2 de diciembre de 2012

Las Coloradas, abandono de una tierra adversa

El río Catan Lil y, al fondo, el pueblo Las Coloradas.
Las Coloradas > El departamento Catán Lil es manso y apacible en apariencia. Es el que menor población tiene, el que más densidad rural posee y es el que protagoniza los cambios demográficos más notables en la provincia.
Es el desierto y es la sequía. Sólo hay una ciudad, Las Coloradas, con menos de mil habitantes. El ritmo de vida es tranquilo, las distancias son enormes, el paisaje infinito. El lugar es de una hermosura incalculable y también de una violencia imposible de ocultar.
Su belleza proviene de la simpleza de la gente, del caudaloso río Catán Lil, de los riscos de su precordillera, de la enorme cantidad de tierra. La opresión tal vez esté relacionada exactamente a todo lo anterior. Un pueblo chico, un río inaccesible, grandes campos cercados, sequía.
Su población no está quieta. Hay esperanza, hay deseos de cambio. Los jóvenes se van a estudiar afuera. Algunos vuelven, otros no. Quieren progresar. Y el futuro está ligado a un puesto laboral y a una formación técnica, que no siempre encuentran allí.
Los cambios que atraviesa Catán Lil se manifiestan en los censos nacionales de 2001 y 2010. Allí se muestra que es el único departamento que decrece en la provincia. Tiene un 12,7% menos de población entre un censo y el otro. Son 300 personas las que se fueron en diez años. ¿Por qué? ¿A dónde?
Al llegar a Las Coloradas, que está emplazado en un valle al pie de la precordillera y del majestuoso río Catán Lil, lo primero que se ve es la arbolada de tonos rojizos, el orden en las calles limpias, la gente joven que se mueve.
Hace un año esa misma gente fue la que logró destituir a un intendente del cual desconfiaban y, después de tener el municipio intervenido durante unos meses, el 10 de diciembre votaron a uno de esos jóvenes, Lucrecio Varela, el mecánico del pueblo.
"El que vive en Las Coloradas es porque le gusta", dice convencido. Es la única población del departamento con red eléctrica. Tiene graves problemas de agua que se estarían por solucionar pronto gracias a un convenio que hizo con la Provincia para mejorar el sistema de bombeo. Tampoco tienen gas, todos se calefaccionan a leña. El intendente dice que la clave es golpear las puertas en Neuquén capital y trabajar con los que prestan atención y voluntad.
Él es uno de los nacidos que se fue y volvió para quedarse hace 12 años. Hoy tiene 44 e intenta impulsar el pueblo. El problema más grande que tiene es la falta de fuentes de trabajo que no dependan del municipio, casi no hay emprendimientos privados.

Tierra seca
En Catán Lil hay ocho comunidades mapuches que viven en la estepa. Sufren en la sequía. No llueve lo suficiente hace años. No existen más los cursos naturales de agua que antes había. Encima, la ceniza. El ganado se les muere. Se empobrecen.

Se van

En Las Coloradas hay una fundación llamada Hue Che que funciona hace 28 años dando alojamiento a 35 chicos de las zonas rurales. Tienen convenio con el CPEM 75 para que cursen el secundario de mañana y por la tarde asisten a los talleres de oficio que se dictan en la fundación: soldadura, electricidad, carpintería, recursos legales de la organización, informática, interculturalidad, educación básica y otros cursos cortos de chacinado, esquila, cuero, etc.
Uno de los directores de la fundación, Bonifacio Enrique, explica que los chicos se van de la zona rural a Las Coloradas a capacitarse y que son pocos los que vuelven a la comunidad. "Los padres apuestan a una pequeña la producción ganadera pero no hacia los hijos. Los padres también incentivan para que ellos se vayan", explica Enrique.
Paola Sandoval, también directora de Hue Che, dice que las aguadas están desapareciendo en las comunidades por la sequía y que la producción ganadera se muere, ya no pueden subsistir las familias con ese ingreso entonces los jóvenes quieren buscar otra cosa, trabajos más técnicos. "Lo agrícola se dejó de lado en los jóvenes, hay un rechazo", coinciden.
Lo que más preocupa a algunas comunidades, que cada año pierden más cantidad de jóvenes, es la pérdida de la identidad mapuche.


Migración

El cura del pueblo, Martín Gottle, un alemán que vive en Las Coloradas hace más de dos décadas, mira las montañas desde su ventana. Le preocupa la autoestima del pueblo, que los habitantes se olviden de su fuerza y de la riqueza que los rodea.
Toma mate y habla de su huerta. El frío no echó a perder su lechuga. Le dedicó mucho esfuerzo a cultivar su trozo de tierra. "Si se riega lo suficiente acá brota cualquier cosa", dice. Y ahí está el quid de la cuestión, el agua.
Durante tres días a la semana el padre circula por las comunidades de la zona rural y observa que la faltante de agua es la causa del empobrecimiento. Que el nivel bajo de producción obliga a los jóvenes a buscar nuevos horizontes.
"Antes era normal ver familias muy numerosas, de 7 u 8 hijos. El decrecimiento acá no es por falta de hijos. Hoy cuando uno va a verlos, de esas familias sólo quedan los padres porque los hijos emigran en busca de trabajo", describe.
También es cultural para él, porque una vez que emigraron les resulta difícil volver porque se acostumbran a la red eléctrica, a la televisión, a internet, al celular que en Las Coloradas no se puede tener de la misma manera.

