1 de noviembre de 2015

Revista Brando - Las chicas quieren cumbia - octubre 2015

En la pista de baile la cumbia sigue sonando pero ya no la tocan melenudos con trajes de gimnasia, ahora son chicas las que mezclan ritmos, rompen fronteras y llenan fiestas. De qué se trata esta movida contracultural que hace bailar a todos en todos lados, desde Palermo hasta Europa. 
Por Romina Zanellato - Fotos Felix Busso 
Un parche negro en el jean, una remera de g.b.h. sisada a los tijeretazos, y una gorra negra que le tapa la cara. Los dedos flacos de la mano derecha empiezan a moverse sobre el teclado mientras los de la izquierda llevan la lata de cerveza a la boca. Abajo del escenario el público grita y baila el gran hit que reconoce en esos primeros acordes. Es "La danza de los mirlos", tema instrumental de la banda peruana Los Mirlos que popularizó Damas Gratis hace unos años. Flor Linyera toca más rápido las teclas hasta que Pila "Zombie" Jackson deforma la cumbia con su guitarra y la transforma en algo mucho más cercano al hardcore. La gente responde con un pogo en la pista de baile. La noche del miércoles termina con un carnaval de espuma, aunque sea invierno, aunque al otro día haya que ir a trabajar. 
Flor y Pila, junto a Juana Chang, Inspector y Pat Combat Rocker (todos seudónimos), son las Kumbia Queers y minutos antes de subir al escenario hablan todas al mismo tiempo en el camarín. Van a presentar los primeros temas de su nuevo disco, Canta y no llores, y están excitadas por la cantidad de gente que las espera allá afuera. ¿Desde cuándo la cumbia hecha por mujeres convoca a trescientas personas un miércoles de otoño? Ellas lo intentan hace una década. 
En la pista de baile  la cumbia sigue sonando pero ya no la tocan melenudos con trajes de gimnasia, ahora son chicas las que mezclan ritmos, rompen fronteras y llenan fiestas. De qué se trata esta movida contracultural que hace bailar a todos en todos lados, desde Palermo hasta Europa.
  • Diversidad y diversión: dos palabras que definen al público de las Kumbia Queers.

Mientras tocan las Kumbia Queers se ve a un grupo de chicas pegadas al escenario, abrazadas, dedicándose canciones de amor, riéndose a carcajadas al lado de una pareja que baila con estilo de cumbia colombiana. Detrás de ellas, un grupo de varones levantan las manos como si fuera Pablo Lescano el que está ahí arriba. 
La idea de que está todo bien, seas como seas, es una de las premisas de esta movida contracultural que se traslada a la música misma. Las Kumbia Queers provienen del punk, del hardcore, del rap y la electrónica. Una síntesis de lo que expresan a nivel artístico: tomar ritmos ajenos y transformarlos según la experiencia propia. Quizá, también por eso, la cumbia cruzó las barreras de las clases sociales y hoy no hay fiesta en Palermo donde no se la baile. 
Antes de salir al escenario, comen pizza y hacen la lista de temas en la tapa de la caja de cartón. Saludan a los amigos que llegan, se cambian de ropa, entra y sale gente del camarín, toman fernet, cerveza, agua. Mientras todo eso pasa a su alrededor, de a ratos se concentran y hablan sobre el cambio en el público, más desprejuiciado, abierto a lo diferente. El origen lo remontan a los primeros recitales de El Otro Yo o de Fun People, bandas estructurales de una generación de chicos "alternativos" del 2000. 
Pila, que venía de tocar rock pesado, cuenta que ahí vio algo distinto, un público buena onda, que no era una tribu hermética, que había un vínculo de tolerancia y aceptación hacia lo diferente, tal vez porque Nekro (cantante de Fun People y ahora Boom Boom Kid) proponía temas como el romanticismo, el vegetarianismo o lo positivo de ser distinto, en una época en la que eso no existía en el rock ni en casi ningún otro género. Al contrario: por esos días, poscrisis del 2001 y Cromañón, la clausura de los espacios para salir a bailar se mezcló con un contexto social en el que el público se cerró a segmentos cada vez más estrictos de identidad: eras cumbiero, eras punk, metalero o electrónico. No había posibilidad de diálogo sonoro. 
A ellas, sin embargo, esa apertura les llegó desde el seno mismo del grupo. "Tuvimos la suerte de que Ali Gua Gua (excantante mexicana de Kumbia Queers) venía con esa onda de escuchar de todo. A eso se sumaba que nuestra baterista estaba todo el día escuchando cumbia villera. Fueron ellas las que dijeron que no íbamos a hacer rock, que íbamos a hacer cumbia", cuenta Pila. Y eso pasó cuando nadie lo hacía fuera de las villas. Menos mujeres. 
La escena actual, entonces, tiene la particularidad de que las mujeres son las protagonistas, el mensaje y la voz. Como no ocurre en otros géneros "ni siquiera en la cumbia villera, tampoco en el rock", ellas lideran los carteles con una idea fija: hacer bailar y hacerlo desde un lugar, el de la diversidad. En el circuito no están solas. Fueron las primeras, tal vez, pero desde hace unos años no paran de sumarse otros proyectos: Miss Bolivia, Sara Hebe, Las Taradas.
 
NOCHES CON DIAMANTES
Dos semanas después del show de Kumbia Queers, Miss Bolivia está por subir al escenario en otro boliche de Palermo. Antes, el DJ Villa Diamante está poniendo a bailar al público. En el medio de la multitud apretada se danza sin saber, medio torpe, por intuición, el ritmo pegadizo de la cumbia villera, imposible de esquivar en el cuerpo. Los círculos de gente giran entre sí, se desarman y vuelven a armarse, como un gran grupo de amigos. Dos chicas se besan un rato, se separan al escuchar la canción que empieza, se vuelven a integrar a la ronda, donde otra amiga coquetea con un extranjero, que también está con otro amigo y ese mira a otro chico que está más allá, que se hace el que no lo ve, que tss tss tss, el rayador marca el ritmo, el güiro del baile. 
En la pista de baile  la cumbia sigue sonando pero ya no la tocan melenudos con trajes de gimnasia, ahora son chicas las que mezclan ritmos, rompen fronteras y llenan fiestas. De qué se trata esta movida contracultural que hace bailar a todos en todos lados, desde Palermo hasta Europa.
  • Villa Diamante

