeres (aunque ella está en el sector que pide que se cambie el nombre a Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias), donde se realizará por primera vez en la historia un taller sobre las personas intersexuales. Ella, después de un largo camino personal, se define como una mujer intersexual y una mujer mapuche. “Esa es mi identidad”, dice orgullosa.


Su historia es la de un cuerpo en libertad, y por eso lo cuenta. Pocas personas intersexuales corrieron con la misma suerte de Valeria. “Cuando el doctor se lo dijo a mi mamá al principio se asustó, la asustaron, era algo nuevo para ella”. Valeria fue criada en los barrios altos de Bariloche, en la zona más humilde de la ciudad, lejana al lago Nahuel Huapi. Sus padres se conocieron trabajando, los dos se mudaron jóvenes desde los parajes de la zona en busca de una actividad más rentable que la cría de cordero y chivo.

“Los médicos le insistían a mi mamá que tenían que operarme en los primeros años de vida para que no me queden recuerdos, pero ella y mi papá veían que yo no tenía problemas, que podía jugar, correr, ir al baño, y que no estaba en peligro mi vida. Entonces decidieron criarme como Valeria, y que si de grande yo quería cambiarme el nombre o reconocerme de otra manera ellos me iban a acompañar. Fue una decisión muy sabia, y creo que fue el mayor gesto de cariño y amor que recibí de su parte”, relata.

Valeria es empleada estatal de la provincia de Río Negro y activista mapuche. Y tiene, como tantas otras personas, una diversidad corporal. “La intersexualidad no es una identidad de género. El género es una construcción social y personal, cualquiera puede definirse como no binarie o trans y desde ahí performatear (modificar) su cuerpo, pero lo nuestro es una diversidad corporal, no lo elegimos, es lo que nos toca al nacer y es lo que nos dicen que está mal. El sistema médico nos obliga a modificarnos para ser como un varón o una mujer deben ser”, explica.

Según la Organización Mundial de la Salud, el 1,7% de la población no entra dentro de las categorías biológicas del binarismo celeste-rosa de las salas de neonatología. Pero no todas las corporalidades tienen la misma apariencia. Mauro Cabral, histórico militante del movimiento, explicó a Infobae que hay 40 formas de ser intersexual.

“Lo que hay en común es que tenemos una manifestación corporal distinta a la común”, dice. Y eso puede variar en la fisionomía de los genitales (un clítoris de más de cuatro centímetros se escapa de la norma), en una variación cromosomática (poseer cromosomas XXY), ser gónada (una diferencia en los órganos internos, como no tener útero) o tener ovotestis (que son ovarios y testículos en el mismo órgano). La intersexualidad no es una identidad de género y no determina ni la identidad ni la orientación sexual de una persona.

“Lo que quiere el movimiento intersexual es poner límite a las mutilaciones genitales sin autorización en contextos hospitalarios”, agrega Cabral, quien no podrá ir al taller del Encuentro Nacional de Mujeres por ser varón intersex, pero está entusiasmado por el encuentro de tantas mujeres que van a compartir sus historias.

Romper el silencio es una parte fundamental de su lucha. “El problema es que muchas personas intersex no sabemos qué intervenciones nos hicieron de bebés, porque estas cosas no se guardan en las historias clínicas, y es muy difícil recuperar lo que nos hicieron”, dice. El secreto es parte del tratamiento clínico. Para revertirlo presentaron ante el Congreso un proyecto de Ley de Protección Integral de las Características Sexuales para que el Estado, entre otras medidas, forme una comisión de la verdad con el fin de saber cuántas intervenciones hubo y de qué tipo.

El despertar

Valeria reconoce el privilegio de no haber sido mutilada. “Durante muchos años tomé el mandato del silencio que me impusieron los médicos porque fue como una protección, porque el sistema no está diseñado para personas intersexuales”. Pero a medida que iba leyendo historias de vidas distintas a las suyas decidió convertirse en activista, mostrar otra historia, desde su cuerpo libre.

“La primera vez que escuché la palabra fue a los 20 cuando fui a un médico que me lo dijo muy claro: esto que tenés vos se llama intersexualidad”, cuenta. El doctor le preguntó si quería hacerse una cirugía para adecuar su cuerpo porque ella se percibía como mujer, aunque sus genitales fueran diferentes. “Sentía que estaba incompleta y entré en ese mundo patologizante de querer corregir mi cuerpo, mis genitales”.

Como fue previo a la Ley de Identidad de Género -que facilitó los procesos- tuvo que hacerse una serie de pruebas psicológicas y psíquicas antes de la intervención, que no llegó a hacerse. “Con el tiempo pude tomar conciencia de que mi cuerpo no estaba mal, que no era yo el problema, y empecé a cuestionarme por qué tenía que adecuarme a un sistema binario”.

Su búsqueda personal en cuanto a su disidencia corporal también estuvo atravesada por su identidad originaria. En la ciudad, muchas personas pierden el vínculo con la cosmovisión mapuche, pero a medida que se fue reconociendo como tal se alejó de los médicos tradicionales y se acercó a un machi -una autoridad reconocida de la salud y la espiritualidad mapuche-. “Desde ese momento empecé a percibir mi cuerpo de manera más amigable, a quererme, y a darme cuenta de que había zafado de esas intervenciones que causaron tanto dolor en los testimonios que leía en Internet. Yo tenía un cuerpo libre de mutilaciones, tenía que valorarlo”.

Hoy en el taller N°21 las personas intersexualas hablarán sobre la medicalización de sus cuerpos, el sector de la salud y los cuerpos intersexuales, la autonomía y los derechos de cada una. Y lo que más les importa: establecer estrategias para detener las cirugías correctivas en la infancia.

Otros talleres que se realizarán por primera vez son: “Mujeres adultas mayores”, “Cuestionando la monogamia”, “Cuerpes menstruantes” y “Masculinidades Trans” y “Masculinidades No Binarias”, sólo por nombrar algunos del centenar de micro encuentros temáticos que se realizarán desde hoy hasta el lunes en La Plata.