Al municipio o a la capital
Las Coloradas está a 120 km de Zapala por la Ruta Nacional 40 y la Provincial 24 hacia el sur. Si bien tiene dos buenas conexiones, está escondido en el valle. Para llegar al pueblo hay que querer encontrarlo. El río está cercado por un campo privado durante muchos kilómetros a la par de la ruta provincial.
El valle se plantea con enorme soberbia ante los ojos del viajero. La inmensidad es incalculable. Miles de kilómetros de desierto y montes. A la orilla del río unas pocas casas antes de que se inicie la precordillera.
En ese pueblo que no conoce el asfalto, caminan abrazadas tres adolescentes que luchan contra el viento helado. Gimena y Carla tienen 14 años, Daniela 17, van todas a segundo año de la secundaria. "Yo me quiero ir lejos, como todos", dice Gimena. "Todos planifican irse a Neuquén a estudiar y son pocos los que vuelven después".
Carla y Daniela tienen sus hermanos estudiando en otras ciudades, Zapala y Cutral Co fueron las elegidas. Se van porque no hay trabajo, que si no consiguen entrar al municipio no hay más nada que hacer.
El intendente Lucrecio Varela comentó que al asumir había mucha gente con diferentes planes y no contraprestaban. Eso cambió, les pidió que por lo menos limpien el pueblo. Tiene casi 100 personas en planta permanente y 200 contratados.
"La masa salarial se lleva casi todos los recursos del municipio", afirma. Varela dice que el pueblo no decrece, que es la gente de las zonas rurales las que se van en busca de trabajo en las petroleras o en cualquier empresa productiva.
En el hospital, cebando mates y mirando por la ventana está Alicia Pintos, enfermera hace 34 años. "Tengo más historia que este edificio", bromea. Su historia se repite entre las madres de la zona. Tiene dos hijos, los dos están en Neuquén capital. Uno estudia enfermería y está por terminar, tal vez se vuelva a trabajar junto con su madre, porque siempre hacen falta enfermeros en esas zonas.
En cambio, el otro está buscando trabajo en la ciudad y no pretende volver. "Quiero lo mejor para ellos pero me gustaría que volvieran. Tal vez uno lo haga, yo creo que sí", dice esperanzada.

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La historia de Cielito, la pichona cóndor que fue liberada


 Luis abrió la puerta de la jaula. Cielito apoyó una garra y luego la otra. Caminó dos o tres pasos, pareció mirar la cornisa, se detuvo. El centenar de personas que estaba alrededor suyo en el anfiteatro, sobre la Ruta Nacional 237, mantuvo la respiración un segundo. Corría una brisa fría desde las montañas. Abrió sus dos enormes alas y en un segundo se fue. Sobre el suelo neuquino, las personas reían, aplaudían, lloraban de emoción: un cóndor más fue devuelto a su hábitat natural.
Se trata de una pichona de cóndor que una familia de puesteros encontró débil e intoxicada en agosto de 2011 en la misma zona donde ayer se liberó, 40 kilómetros antes de Bariloche, del lado neuquino.
Con una emotiva ceremonia mapuche, María Eva Cayu pidió por la buena salud del pájaro, deseó que tenga buen vuelo, que encuentre alimento y a su familia. Cantó su oración con el kultrum y explicó: “El cóndor es el pájaro que más alto vuela, es que el lleva el mensaje a futá chao (dios). Cuando un cóndor vuela, el pueblo mapuche se pone de pie. Los invito a que tengan un solo pensamiento cuando eleve sus alas: el del bien”.
Cuando Cielito levantó vuelo, ella lloraba y alzaba sus manos. A su alrededor, todo el equipo del Proyecto de Conservación del Cóndor Andino del Zoo de Buenos Aires, la Delegación Regional Patagonia de Parques Naturales y el equipo del Programa Binacional se abrazaban y lagrimeaban. La emoción contagió a los niños de una escuela de Colonia Suiza que fueron a presenciar la liberación y varios partícipes del rescate del pájaro. Cuando se perdió en el horizonte de las montañas, el aplauso fue unánime.
Antes de eso, Luis Jacome, director del proyecto en el Zoo porteño organizó un semicírculo de cara al sol y comenzó su relato: “Todo empezó el invierno pasado cuando me llamó Hernán Pastore de Parques Nacionales para contarme que una familia había rescatado a un cóndor durante una tormenta de nieve. Era peligroso ir al rescate del pájaro pero él dijo que su vida estaba puesta al servicio de la vida”.
Tímidas dentro del círculo estaban Matilde y Pirén Chañapé, la familia que encontró a Cielito en un refugio entre unas rocas hace más de un año. Fueron ellas quienes vieron que el animal estaba enfermo y se lo llevaron hasta su casa, ubicada detrás de uno de los cerros frente al anfiteatro. Lo tuvieron dos semanas en una habitación hasta que dieron aviso a Parques Nacionales, Hernán lo fue a buscar con su equipo y se llevó al cóndor hasta el Zoo de Buenos Aires para su recuperación.
“La bautizamos Cielito porque desde el cielo llegó”, dice Matilde y sonríe. “Siempre estuve atenta para ver qué pasaba con ella, yo quería que estuviera libre. Escuché por la radio que hoy –por ayer– la liberaban y nos despertamos a las 5 para llegar acá a las 9.30, vinimos caminando”, comenta. La joven Pirén cuenta que cuando la encontraron parecía que el ave no comía hace mucho, le dieron una laucha muerta y después lo que les sobraba: “Cuando chillaba sabíamos que tenía hambre”.