Villa Diamante es Diego Bulacio, empezó como DJ hace diez años, cuando los clubes pasaban o cumbia o house, excluyentes entre sí. En 2006 se puso a pensar cómo internet había modificado el consumo cultural y cómo se podía traducir eso en la pista de baile. "Nadie escucha solo una cosa, somos una mezcla de intereses", dice. Ahora, con el carácter multitasking de las nuevas generaciones, parece imposible refutarle su teoría. Basta con mirar la tracklist que cada uno de nosotros lleva en el celular. Ahí, en esa inquietud de Villa Diamante, estaba el germen de lo que sacó a las clases medias de su encierro y despabiló las noches porteñas: las fiestas en clubes. 
Diamante creó junto a DJ Nim una de las fiestas más importantes para la nueva cumbia, la Zizek Club (hoy un sello discográfico con bandas como Chancha Vía Circuito o El Remolón). "Buscábamos lo contemporáneo, las cosas nuevas que se estuvieran haciendo acá. La gente venía a sorprenderse. Era, además, un laboratorio de baile, armábamos mashups en el momento según la reacción de la gente en la pista", cuenta. 
Hoy, Villa Diamante llegó hasta el Museo Nacional de Bellas Artes. Ahí, es el curador musical del ciclo Bellos Jueves, donde una vez al mes un MC hace una visita guiada rapeando o una banda de rap fusión como Fémina toca en la sala de expresionismo. 
Faltan solo unos minutos para que Miss Bolivia haga su aparición. Diamante hace sonar una base folclórica empalmada a un güiro de cumbia, a eso le sigue un gran hit internacional y, arriba, un rapeo de Sara Hebe. Se trata de "mixar", dice Villa Diamante, los bagajes culturales del público, las edades, los géneros, linkear el pasado con el presente, recibir todos los estímulos y sentidos que ofrece una canción sobre otra. Ahora la cumbia está encima de "Let's Dance" de David Bowie. 
"El público es muy abierto, porque reciben lo mismo: las Kumbia Queers, cuando tocan, hacen referencia a Black Sabbath, a Damas Gratis y al punk rock", define el DJ y, sin decirlo, también delimita a ese público: para poder seguirlas se necesita tener determinado consumo cultural, acceso a obras de arte, al cine, a movimientos artísticos históricos, internacionales, al pop pochoclero, a lo independiente, a la universidad. 
MUJER MARAVILLA
En la pista de baile  la cumbia sigue sonando pero ya no la tocan melenudos con trajes de gimnasia, ahora son chicas las que mezclan ritmos, rompen fronteras y llenan fiestas. De qué se trata esta movida contracultural que hace bailar a todos en todos lados, desde Palermo hasta Europa.

Ahora las luces se apagan, el escenario se ilumina y se escucha la voz de Miss Bolivia oculta detrás del telón. Su voz es dulce, como de nena, dice gracias por venir o algo semejante. Empieza un beat, salen los músicos y recién ahí se deja ver: vestida como una mujer maravilla del rap, muestra las piernas musculosas, sus muchos dreadlocks y el micrófono en la mano. El público grita, ella empieza el show. 
El ritmo es cumbiero, el beat les marca el paso a las bailarinas que se retuercen, se mueven como víboras mientras Paz Ferreyra -así se llama Miss Bolivia- les rapea sobre estereotipos, sexualidad, desigualdades y violencia. 
Paz creció en Córdoba, vivió en Estados Unidos y volvió a Buenos Aires para estudiar. Es psicóloga, aunque después de asistir a familiares de víctimas de Cromañón dejó todo y se puso a cantar. Empezó por el reggae y el rap, hasta que le salió la cumbia: la sentía más popular, más local. "Lo más provocador que hice en su momento fue apropiarme del ritmo y cambiarle el texto. Era hacer justicia a un estilo, porque si no, la cumbia estaba condenada a la misoginia o al machismo o a la apología", dice. 
Mientras ella canta, el público salta y levanta las manos como Pablo Lescano enseñó a hacer cuando creó la cumbia villera. Tal vez, lo más relevante sea que si bien la música es parecida, las letras están en las antípodas. Lo que la cumbia villera expuso después del 2001 fue la vida cotidiana de las villas, con los valores y las costumbres de una parte de la sociedad invisibilizada hasta ese momento. Fue la expresión de una realidad ajena a las clases medias/altas, desde la música y con el único fin de hacer bailar. Lescano, de Damas Gratis, lo dijo muchas veces: lo que le importaba era que en la villa cantaran y bailaran lo que les pasaba a ellos, sin imposiciones discursivas de afuera. "Los negros no te bailan cualquier cosa. Es muy jodido hacerlos bailar", dijo a Rolling Stone en 2001. 
Si bien las historias son diferentes con esta nueva cumbia, lo que los une es la expresión de una minoría. En la fiesta de Miss Bolivia hay una clase media que canta sobre la conciencia de género y la libertad individual de las personas, lejos de las bailarinas de bailanta pensadas como ornamento erótico. 