Familia
“Esto es creer o reventar, cuando se libera un cóndor, muchos otros lo vienen a buscar”, dice Silvia Peralta, una de las participantes del Proyecto de Conservación, y señala al cielo. Ahí, entre las nubes, otro cóndor sobrevuela el anfiteatro en búsqueda de Cielito.
Se comunican a través de un chirrido que el oído humano no siempre capta, se entienden a cientos de kilómetros de distancia. Cuando Cielito se intoxicó, sus padres sobrevolaron la cueva en la que se refugió durante meses. Cuando Matilde se la llevó a su casa, ellos también fueron hasta allá a sobrevolar la casa, lo hicieron hasta mucho tiempo después de que se llevaran al bicho de ahí.

Hernán, el guardaparque que la fue a rescatar a lo de Matilde durante esa tormenta de nieve, explicó que muchos cóndores se intoxican cuando comen algún animal muerto por balas de plomo. “Existe la creencia en el campo de que ellos son cazadores pero es equivocada, son pájaros carroñeros, sólo comen animales muertos. Si alguno de éstos tiene una bala de plomo en su cuerpo, el ave se intoxica y se muere. Cuando vi a Cielito por primera vez estaba muy débil, se dejaba agarrar, era evidente que tenía eso”, relató.
La posibilidad de que encuentre a su familia rápido esperanzó a todos. Hernán comentó que los cóndores duermen juntos, que él vio dormideros de hasta 70 aves, y levantó el dedo y señaló las rocas que están del otro lado del río Limay: “Eso blanco que hay entre las grietas de las piedras, eso es una cueva de cóndores”.
Luis agregó, orgulloso, la vida que Cielito tiene por delante. Al ser un pájaro de sólo 3 años, le quedan al menos 60 por delante. “Ya son 123 las liberaciones que hicimos en los últimos 20 años a lo largo del país”, contó. El miércoles nació en cautiverio la primera pichona de la temporada. A principios de noviembre liberaron a cuatro ejemplares en las Sierras de Paileman, al sur de Río Negro. “Uno mete la vida en esto”, reflexiona Luis, sereno ante la montaña.
Las dos alas donde se basa el Proyecto de Conservación de Cóndor que lidera son la parte científica para sanar a los animales y la cosmovisión mapuche, “ojalá todos pudieran volver a conectarse con la naturaleza, entender que todos tenemos un lugar que hay que respetar”, concluyó.

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La última clase de la escuela 19 de Vilú Mallín

La segunda escuela construida en la provincia, que supo tener cientos de alumnos, cerrará en febrero. Adonai y Fabián son los últimos dos, y el paraje se queda sin niños.


Adonai. Foto: Fabián Ceballos

Vilú Mallín < El dictado comienza con un "paralelo, dos puntos", y ahí la maestra hizo la salvedad: "Adonai, vos vas a aprender sobre el mundo y Fabián sobre América". Los alumnos de la segunda escuela creada en la provincia, la Nº 19, bajan la cabeza y se preparan para escribir lo que Olga les dicta.
"El paralelo es la línea imaginaria que divide en dos partes la tierra. El Ecuador separa el hemisferio sur del norte. Recuerden que hemisferio va con hache", dice, y Fabián busca la goma de inmediato para borrar esa palabra y volverla a escribir.
Adonai Troncoso y Fabián Cuevas son los únicos dos alumnos de la escuela que hace poco más de 15 años tenía un centenar de chicos en sus aulas. Uno va a séptimo grado y el otro a sexto. Como están solos, estudian en la misma clase, que se ve grande y espaciosa. Olga Adad es la directora y la única maestra.
La escuela está en Vilú Mallín y se creó en 1895, cuando la zona era territorio nacional y los límites entre Chile y Argentina no estaban tan claros entre los pobladores. Siempre fue una zona rural, pero en la última década muchas familias abandonaron la actividad y se fueron.
La sequía, el avance de terratenientes en los campos, la poca productividad ganadera y la falta de secundarios impulsaron el éxodo. La escuela cerrará en febrero de 2013 por falta de alumnos, y el pueblo se quedará sin niños.
El paraje está en el norte neuquino, a orillas del río Trocomán, clave en la historia de esta escuela. La población más cercana es El Cholar, a 12 kilómetros, y Chos Malal, a 60 de ripio. Ahora lo habitan alrededor de 50 familias, ninguna tiene jóvenes.
A pesar de que su ciclo lectivo termina en mayo, en febrero es el fin. Esa es la fecha elegida para que la escuela cierre sus puertas por falta de alumnos. Los últimos dos se mudarán a El Cholar, como lo hicieron tantas otras familias para que sus hijos puedan seguir estudiando. Hay una sola beba de 2 años que también se irá cuando cierre la escuela; es la hija de la cocinera. La única esperanza es que el Consejo Provincial de Educación (CPE) instale en su edificio una planta de campamento.

Cotidianidad
Del otro lado de la ventana hay un árbol de copa grande, unos chivitos comen pasto un poco más atrás y la Cordillera del Viento en el horizonte. Por la puerta del grado se cuela el aroma del guiso que cocinan Herminia y Magdalena Castillo.
Afuera están los dos chicos en la clase de educación física. Nicolás Gatica los hace elongar y luego les da unos ejercicios de manejo de pelota con los pies. Detrás de ellos se ve el majestuoso paisaje. Después de media hora de entrenamiento llega el juego. Se suma el auxiliar Julián Cuevas, tío de Fabián, para armar el mínimo necesario para hacer dos equipos. Ponen la red baja en el patio interminable de la escuela y comienza el fútbol-tenis, única opción cuando sólo son cuatro personas.
"Esta es una infancia sana. Ellos son dos chicos muy sanos. Espero que no les cueste la adaptación el año que viene a un grado con veintipico de compañeros. Generalmente los bochan en primer año porque les cuesta la mudanza, el pueblo tan grande, el cambio", cuenta Nicolás, que es oriundo de El Cholar y va todos los miércoles hasta Vilú Mallín a darles gimnasia.
Antes de volver a entrar al aula, Adonai se sienta en la base del mástil de la bandera neuquina para atarse los cordones de las zapatillas. Está entusiasmado con la mudanza a El Cholar porque ahí hay mucha gente conocida, chicos que pasaron por la escuela. No sabe qué quiere ser cuando sea grande, ni a dónde quiere vivir. Su plan inmediato es ir a buscar huevos de tero por el campo con Fabián, cuando salgan de la escuela. "Lo divertido es encontrarlos", dice. Es tímido. Mantiene la mirada a los ojos sólo cuando habla, después mira el piso, el plato, las hormigas o los bolsillos. Tiene pestañas larguísimas. Su voz es pausada.
Para Olga, es a Adonai a quien más le puede costar la adaptación, aunque él dice que está contento por el cambio. Fabián, de ojos pícaros y brillantes, el más inquieto de los dos, asegura que no se quiere ir de la escuela. Que se quedó a vivir en Vilú Mallín con su papá para poder terminar las clases ahí. Su mamá está en El Cholar con sus hermanos.
"Yo quiero ser futbolista o dentista. Me gustan los dientes", dice. Adonai lo gasta porque se cambió de equipo hace poco. Antes era de River pero ahora es de Boca, como su papá.

La historia
Durante años las familias se fueron yendo del paraje. La causa principal es que los chicos terminan séptimo grado y no tienen dónde continuar sus estudios. La secundaria más cercana está en El Cholar -el CPEM N° 73-, a 12 kilómetros, pero no hay transporte que los lleve.
Lo que ocurre generalmente es que los hermanos más grandes se mudan al pueblo con algún familiar y empiezan primer año, luego se suman otros hermanos hasta que se termina yendo toda la familia.
"La escuela funcionó durante más de cien años en el edificio de adobe que está del otro lado del río. Tenía tantos alumnos que quedó chica, entonces se hizo otra más grande, en la que estamos ahora, de este lado del río. Después la gente se fue y ahora la tenemos que cerrar", cuenta con nostalgia la directora y maestra.
En 1996 se hizo la nueva escuela. "El problema que había del otro lado del río es que un estadounidense fue comprando muchas parcelas y otro señor también y entonces las familias se fueron quedando encerradas en grandes campos. Decidieron irse", relata Olga.
La escuela nueva se construyó del otro lado del río, donde quedaban antiguos pobladores. Cuando se inauguró el edificio tenía 102 alumnos, 16 años después sólo quedan dos.

Proyectos
Olga sabe que no hay futuro en Vilú Mallín. Lo cuenta con nostalgia. "No hay jóvenes acá", relata. "Todos se van a estudiar a El Cholar, después a Chos Malal y no vuelven más", dice mientras muestra fotos de tiempos donde había griterío en la escuela, donde probablemente se usaba la campana para llamar al recreo, la que ahora sólo decora la sala.
Ella es de Las Lajas, hace 12 años vive en la zona y en febrero se vuelve a su pueblo. Sin embargo, no podía dejar que el edificio, tan bien cuidado, quede abandonado.
Cuando la supervisora de primaria del CPE les anunció que se cerraba la escuela por la baja matrícula, algo tenían que hacer. "Pensamos las alternativas que teníamos. Llamamos a una reunión con todos los vecinos, vinieron 50 personas. Ahí debatimos las necesidades y armamos un proyecto. Algunos querían un secundario y primario para adultos; otros, una escuela de oficios. Pero nada parecía que fuera a ser perdurable en el tiempo. Y se nos ocurrió la planta de campamento", dice.
La idea les sonó lógica. Hay dos aulas grandes, donde entrarían varias camas cuchetas, hay una cocina, un salón principal, dos baños grandes y una dirección. Tienen una cancha de fútbol, una huerta y un infinito detrás del alambrado. Del otro lado del río hay una cascada de un arroyo que dicen que es espectacular. "Pensamos en hacer caminatas, en excursiones para salir a caballo, en diversas actividades ecológicas para los chicos de la zona", comenta Olga.
Cuando la vicegobernadora Ana Pechen visitó El Cholar, por el aniversario del pueblo, Olga y los vecinos se acercaron a contarle el proyecto. Sabían que sólo había que agregarle duchas a los baños, tarea que consideraron simple. Así, gracias a su apoyo y el del diputado de la zona, Néstor Fuentes, quien dictó clases allí, se aprobó en agosto una declaración para crear en el edificio una planta de campamento. El proyecto fue aceptado por el CPE.