 
Miss Bolivia dice que ella no se pregunta qué es, pero sí es consciente del mensaje que quiere dar. "A veces no hay lugar para la poesía ni la metáfora. A veces se tiene que decir así. Siempre habrá en mí lírica militancia en derechos humanos o en la preservación de los recursos naturales, pero también hablo del amor, hablo sobre el sufrimiento que genera salir del canon capitalista de la monogamia heterosexual patriarcal. Yo hablo de esas preguntas que surgen porque salirse de ahí cuesta y yo lo pago. Pero eso tiene que ver también con la identidad de cada artista". 
Miss Bolivia le canta a una mina o a un tipo, no se sabe, hace gestos y a cada uno de sus costados hay dos chicas que hacen de sus cuerpos movimientos acrobáticos, como arañas con las cuatro extremidades tocando el piso y el culo meneándose para el cielo y, detrás de ellas, como un efecto óptico, el percusionista le pega al bombo al ritmo del güiro. Todo vale y el prejuicio no existe. 
Es sábado a la noche y entre el público se puede ver la diversidad de la que habla. Un chico de calzas metalizadas verdes, de piernas flacas como una mantis, da pequeños saltos de ansiedad. Detrás de él hay dos chicas, de la mano, con camisas escocesas y gorras con dibujos. También hay chicos del interior y extranjeros. Cabelleras verdes, fucsias, azules, platinadas. Camperas de gimnasia, de jean, de cuero, plataformas y también zapatillas de lona, rastas y hippies, pañuelos talibán y cadenitas de brillante, barba prolija y barba dejada, chicos afeitados, depilados, motoqueros. Todo eso en un solo lugar. "Alta fauna hay en mis shows", resume Paz. 
La cumbia cambió en los últimos quince años, cruzó barreras, se mezcló con gente nueva, es una expresión en la pista de baile y no parece detenerse. La diversión no caduca. Hay que ver hacia dónde van los exponentes de esta escena tan versátil y urgente como la sociedad. "El punto en común entre todos es el mensaje y el beat. Creo que geográficamente tenemos un pulso que es algo inconsciente que excede a la afición por AC/DC o Coldplay. Es algo que nos excede y nos convoca", cierra Miss Bolivia. 
AL MUNDO
Europa y la cumbia villera no parecen tener nada que ver. Sin embargo, algo pasa que las bandas se van, giran un mes, dos meses y al año siguiente repiten la experiencia, que se vuelve costumbre. 
"Saben lo que es Queer pero no saben lo que es Kumbia. Es exactamente al revés que acá", dicen -y bromean- las chicas de Kumbia Queers sobre sus giras por Europa. Internet fue el medio que les habilitó las giras. Una conexión de latinos dispuestos a hospedarlas, ofrecerles contactos, organizar fiestas, divertirse. En junio armaron las valijas y durante un mes recorrieron Alemania, Suecia, Dinamarca, Suiza, República Checa, Austria y Francia. "Avisales a tus amigos que estamos saliendo para allá", fue el post clásico después de cada recital y anuncio de la siguiente fecha. En su fanpage de Facebook está el diario de viaje más alocado: fotos, anécdotas y comentarios increíbles. "Está buenísimo ver cómo se sueltan, sin ningún prejuicio, solo van a divertirse y lo hacen con todo", dice Juana Chang, la cantante de este quinteto. 
En la pista de baile  la cumbia sigue sonando pero ya no la tocan melenudos con trajes de gimnasia, ahora son chicas las que mezclan ritmos, rompen fronteras y llenan fiestas. De qué se trata esta movida contracultural que hace bailar a todos en todos lados, desde Palermo hasta Europa.
  • Las Kumbia Queers antes de salir al escenario.

La comunidad latina en Europa es la primera que se acerca a verlas, pero es definitivo el boca en boca entre los locales, que las esperan y se saben sus letras por fonética. Cada vez que vuelven hay más "gringos", dicen. 
Son muchas las bandas que giran por Europa: hay un circuito de festivales que dan espacio a proyectos latinoamericanos. 
Pero también hay un modelo fuera del circuito, que es alquilar una camioneta, convocar a conocidos por Facebook y salir a tocar. Así empezó Kumbia Queers y así lo sigue haciendo. Miss Bolivia, con 100.000 fans en la red social empezó con algo similar: se fue a girar sin tener mucho planificado. La experiencia de los shows es tan diferente, dice, que se vuelve una motivación absoluta. "El primer lugar al que fuimos a tocar fue a Estocolmo y la gente se sabía dos o tres temas y los cantaban. Desde esa vez flashié. Hacía mucho frío, como veinte grados bajo cero, en un escenario en un sexto piso, lleno de estos gringos rubios de fiesta, todo muy raro", dice. En su calendario de shows próximo, Mis Bolivia tiene México, La Plata, Necochea, Mendoza, el 31 de octubre en Oslo (Noruega) y el 21 de noviembre en Vorterix, Buenos Aires.

Link a la nota: http://www.conexionbrando.com/1839027-las-chicas-quieren-cumbia

9 de agosto de 2015

Los Cartógrafos, el podcast

Los Cartógrafos es un podcast que hago con Rosario Bléfari y Nahuel Ugazio. Lo pueden escuchar en itunes https://itunes.apple.com/ar/podcast/los-cartografos/id1023959640?mt=2 o en soundcloud https://soundcloud.com/loscartografos