Lo que quedó
El antiguo edificio, el que está "del otro lado del río", está tomado por unas familias hace unos años. Intentaron recuperarlo para hacer un museo pero no lo lograron. Continúa usurpado. Las casitas de adobe están cercadas por unos álamos a la orilla del Trocomán. Ahí, en la segunda escuela construida en la provincia, se educó el primer maestro nativo del Neuquén, Temístocles Figueroa.
Es lo único que quedó. Después hay una pasarela aérea para cruzar el río y la gran cerca que demarca el suntuoso campo del estadounidense. El cartel está en castellano: "Propiedad privada, prohibido pasar". Durante el trayecto hasta el puente, las montañas dejan ver una gran casa en un pliegue de los montes. Eso quedó de las pequeñas parcelas donde los antiguos pobladores trabajan la tierra, las ovejas y los chivos.
Nadie sabe qué va a pasar con el paraje. El éxodo infantil presupone un triste final, pero la visita de escuelas de toda la provincia a la planta de campamento genera una pequeña esperanza en la sociedad.


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5 de junio de 2012

Histórico referéndum en Loncopué contra la megaminería


 Nunca se lo podrán quitar

El ingreso a Loncopué. Foto: Oscar Livera.
Por Romina Zanellato - En las escuelas de Loncopué y en los 17 parajes de la zona rural, algunos criollos y otros mapuches, las maestras hicieron simulacros de referéndums en cada aula. Había que derribar barreras preconcebidas y la pureza de los niños fue la lanza en la lucha puertas adentro del pueblo neuquino de 7 mil habitantes. Sociedad que pasó a la historia del país.
Los niños vieron videos para entender qué era la megaminería. Qué pasó en Esquel, qué pasó en Catamarca. Cómo se iba a ver el cerro que ven desde sus ventanas si comienza a producir la empresa china que pretende extirpar el cobre de su tierra. Así, con información y decisión, levantaron la mano y votaron. Como hicieron tenían que hacer luego los adultos del pueblo que está a 350 kilómetros de la capital neuquina.
Loncopué realizó el domingo el primer referéndum obligatorio y vinculante en el país para decidir si prohibían la megaminería dentro de su ejido municipal de 8 mil kilómetros o habilitaban la explotación de los minerales escondidos entre su majestuoso paisaje precordillerano.
Y la respuesta fue apabullante: 2.125 personas votaron por el sí a la ordenanza que prohíbe la megaminería y sólo 318 la rechazaban. Tal como hicieron los niños en las aulas.
Con un intenso frío, el domingo a las 8 de la mañana se abrieron las puertas de la escuela Manuel Belgrano, frente a la plaza central de la localidad. Abuelos con boina, pantalón de gaucho y una sonrisa difícil de ocultar, llegaban despacio a emitir su sufragio. En familia y con mucha alegría, antes del mediodía ya habían votado el 50% del padrón habilitado. Se necesitaba la mitad más uno para que la elección tuviera validez. Al final del día, más del 70% había ido a decidir el futuro de su localidad.
El proyecto de ordenanza que sancionó el pueblo prohíbe la explotación a cielo abierto de minerales de primera categoría, el empleo de técnicas de lixiviación con cianuro, ácido sulfúrico, mercurio y otras sustancias tóxicas similares, la acumulación y el transporte dentro de la jurisdicción de la Municipalidad de Loncopué.

La resistencia al referéndum no fue poca. La empresa estatal de la provincia, Corporación Minera del Neuquén (Cormine) presentó un amparo para inhabilitar al Concejo Deliberante del pueblo a realizarlo. El Tribunal Superior de Justicia resolvió no hacer lugar al planteo tan sólo 72 horas antes de que se realice el sufragio.
El sábado, el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, dijo que el referéndum no era obligatorio ni vinculante, a contrapartida de lo que decía la ordenanza que había llamado a la votación. Así, los mensajes fueron confusos para la población.
La noche anterior el boliche de la localidad no cerró sus puertas y los jóvenes fueron a bailar y beber como si al día siguiente no tuvieran que cumplir una obligación cívica de tal magnitud. La policía no fue a impedirlo. Mientras, el pueblo fue empapelado de afiches que pretendían disuadir a la gente de votar.
Desde el momento que se abrieron las puertas de la escuela, punteros del partido provincial, el Movimiento Popular Neuquino, tomaron nota de cada persona que ingresaba a votar. Por los medios de comunicación, diputados provinciales y ministros señalaban que el referéndum era inconstitucional y que había fraude. La gente fue igual. Tanta fue la presión que hasta llegó el ministro de Seguridad de la provincia a intentar detener la historia. No lo logró.
Al día siguiente, el gobernador y varios ministros salieron por los medios a decir que recusarán el resultado. Que impugnarán la decisión del pueblo. Que es inconstitucional.

Claudia Retamal, maestra de 35 años, nacida y criada en Loncopué, comentó que en el último de los simulacros de votación que hicieron en la escuela que trabaja, uno de los alumnos miró con atención la fotografía de un cerro destruido por la minería y le dijo: Maestra, ¿quién puede votar para que se haga esto?.
“Y él solito se quedó pensando, mirando la fotografía y me respondió: ‘A mí me parece que sólo por plata pueden votar para que esto pase’. Ellos van formando su opinión y lo llevan a sus familias. Los chicos van sacando sus propias conclusiones”, explicó Claudia.
Y son ellos quienes dinamitan las ideas preconcebidas de sus padres. Los que derriban los miedos. Tal como hicieron los ocho o nuevo que estuvieron en la lucha desde el principio. La que se gestó en la Parroquia del pueblo, con el padre José María D’ Orfeo, quien al volver de dar su misa en el paraje Pichaihue en 2007, se enteró que había movimiento de camiones y explosiones en uno de los cerros. Averiguaron y era una minera que se había instalado sin permiso, sin hacer audacia pública y sin haber presentado el estudio de impacto ambiental.
Esos ocho que averiguaron presentaron un amparo y paralizaron la exploración. Luego llegó Cormine por más, iban a explotar el cerro Campana Mahuida donde viven 43 familias, sin preguntarles, sin contarles. Ahí comenzó una nueva lucha que lleva 3 años parada en la justicia. Los ocho fueron creciendo, se conformaron en la Asamblea de Vecinos Autoconvocados de Loncopué (AVAL) y emprendieron la lucha ante un monstruo que saben que es enorme. El domingo hicieron historia.

 Nota Publicada en www.marcha.org.ar

31 de octubre de 2011

Embarazo Adolescente

La maternidad adolescente en el interior neuquino alcanza hasta el 20%
El año pasado nacieron alrededor de dos mil bebés de madres menores de 20 años. En la Zona Sanitaria II, que tiene como cabecera a Zapala, el porcentaje fue de 20,9 en 2009 y de 19,2 en 2010.

La media nacional en 2009 fue del 15,8%. La ciudad de Neuquén registró un 15,3 en 2009 y un 14,1 el año pasado.


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Cada dos días, una menor de 15 años es mamá en la provincia

En Neuquén se registraron 168 nacimientos de adolescentes de 14 y 15 años en 2010. La situación socioeconómica, la educación y el acceso a la salud, principales variables del conflicto.
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28 de septiembre de 2011

The Papers: ilusión rock

El domingo, en las silenciosas horas de la siesta, Centenario duerme. De vez en cuando desde un auto se escucha algún tipo de cumbia, pero bajito. El pueblo querido todavía respeta lo sagrado.

En una casa con ribetes amarillos brillantes por el sol primaveral están los cuatro papelitos sentados en los parlantes de su estudio. Blas García, Claudio Seguel Jabat, Gastón Delucca y Sebastián Vega son The Papers, la famosa promesa centenariense. Digo famosa porque ya se corrió la voz: hay cuatro pibes que suenan genial y que están tocando por todo el valle.

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Fútbol, chipá y una ilusión a cuestas

La comunidad guaraní se cuadruplicó entre los censos de 2001 y 2010. Con sus comidas típicas y la pasión por el fútbol, combaten el frío de estas tierras lejanas.

Junto con los bolivianos se convirtieron en una fuerte corriente migratoria en los últimos años.

Neuquén >
En una cocina de Parque Industrial un grupo de paraguayos hace chipás, empanadas típicas y tortillas. Son las provisiones para el partido de fútbol que la comunidad va a disputar en la canchita de Los Hornitos al día siguiente. De las 551 mil personas de la provincia, 34 mil son extranjeras y la migración paraguaya es la que más creció en los últimos años.
Los paraguayos cuadruplicaron su población según la comparación que surge de los censos nacionales 2001 y 2010, y junto con la boliviana, que se duplicó, son las nuevas migraciones que ya encontraron su lugar en la provincia.
Las dos comunidades desarrollan su inmigración y ubicación de manera distinta. Muchos bolivianos se asentaron en grupo en las localidades donde hay tierra productiva para trabajar, como Centenario, Vista Alegre y China Muerta. Mientras que los paraguayos se instalaron en la ciudad, se expandieron por los barrios capitalinos para consolidarse en el sector de la construcción.
A pesar de no estar agrupados en asociaciones, muchos se acercan a la Pastoral de Migraciones para realizar actividades típicas de sus países de origen y para mantener lazos con sus compatriotas, como el partido de fútbol que se disputó el domingo pasado o las danzas tinku y caporales de los bolivianos.
De acuerdo a las estadísticas, la comunidad paraguaya pasó de 267 personas a 1.122 desde el Censo Nacional 2001 al 2010, mientras que los bolivianos eran 1.386 hace nueve años y ahora cuentan con 3.353 integrantes.


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26 de agosto de 2011

Sólo el 7,7% de los delitos fue cometido por menores

Fue en 2010, según un informe elaborado por el Poder Judicial de Neuquén, que revela que en los últimos 2 años hubo un descenso.

Entre 2008 y el año pasado la baja total fue de 147 casos en todo tipo de delitos.