Brando - Rescatando al cóndor andino - agosto 2015

Rescatando al cóndor andino

En el zoológico porteño funciona un programa de recuperación del ave insignia del continente y sagrada para los pueblos originarios. Cómo hicieron para repoblar el cielo patagónico con pichones criados por títeres. 
Por Romina Zanellato
En la pantalla de la laptop de Luis Jácome hay un mapa satelital que muestra una parte de Río Negro y Chubut, desde el mar hasta la cordillera. Una línea blanca se empieza a mover y dibuja una suerte de estrella sobre el territorio, después hace líneas más largas, que llegan más lejos. Va hasta Chile, vuelve al punto de partida, va hasta la Costa Altántica, se mueve en sentido norte-sur y luego empieza a hacer un ping-pong entre dos puntos cercanos. El garabato es el vuelo de Alcamán, un cóndor de 9 años nacido en el Zoológico de Buenos Aires que ahora habita la Patagonia. Un transmisor satelital en su ala derecha permite a Luis, director del Programa de Preservación del Cóndor Andino, interpretar qué está haciendo y qué le está pasando a una de las cincuenta crías nacidas en el corazón de la ciudad y liberadas en las sierras de Pailemán, en Río Negro. 
Esos movimientos que hizo Alcamán los primeros meses en libertad fueron su aprendizaje de vuelo. Fue adonde el viento lo llevó, literalmente. Después de que aprendió a administrar su fuerza y a planear con los tres metros de envergadura que le dan sus alas desplegadas, fue adonde quiso. "Para él, irse hasta Chile o volver a la Costa Atlántica es algo de rutina, lo puede hacer varias veces al día", dice Luis. Pero en marzo algo cambió: su vuelo parecía un peloteo entre dos puntos y llamó la atención del equipo que dirige Luis. "La culpable es Sayhueque, otra que liberamos". La pareja de cóndores anidó, puso un huevo, y ese hijo es uno de los seis pichones que hasta entonces nacieron de padres liberados en una zona donde el cóndor se había ido. 
Cada pájaro tiene nombre, se sabe quiénes son los padres, cómo fue su evolución, cómo es su carácter y qué le interesa. 
El cóndor es un ave longeva y su estrategia de reproducción es muy lenta. La madurez sexual la alcanzan a los 10 años y, a partir de ese momento, cuando arma su pareja, pone un huevo cada dos o tres años. "Si matás un cóndor adulto, necesitamos veinte años para reponer el lugar biológico que ocupa", dice Luis. 
Alto en el cielo
El cóndor es insignia. Está en el logo de Aerolíneas Argentinas, en los escudos de Chile, Colombia, Ecuador y Bolivia. Es el ave voladora más grande del mundo. Y es sagrada para todos los pueblos originarios de América latina: es el mensajero con el cosmos. Mide 1,20 de altura, llega a los tres metros de largo cuando despliega sus alas y pesa alrededor de doce kilos en la adultez. Cuando encuentra un animal grande para alimentarse, puede llevar en el embuche del pecho hasta cuatro kilos de carne y ayunar por siete días. Si tiene ganas, puede volar trescientos kilómetros en un día a 120 kilómetros por hora a muy alta altura. 
Cuando comenzó el Programa de Preservación del Cóndor Andino en 1991, la especie estaba amenazada por varios motivos. El principal era la desinformación: los paisanos creían que el cóndor cazaba el ganado, por eso lo mataban. Después de un trabajo de concientización en las zonas que habita, el envenenamiento se convirtió en el problema más grave: los productores tiran agroquímicos a los animales cazados para matar al depredador y, en vez de lograrlo, intoxican a todos los carroñeros. 
Para revertir la situación, el Zoo creó dos frentes. Por un lado, aumentar la tasa de reproductividad mediante la incubación artificial en aislamiento humano; y por el otro, replantar la especie en las zonas que abandonó hace cien años, como la Costa Atlántica. ¿Cómo se resuelve lo primero? Con una estrategia organizada y sostenida entre muchas entidades: se creó una base de datos con los cien ejemplares en cautiverio del país y Latinoamérica, se los dividió por sexo, edad, etapa madurativa y carácter. Así, se armaron parejas reproductivas y se estableció un protocolo de acción. 
El pájaro le dedica muchos años a la cría de su pichón. Pero en cautiverio hay estrategias para engañar el ciclo natural. La reproducción artificial y la cría en aislamiento humano aceleran los procesos lentos de la naturaleza: la pareja pone un huevo, los biólogos se lo retiran para criarlo en incubadora y, como las aves creen que se rompió, al mes ponen otro. Ese segundo huevo se lo dejan a los padres y el primero se cría en aislamiento. Así se logran dos crías en un mismo momento. Al año siguiente la pareja vuelve a poner un huevo, y se repite el circuito. En el tiempo en que el ciclo natural del cóndor hubiera dado un pichón, con la reproducción artificial se obtienen cuatro crías en dos años. 
La nursery
Cuando la pareja pone el primer huevo -que puede ser en otros zoológicos y, en ese caso, el Zoo de Buenos Aires va a buscarlo con la incubadora portátil-, se lo lleva al laboratorio que está oculto entre las jaulas de los monos y los elefantes, a metros del caos de tránsito de las avenidas Sarmiento y Santa Fe. Ahí se lo mide y se lo pesa. Un huevo promedio cabe en una mano: tiene once centímetros de alto y siete de ancho, con trescientos gramos de peso. Se le hace una ovoscopia para chequear que no haya ninguna fractura y al noveno día se sabe si es fértil. Los controles se repiten todos los días durante dos meses, hasta que empieza a cascar. 
Este es el momento de mayores cuidados. Los veterinarios y biólogos rotan el huevo tres veces por día, van chequeando la posición del pichón y se preparan para asistirlo en su nacimiento. Eso ocurre el día 56. "Cuando el pichón entra en este proceso, nosotros nos venimos a dormir acá tres noches seguidas para ayudarlo y asistirlo", cuenta la bióloga Vanesa Astore, miembro del equipo que lidera Luis. 
Luego lo aíslan del contacto humano y va a la nursery, un box pequeño con vidrio espejado donde usan los títeres de látex que hizo Néstor Segade, escenógrafo del Teatro San Martín. El aislamiento es clave porque es un ave fácilmente domesticable y el objetivo es que no tome cariño con el humano, porque cuando lo liberen el riesgo de que lo maten aumenta. 
Hasta los sesenta días los mantienen a oscuras para simular el hábitat natural de la cueva. Después de esa fecha, los llevan a unas jaulas en el exterior y, poco a poco, empiezan a recibir la luz solar. Al quinto mes de nacido, el Zoo de Buenos Aires va a buscar el segundo huevo que puso esa pareja de cóndores, lo junta con el hermano y otros pichones, y así prepara una manada para liberar. 
La Costa Patagónica había sido habitada por los cóndores desde siempre, pero no quedaban rastros de ellos cuando Luis y Vanesa salieron a la ruta a buscar su lugar natural. Allí se toparon con la meseta de Somuncurá, una reserva biprovincial entre Chubut y Río Negro. Era una isla que, cuando el mar se retiró, generó endemismos únicos en el mundo. La zona es fértil y hay mucho ganado, las sierras de Pailemán tienen buena altura y están cerca del mar. Las condiciones para reinsertar la especie estaban dadas: allí hicieron su primera liberación. 
Dos profesionales que viven en el campo de manera permanente asisten y controlan los ejemplares liberados. Los conocen a la perfección: cada pájaro tiene nombre, se sabe quiénes son los padres, cómo fue su evolución, cómo es su carácter, qué le interesa. En Pailemán ya son cuarenta los cóndores liberados; seis de ellos, como Alcamán y Sayhueque, ya tuvieron crías en libertad. 
En el Zoo también hay un Centro de Rehabilitación para los cóndores que se encuentran en el campo, al lado de la ruta, en cualquier parte del país. Junto con Gendarmería, todos los Parques Nacionales, las Direcciones de Fauna y Aerolíneas Argentinas, se activa un mecanismo para trasladarlos a Buenos Aires, recuperarlos y luego liberarlos en el mismo lugar que fueron encontrados. 
Antes de las liberaciones que ocurren cada año, el equipo del Plan de Preservación del Cóndor Andino convoca a la comunidad de la zona, organizan una ceremonia mapuche con los chicos de las escuelas rurales y, entre todos, hacen el mismo pedido: que llueva. Y siempre llueve el día de la liberación.
La nota salió en la revista Brando en la edición de agosto de 2015 - Link a la nota: http://www.conexionbrando.com/1816733-rescatando-al-condor-andino

23 de julio de 2015

Inrocks - #SellosIndependientes - Concepto Cero

Concepto Cero, un punto de partida

Si el cero es un número que no tiene valor, es también un punto de partida, un concepto abstracto que permite crear algo nuevo. La pregunta que responde a esa motivación siempre se renueva para Nicolás Madoery, director del sello Concepto Cero.
El primer gesto apareció en 2009, cuando dos amigos que tenían proyectos musicales propios coincidieron para crear una plataforma en la que pudieran interactuar en conjunto y salir a tocar, apoyarse entre sí para tener una propuesta más fuerte. En 2011 surgió una idea, hacer un compilado en homenaje a El Eternauta. Producir ese disco –que se llamó Los Ellos, y que contó con la participación de bandas comoLa Patrulla Espacial, Mostruo!, D.I.E.T.R.I.C.H., La Perla irregular, El Perrodiablo, NormA y Shaman y los Hombres en Llamas, entre otros– les dio un ejercicio de gestión que impulsó un cambio en Concepto Cero.
A partir de ahí hubo un quiebre de profesionalización”, dice Nicolás. Esto significa que hubo cambios de roles y que tomó la posta del proyecto. Motorizó un sello discográfico y una productora mediante un colectivo de trabajo donde el engranaje funciona con un objetivo: que las cosas salgan cada vez mejor y que sean interdisciplinarias.
La imagen es importante para Concepto Cero. En cada evento, en cada disco, en cada intervención hay un trabajo de diseño, visuales, registro fotográfico, fílmico y musical. “Buscamos que cada cosa que hagamos cuente una historia”, dice.
Dentro de los artistas del catálogo de Concepto Cero están los recientemente incorporados Faauna, Sr. Tomate, Mariana Paraway, Shaman y los Pilares de la Creación, Excursiones Polares, Lucy Patané y Marina Fages, entre otros.
De la mano de Excursiones Polares llegó Ángel Del Ré, miembro de la primera banda que se sumó al proyecto y ahora co-director del sello. “Nuestra relación con los artistas está ligado a un vínculo afectivo. Queremos ser un brazo más de esa banda, facilitarles las tareas, acompañarlos en la fuerza. Tenemos que dar la talla al artista”, cuenta.
En 2014 Concepto Cero firmó acuerdos de trabajo con todos sus artistas, una especie de contrato jurídico donde se estableció los roles y las responsabilidades de cada parte. “Los músicos ceden su obra para que nosotros la representemos o la administremos, esto merece que sea puesto por escrito”, dijo Ángel.
A fines de ese año, Taringa! se comunicó con ellos porque puso en venta su firma editorial, que Concepto Cero adquirió. ¿Qué significa esto? Ahora tienen una nueva herramienta para trabajar legalmente la edición de los discos, entrar en la industria mainstream y disputar espacios desde ahí. “No vamos a ser algo que no somos. Queremos dialogar con la industria desde otra forma de trabajar: la nuestra”, define Nicolás.
Este año se editarán los discos de Faauna (producido por El Chávez), el de Shaman y Los Pilares de la Creación (en el que trabajaron con Ernesto García, productor de Natalia Lafourcade y Julieta Venegas), el de Sr. Tomate y el de Excursiones Polares, que grabaron con Manza (Valle de Muñecas).
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Concepto CeroWeb
Bandcamp

 La nota se puede ver acá http://www.losinrocks.com/musica/concepto-cero-un-punto-de-partida#.VbEYD_l_Okr

15 de julio de 2015

Inrocks - Editoriales Independientes - Tumbona, irreverencia mexicana

Un viaje a Buenos Aires en 2004 fue la inspiración para que, al volver a su DF mexicano, Luigi Amara y Verónica Gerber crearan Tumbona, una editorial autogestiva que nació para romper un circuito que veían cada vez más chico, pretencioso y poco independiente.
“Descubrimos una práctica editorial muy libre, dinámica, y pensamos que si lo hacían en la Argentina después de su gran crisis de 2001 podíamos intentarlo nosotros también en México”, cuenta Luigi. En ese momento, veían en el DF un mercado cooptado por las grandes corporaciones, con una escandalosa escasez de librerías, y a su vez eran testigos de la aparición de una ola de pequeñas editoriales, no del todo independientes.
Colección Anfibios
Ahora, celebrando una década de “resistencia creativa frente al progresivo empobrecimiento cultural del país”, como ellos califican al México actual, su editorial tiene 10 colecciones y más de 70 libros publicados. Además, funcionan como una cooperativa interdisciplinaria donde el arte, la fotografía, la traducción, el ensayo y la narrativa inclasificable dialogan con la sociedad mexicana contemporánea.
“En Tumbona siempre hubo una búsqueda política. No hay un editor, todo es horizontal, nuestra economía es distinta”, dice Verónica. Para que un libro se edite tiene que pasar por las manos y los ojos de todos los que componen Tumbona. El arte lleva una parte importante del proceso: los tiempos son lentos, pero así y todo los títulos se suceden en el tiempo con su propio ritmo.
Colección Anómalos
Invitados a la última Feria del Libro de Buenos Aires (que tuvo a la Ciudad de México como invitada de honor), Luigi, Verónica y Viviana Abenshushan presentaron el proyecto de la editorial y el inminente arribo de su colección Versus a las librerías porteñas. Esta original serie trata de ensayos “en contra” de tópicos específicos. Son libros que pretenden discutir de manera irreverente y escandalosa algunos preconceptos establecidos en la sociedad como normas irrefutables. Por ejemplo, uno de los primeros es Contra el amor de Laura Kipnis. Algunos otros ensayos son:Contra la vida activa, Contra los hijos, Contra la alegría de vivir, Contra el copyright, Contra los no fumadores.
Colección Versus
Les interesa que los libros no sean blancos fáciles, que incomoden al escritor y a quien los lee. A veces se les ocurre un tema y van detrás de un escritor que pueda llevar a cabo el proyecto, otras veces les llegan las propuestas. “La visión del ensayo gringo es muy importante para derribar el academicismo mexicano”, agrega Amara, que además de Tumbona tiene una vasta carrera como escritora, con libros publicados en Sexto Piso y Anagrama.
En cuanto a las otras colecciones, la literatura que les interesa es la que queda entre la novela y la poesía. “En la frontera se están escribiendo las cosas más arriesgadas”, cuentan. El ensayo fotográfico documental es también una zona que les interesa trabajar, así como la creación de los artistas plásticos. “El mercado hizo insignificante al libro, entonces hoy nos lo replanteamos. ¿Por qué editar en un país donde hay cien mil muertos? ¿Cuál es el rol de la literatura?”, se pregunta lúcidamente Verónica.
Si la respuesta es la resistencia, la red que buscan armar para conectar el circuito independiente mexicano con el argentino y el de otros países latinoamericanos puede ser una salida. Ellos apuestan a eso.
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Tumbona
Web
Facebook

CM - Cuenta LANIN Corre

Cuenta que alcanzó los 5 mil fans al mes de comenzar a trabajarla. Todos los posteos son con alcance orgánico. Hay experiencias de vida, emocionales, links a notas de interés y videos.







CM - Cuenta Zanellato Viajes

Campaña específica de Escapadas a Buenos Aires en Facebook. Dos posteos fueron promocionados y uno no. La cuenta tiene casi 15 mil fans. Redacción y moderación.




Posteos sin promoción con valor añadido, algunos son links o videos y otros son fotos.


Posteos clásicos de interacción. Ejemplos con posteos promocionados y con público orgánico.