Neuquén >
En tiempos electorales donde se utiliza la inseguridad como campaña política y la baja de la edad de imputabilidad está en el foco de la discusión, los datos que ofrece la Justicia neuquina demuestra que los delitos cometidos por jóvenes y niños se mantienen estables en los últimos años. En el caso de robo simple, hurto, daño y lesiones, las estadísticas demuestran una tendencia a la disminución. Cuando se habla de robo con arma se ve un aumento de 30 casos en dos años.
Además, la relación con los delitos cometidos por los mayores es muy grande. Del total de los delitos cometidos en 2010, sólo el 7,7 por ciento fue realizado por menores de edad, de los cuales un 6,2% fue punible, es decir, responsabilizado ante la ley, y el 1,5% tuvo el beneficio de la minoría de edad para no recibir pena.
En los homicidios las cifras se mantienen. De los 70 homicidios cometidos en 2008, sólo 4 casos fueron realizados por menores de edad y dos fueron no punibles, cometidos por menores de 16 años.
En 2009 hubo 67 homicidios y se repitió en cuatro la cantidad de menores, aunque uno no fue punible. En 2010, los asesinatos fueron 65 y aumentó a cinco los casos cometidos por menores, uno sólo de los autores recibió el beneficio de su edad para no recibir una condena efectiva.

Disminución
Así se desprende que, en el transcurso de esos años, el robo simple disminuyó, al igual que el hurto simple, el daño y las amenazas simples. En tanto, sí aumentó el robo con arma en 26 casos más desde 2008 a 2010.
Los datos corresponden a un estudio realizado por el Poder Judicial, comparativo de los años 2008, 2009 y 2010 que está en la sección Estadísticas de la página web de la Justicia, con datos de la Agencia Fiscal para Delitos Juveniles y los Juzgados de Instrucción de Neuquén Capital. Todos corresponden a la Primera Circunscripción Judicial, que comprende Neuquén Capital, Plottier, Senillosa, Añelo y Rincón de los Sauces.

Comparación
La cantidad de delitos totales cometidos por menores en 2008 llegó a 1.196; en 2009 bajó a 1.072; y en 2010 disminuyó a 1.049 casos.
En cuanto a los delitos realizados por mayores de 18 años, las cifras demuestran una diferencia notable en relación a las cometidas por menores. En 2008 los totales fueron de 7.880 casos; en 2009 bajaron a 7.696; y en 2010 disminuyeron hasta llegar a los 7.050 casos.
Si los homicidios cometidos por menores durante el año pasado fueron cinco, los mayores de la zona mataron a 60 personas. Los delitos contra la propiedad, en el caso de los jóvenes, si se suma el robo simple, hurto simple y robo con arma, se llega a 495 casos, mientras que los mayores ascienden a 2.316 durante 2010.
Según las leyes nacionales, un menor no es punible cuando tiene menos de 16 años, es decir que no le pueden recaer penas de privación de su libertad efectiva. En el caso que sean mayores de 16 y menores de 18 años, son punibles, se los puede condenar y sus penas se efectivizarán después de la mayoría de edad.

Opinión
El discurso de la "inseguridad"

Por IVANA DAL BIANCO (*)

Las “campañas mediáticas” que piden mano dura para la juventud basadas en los supuestos delitos cometidos por adolescentes, tienen el objetivo de demonizarlos y dejar en el imaginario social que el problema de la inseguridad son los jóvenes (pobres y de clase baja).
Esta imagen, creada a la luz de la necesidad de ocultar que el verdadero problema de la juventud tiene que ver con el hambre, la desocupación, la falta de trabajo, los abusos de los que son víctimas, con la violencia del Estado, con la persecución de la Policía en los barrios populares, es la manera de dar vuelta el discurso y mostrar a las victimas como victimarios: los culpables de todos los males sociales son los jóvenes que cometen delitos.
Paradójicamente las propias estadísticas del Poder Judicial demuestran que esto es una gran falacia, que el porcentaje de delitos cometidos por adolescentes es ínfimo en relación con los adultos. Lamentablemente, estas estadísticas no son difundidas de la misma forma que se repiten las imágenes del demonio convertido en adolescente.
La consecuencia de estas campañas que generalmente van acompañadas con pedidos de baja de edad de imputabilidad, que pocas cosas en relación a los verdaderos problemas sociales va a resolver, sólo pueden significar que la juventud de los sectores explotados y oprimidos (los verdaderos clientes del derecho penal), ingresen legalizados al sistema penal a una edad más temprana. Así como el origen de las primeras cárceles de Europa y Estados Unidos se vinculan al disciplinamiento de los proletarios a través de la inculcación de valores del orden, la sumisión y la obediencia, el verdadero objetivo de la baja de edad de imputabilidad es el disciplinamiento de la juventud de los sectores más empobrecidos. Pareciera ser que la respuesta a la situación de desamparo y de falta de futuro de los jóvenes es la represión estatal por la vía del sistema penal y el encarcelamiento. Lo que oculta esto es que en nuestro país existen miles de niños criminalizados, institucionalizados. Muchos son encerrados y torturados en comisarías, perseguidos por la Policía en los barrios y asesinados por el gatillo fácil.
Históricamente la juventud ha sido un sector de oposición, de rebelión, no dejemos que con falsos discursos encierren a la juventud en las cárceles del sistema, para ocultarlos y cerrar con rejas también ese espíritu de lucha, rebeldía, y oposición. Los niños, niñas y adolescentes reclaman el respeto de sus derechos, pues son los más vulnerables en el marco del sistema capitalista, que a cada paso muestra más su crisis y derrumbe.