8 de julio de 2015

17 de mayo de 2015

#EditorialesIndependientes para LosInrocks: Iván Rosado

Iván Rosado, desde Rosario con amor

Ana Wandzik y Maxi Masuelli se inventaron un álter ego para combinar y editar su pasión por el arte y la literatura.

Por Romina Zanellato

Iván Rosado no existe. No es un hombre real, es uno imaginario que crearon Ana Wandzik y Maxi Masuelli para nombrar su editorial. Entonces, ¿quién es el imaginario Iván Rosado? De nombre ruso, de estética tropical, de arraigo rosarino, lo que se sabe es que es joven, histriónico, artista y poeta.
Ana y Maxi comenzaron a trabajar en 2012 con la idea de publicar obras que combinen las artes visuales y la literatura, y a la vez las producciones contemporáneas con las tradicionales, dispuestos a no dejarlas en el olvido. “Básicamente: constituir un sello de arte y literatura argentina, con cruces entre materias, tiempos, y contextos de producción”, conceptualizan a la distancia desde Rosario, ciudad en la que ambos viven.

“Llevar una editorial por nosotros mismos implica desenvolvernos en tareas que nos satisfacen mucho como leer, seleccionar, disponer en ramas, pensar una tapa, dibujar una letra, hablar con el imprentero, distribuir el libro y, fundamentalmente, entablar relaciones enérgicas con los autores.”


Para eso, crearon a este hombre/editorial que se convirtió en la excusa y en la razón perfecta para apoderarse de los materiales que circulaban alrededor de ellos y darles forma de libro. “Pensábamos –y lo seguimos haciendo— que llevar una editorial por nosotros mismos implica desenvolvernos en tareas que nos satisfacen mucho como leer, seleccionar, disponer en ramas, pensar una tapa, dibujar una letra, hablar con el imprentero, distribuir el libro y, fundamentalmente, entablar relaciones enérgicas con los autores”, dicen.
Ese proceso está encausado en tres colecciones (o series) que ellos definen como:Colección Brillo de Poesía JovenSelecciones Iván Rosado y Maravillosa Energía Universal. La fuerza de la editorial está en la poesía y en la arriesgada apuesta de editar primeros libros de autores súper jóvenes, además de la impronta del diseño y el carácter visual que los define. “Hacemos las tapas escaneando y recortando hologramas chinos, esas láminas que se consiguen en los comercios. El resultado es un colorido muy vital, muy arriba y muy primer libro”, cuentan Ana y Maxi.
En Selecciones Iván Rosado ensayan un concepto que definen como “Bajo Litoral Expandido”, es decir, editan obras y autores que se sustentan (y se dejan afectar) por las ciudades alrededor del cauce del Paraná. En la colección hay poesía pero también novelas, cuentos y próximamente correspondencias. Llevan publicados dieciséis títulos, con cinco en preparación. En el caso de Maravillosa Energía Universal, lo que se editan son textos que provienen de las artes plásticas. Cuentan con ensayos, conferencias y diarios de artistas.
Iván Rosado
Rosario, Santa Fe, Paraná, Buenos Aires y, cruzando el puente, Uruguay, son los terrenos de interés de Iván Rosado, “aunque sin ser localistas”, aclaran. Rastrear el arte del litoral, publicar la obra rosarina, exponer lo que se hace sobre el río, es lo que más los motiva. “Más que representar o difundir, pensamos en sorprender, emocionar, dar en el clavo con un material simbólico que sea necesario para ese momento”.
En el catálogo de Iván Rosado se encuentra la obra de Agustín GonzálezJulia EnriquezDaiana HendersonMilton LópezFrancisco GandolfoFrancisco Garamona y Vicente GrondonaBeatriz VallejosJuan LaxaguebordePauline Fondevila y Santiago Venturini, entre otros. Nombres que conforman un mapa inestable de estéticas, y que cruzan distintas generaciones. “Lo que se llama criterio de selección nosotros lo pensamos más como un motor de búsqueda personal y editorial. No sentimos que estamos sentados eligiendo qué va y qué no, sino que estamos todo el tiempo buscando elementos que ingresen empáticamente a esa nube que llamamos catálogo, y cuanto más encontrás más ramas se abren”, afirman.

“Más que representar o difundir, pensamos en sorprender, emocionar, dar en el clavo con un material simbólico que sea necesario para ese momento.”


La personalidad de Iván Rosado tal vez esté atravesada por el hecho de que sus editores provienen del mundo de la plástica y no de las letras. “Con la literatura nos tomamos los permisos necesarios para actuar sin rótulos ni títulos, ni géneros excluyentes”, dicen. El resultado es un experimento visual brillante, artesanal, juguetón, divertido y grupal: “Estábamos ansiosos por darle un formato físico a materiales que iban acercándose a nosotros o viceversa; también porque una editorial es quizás un posibilitador para plantear una propuesta estética”.
Sus libros se consiguen en distintas librerías del país, y en la suya propia, el Club Editorial Río Paraná, en una bella galería de Rosario, centro de operaciones y de cruces varios.

28 de abril de 2015

Nuevo proyecto: Los Cartógrafos

Entrevista a nosotros mismos



¿Qué es Los Cartógrafos?
Los Cartógrafos es un podcast. 
¿Qué es un podcast?
Un podcast es una pieza sonora colgada en internet.
¿Sobre qué será el podcast?
El podcast será un experimento que se nos ocurrió un día tomando mates los tres, dándole vueltas a unas ideas. Queríamos hacer algo que mezcle el cine, la música y la literatura. Queríamos algo que demuestre (como un telón abriéndose) lo que ocurre en el país, la producción artística que está ahí afuera (adentro) de nosotros mismos. 
¿Cómo será cada episodio?
Será un trinomio compuesto por tres artes al servicio de la creación.
¿Cada cuánto lo van a colgar?
Será una publicación cada 15 días a partir de… MI TE RIO.
Para saber más: http://loscartografos.tumblr.com/

Crónica para @BlogAlaska - Expedición antártica: Islas Malvinas

Expedición antártica: Islas Malvinas

Terminé de rendir mi último final y mi mamá me dijo: ¿Querés venir conmigo a un crucero al fin del mundo? Le dije que sí. El regalo más hermoso que me hicieron salía del puerto de Buenos Aires, tocaba tierra en Montevideo al día siguiente, y tenía dos días de navegación para llegar al punto más importante de la travesía: las Islas Malvinas.