(*) Abogada penalista del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh).

5 de agosto de 2011

Aumento de expensas

Las expensas en los edificios de Neuquén se fueron a las nubes. El impacto que causan en el precio final de un alquiler es tan alto que muchos propietarios tuvieron que cambiar su estrategia de venta para poder obtener una renta. Para los inquilinos, cada vez resulta más agobiante pagarlas, al punto que muchos eligen cambiarse a casas para evitar los progresivos aumentos. Los consorcios neuquinos ya comenzaron a elegir nuevas estrategias para bajar su costo.
Según explicaron diversas fuentes del mercado inmobiliario y administradores de consorcios, el factor que más impacta en el precio de una expensa es el laboral. Los sueldos de los porteros percibieron un aumento del 21,5% en este año, lo que llega a un salario promedio de 5.200 pesos, sin contar la antigüedad y los 40% de zona desfavorable que cobran hace cuatro años.

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25 de julio de 2011

Apasionados por el turf neuquino

Una tribuna llena de gente con la mano en la frente, haciendo sombra a los ojos, mirando a una misma dirección. Las esperanzas y las frustraciones se sueltan como gritos explosivos. Nadie se puede quedar quieto. Se mueven. Pero la vista sigue en un único lugar. Ahí, donde terminan las miradas, se disputa un clásico a toda velocidad. Unos segundos de emoción, tal vez un minuto y medio de suspenso, y ya. El caballo ganador cruzó la línea. Desde la tribuna se escuchan los gritos de festejo, las puteadas, las corridas. "¡Vamos viejo y querido Grelo nomás!", se oye desde una voz grave con boina.

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13 de julio de 2011

Paso nota

Por diferencias de criterios no pertenezo más a la editorial cartonera Cartonerita Solar.

10 de julio de 2011

La clase de pibe que no te canta sobre estrellas

Supongo que a todos nos pasa. Yo me recontra cebo con determinados placeres. Descubro algo, simple, típico, clásico o no, todo lo contrario, una bizarreada bestial pero que pum, me impactó, me voló la peluca y no puedo parar. Así soy con algunas personas, con alguna música, con algunas películas, con alguna voz o una letra cautivadora. Me tiene que calar hondo, que no sé muy bien qué significa eso pero que se me hace que se te mete en el subconsciente y lo tenés ahí como pelotita de pim-pom en el bocho, haciéndote imposible olvidar que estás obsesionado.
Tal vez un mes, dos meses. A veces llegué a estar así un año, todos los días escuchando el mismo disco. Insoportable.
Y así, en el afán de compartir –no suelo ser tan generosa- y en el hermoso marco de este 2011 lleno re lanzamientos rockeros internacionales de las grandes bandas, me voy a cualquier otra cosa.
Sensibilería que nos gusta a los sensibles. Poesía inglesa de calidad directo desde la calle industrial de algún lugar de por ahí. Retórica dura y directa, con lindas analogías. Poesía de este siglo, bah.

¿Y qué mejor que la voz de Alex Turner? Nada.

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Longoboard


No importa si se es gordo o flaco, si se tiene 13 ó 40 años, si se es mujer o hombre, el longboard es apto para los que quieran superarse a sí mismos. Las tablas valen entre 700 y 2 mil pesos y tienen entre 90 y 3 metros de largo, depende la modalidad que se haga.
Para el caso del longboard que practican los chicos de Patagonia Sur, con casco, rodillera y guantes es suficiente porque no se requiere de bajadas de muchos kilómetros, en cambio los que hacen Downhill usan un traje de cuero y un casco especial porque adquieren mucha más velocidad y es más peligroso. "Cuando comencé no había nadie que lo hiciera, me miraban raro, ahora cuando me ven pasar entienden qué es y eso es una satisfacción. Ahora somos muchos y hasta armamos una escuelita los fines de semana; le enseñamos a un papá y a su hijito de ocho años. Lo importante es pasarla bien y conocer gente nueva", agregó Foreiter.

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Bajada del Agrio



El pueblo que desafía al río

Sauzal Bonito (Enviados Especiales) > Todavía quedan grietas en las paredes, marcas de humedad en las casas y lágrimas de dolor por los recuerdos que aún viven latentes en cada hogar de Sauzal Bonito. El pueblo que debió mudarse arriba de la barda todavía vive a orillas del río Neuquén, el mismo que hace cinco años les cambió para siempre sus vidas.
Aquel 13 de julio de 2006 el río que todos los años subía un poco, de golpe creció como no se tenían registros en la historia. De 600 metros cúbicos por segundo el río pasó a 11.300, lo que provocó que se perdiera la producción de granja.
“Recuerdo que empezamos a levantar las cosas con mis padres, como cada vez que el río avisaba que iba a crecer. Las camas y los colchones los levantamos con sogas que se sostenían desde los tirantes del techo. Algunas cosas nos la llevamos en la camioneta a lo de unos amigos más arriba”, describió Valeria Navarrete, de 22 años.
Sin embargo el agua hizo estragos en todas las casas por igual. Las manchas todavía se ven a un metro de altura, ahora blancas en los ladrillos viejos.

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