Todo era muy extraño arriba del barco. Mi vieja es fanática de los cruceros y yo ya había viajado en uno o en dos, pero este era diferente a los que había conocido. El barco tenía una magnitud enorme, como un edificio acostado con un laberinto de lujo por adentro. Los turistas no tenían ánimo de reviente y carnaval carioca, eran señores mayores, nórdicos en su mayoría, muy finos y elegantes. Nosotras habíamos pescado una promoción de la línea Princess Cruises para atraer viajeros sudamericanos y parecíamos eso: sudacas de safari por nuestro mar. No importaba, la experiencia valía la pena.

Montevideo me impactó. Su personalidad, detenida en los ’80 me daba la sensación de estar en un set de filmación todo el tiempo. Era una cinta en cámara lenta que pasan en el canal Volver, todos los colores eran pasteles, a pesar del sol vertical sobre nosotras. La rambla infinita hacia el mar, el final de todo lo bonaerense. Tan cerca, tan diferente.

Navegar dos días y dos noches es agotador. El piso se mueve, lo que comés se revuelve, lo inmenso del barco se empequeñece hasta llegar al ridículo cada vez que vas a proa y mirás el horizonte estático, siempre en el mismo lugar. ¿Estamos yendo de verdad hacia un pedazo de tierra o es todo un holograma? ¿Nos movemos o estamos quietos? Hay una estela de agua que confirma lo primero, hay un entorno que confirma lo segundo.

Lo peor es la mente. Uno nunca tiene tanto tiempo para pensar como en altamar. Me había llevado dos libros, una novela que no recuerdo y Siddharta, de Hermann Hesse, acorde a mi tierna juventud. También me llevé un diario íntimo que ahora no sé dónde está, y una cámara con fotos que perdí. Desde Montevideo a las Islas Malvinas no sólo se desciende en el mapa, también en temperatura. Pasamos del verano rioplatense al invierno antártico. También pasó algo en el alma, en el interior. Ojalá hubiera tenido más años para poder entenderlo, ahora lo comprendo mejor con la distancia, aún joven, aún romántica.

Mi mamá no pudo dormir la noche anterior. Habíamos hecho un plan: el barco anclaba a las 6 am y la primera barca descendía a las 7 am. Pusimos el despertador a las 6.30 para desayunar y bajar rápido. Habíamos averiguado con el único latinoamericano de la tripulación, un mozo uruguayo, que había sólo 10 taxis en la isla que nos podían llevar al cementerio de nuestros soldados.

El crucero ancló en una bahía frente al Puerto Argentino (o Standley) y unos barquitos más pequeños nos llevaban hasta el muelle del pueblo. El diminutivo sólo es a comparación porque en esas barcas entran 100 personas. Mientras nos acercábamos, el viento de mar nos abofeteó la cara. Estábamos en el más crudo invierno que conocí, en un 16 de febrero de 2007.

Lo que se veía mientras el bote se movía y se acercaba era un pueblo pequeño, de cuatro o cinco manzanas, con casas de ladrillo a la vista y techos de colores rojos, azules o verdes, y un cartel inmenso, apoyado sobre la tierra, que decía WELCOME TO THE FALKLAND ISLANDS. Se nos helaba la sangre.

Mi hermana era muy chica en ese momento y fue arduo levantarla tan de madrugada. Estábamos en tierra a las 7.30 am y no quedaba ni la sombra de un taxi disponible. De los 3.000 pasajeros que habían en ese barco, más los 1.500 tripulantes, con que 50 bajaran antes que nosotros, estábamos sonadas. Y así fue. El puñado de argentinos había hecho el mismo plan que nosotros y nos ganaron de mano.

No nos quedó otra que pasear por el pueblo. El viento venía directo desde uno no sabe dónde, porque no hay nada alrededor, y en la mente nunca se va la imagen del punto al lado del otro punto y todo el mar alrededor. Estábamos en una isla, muy cerca de la Antártida.

Guantes, bufanda, campera, botas y la camiseta de Argentina abajo: salimos a pasear. Recorrimos rápidamente esas pocas cuadras de pueblo con una roca dura e indigerible en nuestras panzas. Las casas eran inglesas, la gente hablaba en inglés, no había vestigios de argentinismos: era territorio extranjero.

Al final de la rambla de la bahía, que se llamaba Thatcher Drive, había bastante gente sacándose fotos en un monumento. Fuimos a ver de qué se trataba y decía: “In memory of those who liberated us” y un listado de nombres ingleses alrededor del mausoleo. La piedra se fosilizaba en nuestra panza. En frente, en la escasa entrada de agua, un barco abandonado hundía el pasado y lo congelaba frente a todos.

Volvimos al puerto y entramos a Turismo. Ahí nos contaron –en inglés- que había un tour pronto a la pingüinera que estaba del otro lado de la isla. Decidimos ir. Recorrimos la estepa por una hora en un mini colectivo junto a otros viejos anglosajones y llegamos a una playa de arenas blancas y cientos de pingüinos. El espectáculo natural era impresionante. Las nubes parecían erupcionar una detrás de la otra, salidas de un cuadro apocalíptico. Los pingüinos caminaban por todos lados, con ese andar tan chistoso a los Chaplin, el ingrediente ridículo a una situación fuera de serie, fuera de vida.

Nos alejamos de la playa principal por un circuito bien delimitado para el turista para ver otros sectores de la pingüinera. En la estepa habían caños oxidados y cosas metálicas que no sabíamos qué eran, hasta que un cartel nos señaló –en inglés- que no saliéramos del camino porque podían quedar minas activadas de la guerra con Argentina en 1983. Un refugio de cemento con un cañón apuntando hacia el mar fue lo que necesitamos para volver, adoloridas y en silencio, hacia el micro, hacia el barquito, hacia el crucero. El resto de las horas que quedaban en tierra las dedicamos a tomar el té y mirar, bien a lo lejos, algo que todavía no logro divisar bien qué es.

“Poco a poco fue floreciendo y durando en Siddhartha la idea, la noción de lo que realmente era la sabiduría, el objetivo final de su larga búsqueda. No era otra cosa que una disponibilidad del alma (…)”.

Texto: Romina Zanellato — @romizanellato

Link a la nota: https://medium.com/@BlogAlaska/expedici%C3%B3n-ant%C3%A1rtica-islas-malvinas-71c821200765

LosInrocks - #SellosIndependientes: Lofi Records y BYM Recodrs


“¿Para qué pagar por hacer algo que podemos hacer nosotros?”. Con esa pregunta autogestiva nació Lo-fi Records, sello cordobés que prefirió grabar a su primera banda, Ultrasuave, de manera casera y no pagar más un estudio de grabación. “A partir de ese entonces, y aún ahora, el objetivo es editar música casi a como dé lugar, pero sobre todo con convicción”, explica el director Caleb Martínez.
Lo-Fi Records cuenta con un catálogo de bandas experimentales comprometidas con la honestidad del formato canción, de sonidos que se enmarcan en estilos como dream pop, shoegaze y kraut rock. En el sello se pueden escuchar los discos deFonez, Ultrasuave, Tres D, Martínez, Clochard, Blasto Fluss y MCTP. Además, ya editaron cinco compilados con bandas  propias y de sellos amigos como Vagina Records o Volante Records.
El origen de Lo-fi Records se remonta al año 95, cuando los tres Ultrasuave entraron al estudio, pagaron y se fueron con la decisión de no hacerlo más de esa forma. “Fueron a grabar uno de sus primeros cassettes a un estudio profesional y ahí se dieron cuenta de que no estaban ni cerca del sonido que buscaban”, cuenta Caleb, quien heredó el sello a medida que los chicos de la banda fueron creciendo en edad y enfocándose cada vez más en grabar.
Caleb recuerda que uno de los Ultrasuave dijo algo que marcó el futuro del sello, toda una declaración de principios: “Estábamos tan convencidos de lo que hacíamos que si venían los de Creation Records o Sub Pop a ofrecernos algo les íbamos a decir que no”. A partir de ahí, cada banda que se sumó a Lo-fi y que grabó bajo su sello fue con la convicción de hacer las cosas de una manera personal y única.
Ultrasuave fue la primera banda del catálogo; después se recaudó dinero para editarBlasto Fluss  (“Un EP lleno de máquinas, ruidos y cosas que poco tenían que ver con el primer disco del sello”), y luego se fue dando una selección natural de bandas que se iban acercando y que tenían un sonido que dialogaba con el catálogo. “Nos interesa esa cuestión del verdadero espíritu independiente que poco y nada tiene que ver con esa triste y agotada etiqueta llamada Indie”, sostiene Caleb. Y luego, sentencia que en las bandas de Lo-fi Records “hay una honestidad que no he visto en casi ninguna de las otras bandas de Córdoba, que están más preocupados por detalles profesionales, olvidándose que al final solo te quedan las canciones, y eso es lo que más importa”.
Los discos de Lo-fi Records se editan de manera física en CD y digital, se consiguen en ferias independientes, algunas tiendas y en su bandcamp, donde se puede escuchar todo el catálogo.

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Skype emula el tono de llamada y envía una conexión trasandina que recibe Juan Pablo Rodríguez desde Santiago de Chile. “Muy bien acá, llegó el otoño y refrescó, muy puntual”, dice uno de los cuatro miembros del sello BYM Records, en sintonía meteorológica perfecta de un lado y del otro de la cordillera.
BYM Records es una máquina compuesta por pequeñas piezas artesanales, puestas una por una con amor, dedicación y una fuerte convicción personal que arman un engranaje de música psicodélica, rock, punk y garage que llegó a todo el mundo.
Somos pocos y, como hacemos las cosas de acuerdo a lo que pensamos, a veces el crecimiento es lento pero sostenido”, dice Juan Pablo, integrante de la bandaFÖLLAKZOID, una de las pioneras del sello.
La historia de BYM se remonta a 2007, cuando los integrantes de cinco bandas se conocieron en el único bar que pasaba la música que ellos escuchaban y hacían. Con el objetivo de ahorrar energía en un trabajo grupal y poder impulsarse mejor entre todos nació BYM Records, como un colectivo de bandas. Las primeras ediciones deVuélvete loca y FÖLLAKZOID salieron en 2009 y de a poco se fueron sumando más músicos que compartían una visión: “Creemos en que hay que salir a la calle, dejar un rato la computadora; creemos en el DIY pero a lo grande”.
La marca del sello parece ser la convicción y la perseverancia en el objetivo compartido. No hay atajos posibles. Hay una única forma de lograr la “internacionalidad” que quieren: con trabajo.
Todo partió como un inconformismo de las cosas que se hacían en Chile. Nuestro primer objetivo fue llamar la atención dentro del país, darle cabida a una escena que no tenía representación en ningún lugar, no nos trataban bien, no había espacio. Y luego vino el objetivo de que todo el mundo conozca la verdad que hay en uno y en su país. Uno tiene la confianza de que lo que está haciendo es lo correcto; ahora queremos internacionalizar el sello lo más posible. Creemos que lo estamos logrando, si es que no  lo estamos haciendo ya”, cuenta Juan Pablo.
En Chile reina el pop en la escena independiente y se los conoce en el extranjero por artistas como Javiera Mena, Gepe, etc. Pero BYM quieren hacer las cosas diferente, no dejarse llevar por lo que denominan relaciones laborales perversas. “Nosotros no pretendemos llegar a la prensa para vender algo porque consideramos que la música no es un producto, no es algo que se tenga que vender. La música está ahí, si la querés encontrar la vas a buscar. Queremos dar a conocer lo que estamos haciendo, pero desde la honestidad del rock, de hacer lo que uno sabe y ama hacer. Nuestra parte es poner la música ahí, al alcance. Salir a venderla es antinatural”, dice.
Sin embargo, cada vez tienen más repercusión en los Estados Unidos y en Europa, donde Juan Pablo ve que algunos periodistas se acercan y se comunican con ellos interesados en el contenido, en la música.
El catálogo de BYM tiene bandas que le escapan a la clasificación fácil. Entre ellas está la argentina Nairobi y la chilena The Ganjas, que vino a Buenos Aires en varias oportunidades. “Lo ideal es escuchar algo que nunca escuché antes en mi vida –cosa que no suele ocurrir. Después buscamos que las bandas tengan un sonido particular, que no caigan en lugares comunes; que sean atrevidos, mantengan la concordancia con el sello, una forma de tocar particular, que haya un riesgo en la propuesta”.
Algo que ayudó a la internacionalización es una decisión que tomó Nes, el ingeniero del sonido del sello, que a partir de 2010-2011 quiso hacer todos los discos en vinilo, antes del boom que se dio del formato en el mundo. Para eso importó una máquina a Chile y empezaron a hacerlos ahí.
Tanto en los Estados Unidos, Europa o en Chile funciona igual. Nosotros vamos y tocamos, la gente se acerca porque sabe que tenemos un sello, se interesa por la música y nos pide trabajar juntos en pequeñas escalas, después va creciendo poco a poco. Es como ir a llevar tus discos a una disquería de la ciudad, pero se lo mandamos a un agente de otro país. Es eso pero en una escala mundial”, concluye.
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